Veneración a la patrona

La calle de la Victoria tiene su origen en el antiguo camino medieval que unía Málaga con Granada · En la época musulmana atravesaba el principal cementerio que había en la ciudad

Veneración a la patrona
Veneración a la patrona
Raquel Garrido / Málaga

01 de mayo 2011 - 01:00

La calle de la Victoria, o simplemente la calle Victoria como se conoce popularmente, es el eje vertebrador del barrio que lleva el mismo nombre. Es una vía larga y recta que bordea la ladera septentrional del cerro de Gibralfaro y que tiene su origen en el antiguo camino medieval que unía Málaga con Granada, y que partía en la conocida como Puerta de Granada. A principios del siglo XVI se procedió a señalar la planificación viaria de lo que más tarde sería el barrio de la Victoria, trazándose la calle de este nombre y otras como Molino (actual Cobertizo del Conde), Veracruz (que quizás se corresponda con Cruz Verde) y Laguna (que hoy en día se denomina Lagunillas). A partir de los repartos de tierras urbanizables realizados en la época de los Reyes Católicos, el historiador Víctor Heredia explicó que en el siglo XVI se culminó la ocupación urbana de los antiguos arrabales musulmanes "siguiendo esquemas ortogonales de calles rectas que se organizaban en torno a los nuevos centros religiosos, especialmente los conventos de la Victoria, Merced, San Francisco, Santo Domingo, Trinidad y, algo más tarde, Carmen y Capuchinos".

Pero el trazado del antiguo camino real de Granada en su parte inicial, es decir, la calle Victoria, tenía la particularidad de que en la época musulmana atravesaba el principal cementerio de la ciudad. La necrópolis de Gibralfaro o de la Puerta de Funtanalla es conocida por referencias documentales y por el hallazgo de numerosos vestigios arqueológicos, según el experto. Los autores árabes medievales narraban la abundancia de vegetación y de agua en este cementerio, que se extendía entre la ladera del monte y las Lagunillas, con la calle Agua como límite. Después de la conquista castellana en el año 1487 el cementerio quedó abandonado, y durante el siglo XVI se fue urbanizando con la construcción de nuevas edificaciones que flanqueaban el camino de Granada, que también conducía al convento de la Victoria, en el que se veneraba y venera en la actualidad a la patrona de la ciudad.

En la imagen superior, fechada a finales del siglo XIX o principios del XX, se puede ver cómo un tranvía tirado por dos caballerías desciende por la calle en dirección a la plaza de la Merced. Una doble vía indica el escaso tránsito de vehículos de la época que permitía destinar el espacio central de la calle a dos carriles para el tranvía que por entonces estaba cambiando la tracción animal por la eléctrica. Los primeros servicios urbanos de transporte público colectivo fueron los tranvías de tracción a sangre o animal, que "en realidad eran carromatos tirados por caballos y mulas que se desplazaban sobre raíles metálicos!, dijo Heredia. Aunque mejoraron y regularizaron las comunicaciones internas de las ciudades, especialmente entre los espacios centrales y los barrios residenciales, las evidentes limitaciones de estos tranvías iniciales en cuanto a su velocidad y precio condicionaron su desarrollo. La electrificación de los tranvías fue lo que revolucionó el transporte urbano al introducir varias mejoras en la calidad del servicio que se hizo accesible a la mayor parte de la población.

l EL TRANSPORTE QUE REVOLUCIONÓ TODA UNA CIUDAD.

Si en España los primeros tranvías de tracción animal comenzaron a funcionar en Madrid en 1871, cuando una compañía inglesa tendió una línea que unía el centro de la capital con el barrio de Salamanca, las primeras noticias del nuevo medio de transporte en Málaga datan de 1876. En ese año el Ayuntamiento recibió la primera solicitud para instalar una línea de tranvías en la ciudad, presentada por Francisco Sabino de Freitas, a la que siguieron varias más en los años siguientes. Sin embargo, todavía hubo que esperar más de una década para que entraran en servicio los primeros tranvías. Entre 1883 y 1885 las autoridades locales y nacionales otorgaron cuatro concesiones diferentes para tender líneas urbanas con diferentes recorridos. A pesar de estar aprobadas las concesiones, las obras de tendido de los raíles se prolongaron varios años acumulando un retraso que los concesionarios justificaron por el terremoto de diciembre de 1884, por la epidemia de cólera del año siguiente y, en el caso de la línea hacia El Palo, a causa de la desviación de la carretera de Almería por las labores de extracción de materiales para las obras del puerto en las canteras de San Telmo. En 1891 la compañía Malaga Tramways compró las tres concesiones vigentes. En la primavera de ese año quedaron concluidas las obras y empezaron a funcionar los primeros tranvías.

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