Workkola crea el ansiado nexo entre universidad y empresas

La firma contratará personal y busca inversores para afianzarse en España y ser fuerte en EEUU

Antonio Negrillo, uno de los fundadores de la empresa, y Alberto Fenoll, otro miembro del equipo, posan en su sede.
Antonio Negrillo, uno de los fundadores de la empresa, y Alberto Fenoll, otro miembro del equipo, posan en su sede.
Ángel Recio Málaga

30 de octubre 2016 - 01:00

La idea parece sencilla y es una vieja demanda de las universidades y las empresas. Sin embargo, nadie se había tomado la molestia de llevarlo a cabo a escala nacional. Tres jóvenes malagueños sí han apostado por poner en contacto directo a los universitarios y las compañías y, por ahora, la jugada les está saliendo bien. El resultado se llama Workkola, una plataforma en la que se inscriben universitarios y empresas para colaborar y la firma malagueña se lleva una comisión. Empezaron en diciembre de 2014 en fase beta y hoy en día tienen 1.700 estudiantes registrados y 500 compañías, siendo la mayoría de Madrid, Barcelona y Málaga. Trabajan cuatro personas y quieren aumentar su plantilla antes de que finalice el año con uno o dos desarrolladores web y un comercial en Barcelona, pues la capital catalana es un foco de startups.

Los impulsores fueron Antonio Negrillo, Álvaro Mancilla y Jesús Chacón. Se conocieron en la universidad de Málaga estudiando Marketing e Investigación de Mercados en la facultad de Comercio y Gestión. Tenían que hacer un trabajo sobre el diseño de una campaña de marketing alternativo y se basaron en el servicio de atención a la ciudadanía del Ayuntamiento de Málaga. Lo presentaron en clase, les pusieron buena nota y los tres jóvenes se quedaron con la angustia de que, como pasa con tantos trabajos universitarios y proyectos fin de carrera, tantas horas de esfuerzo acabaran en un cajón o, directamente, en la basura. Les enviaron el trabajo al Ayuntamiento y se lo regalaron, con la única condición de que si decidían hacer esa campaña de marketing los citaran a ellos como autores. "Se quedaron muy sorprendidos y nos dieron las gracias", recuerda Negrillo.

Esa fue la mecha que prendió el resto. Si su trabajo podía ser útil a una empresa, por qué no iban a serlo también los miles de documentos que se realizan en todas las universidades españolas. Con este punto de partida decidieron crear una plataforma en internet para generar esa ansiada transferencia de conocimiento.

Workkola tiene dos líneas de negocio. La primera es la que motivó su fundación. Su sistema informático casa lo que demandan las empresas con las habilidades de los estudiantes, creando posibles lazos. Las empresas piden proyectos a los universitarios y éstos los hacen. Los alumnos no cobran, pero sí ganan experiencia y, sobre todo, contactos. De hecho, se puede valorar la aptitud y la actitud de los estudiantes en la plataforma y las empresas pueden ver qué alumnos tienen una mejor puntuación por su labor. "Hay empresas que finalmente han contratado a estos estudiantes", explica Negrillo.

La segunda vía de ingresos es funcionar como una página de selección de personal, con la diferencia de que las empresas no fichan por el currículo de los alumnos sino que piden un trabajo concreto y el que mejor lo haga queda contratado. Workkola cobra 20 euros por la gestión de los proyectos y 100 euros a las empresas por la selección de personal, siempre y cuando haya habido un resultado positivo. Ese condicionante limita sus ingresos y Negrillo reconoce que su modelo de negocio se basa en el volumen. Los tres socios llevan dos años trabajando sin cobrar y ya han invertido unos 30.000 euros de su bolsillo para sacar la empresa adelante.

Necesitan financiación para afianzarse en España y con ese objetivo uno de los fundadores, Álvaro Mancilla (CEO de la empresa), se ha trasladado a vivir a Barcelona para intentar conseguir una inyección de capital, así como nuevos clientes empresariales. Van con un pan debajo del brazo porque ganaron el programa de emprendedores Yuzz en Málaga, un premio Spin Off de la UMA y acaban de resultar elegidos finalistas del South Summit, el mayor concurso de emprendedores europeo.

Workkola es malagueña pero la empresa está constituida en Estados Unidos, un mercado en el que quiere crecer cuando se consolide en España. La historia es curiosa. En 2014 asistieron a un acto llamado Green Economy en Málaga y conocieron a Tomás Ratia, un profesor de la universidad de Harvard que tiene una aceleradora de empresas europeas en EEUU llamada Dat Ventures. Le contaron su idea, le gustó y les invitó a ir a su incubadora en Boston. Ni cortos ni perezosos se fueron y estuvieron el verano de 2014 allí. "Trabajamos como negros y fue muy productivo porque nos asesoraron en todo tipo de materias tanto profesores de Harvard como empresarios", subraya el joven malagueño. Presentaron además su idea en una clase en esa prestigiosa universidad norteamericana y eso les permitió abrir determinadas puertas y, sobre todo, validar si Workkola tenía o no sentido y podía ser rentable. "Tener la matriz en EEUU nos viene bien porque nos da más facilidades para entrar en ese mercado y el sello de Harvard nos ayuda de cara a las universidades", comenta Negrillo. A su vuelta pasaron por las instalaciones de El Rayo Verde y, en estos momentos, están en el centro La Farola de Telefónica en Tabacalera, compartiendo espacio con otros emprendedores malagueños con los que, es marca de la casa, también transfieren conocimientos y hasta han ayudado para realizar contrataciones.

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