Málaga

Los dos acusados de apuñalar a un futbolista del Alhaurín en 2016 niegan que planearan matarlo

Samuel Galán, tras su recuperación después del apuñalamiento y la operación de urgencia. Samuel Galán, tras su recuperación después del apuñalamiento y la operación de urgencia.

Samuel Galán, tras su recuperación después del apuñalamiento y la operación de urgencia. / Daniel Pérez/Efe

Los dos acusados de intentar acabar con la vida de un jugador del Alhaurín de la Torre celebrado en Málaga en 2016 han admitido que agredieron al futbolista, pero ambos han negado que tuvieran la intención de lesionarle y de acabar con su vida o que se pusieran de acuerdo y planearan para matarlo. Así, han enmarcado los hechos en una pelea en la que había mucha gente.

La Sección Octava de la Audiencia de Málaga ha comenzado este lunes el juicio a estos dos jóvenes, a los que la Fiscalía acusa de un delito de tentativa de asesinato, por el que solicita 12 años de cárcel a cada uno; además de acusar a uno por un delito de amenazas, pidiendo que se sumen dos años de prisión más; y al otro de un delito de lesiones, por el que pide cuatro años de prisión más.

Los hechos sucedieron en marzo de 2016, tras el partido de partido de tercera regional entre dicho equipo y El Palo B de Málaga capital, del que uno de los acusados era capitán, según las conclusiones iniciales de la acusación pública, a las que ha tenido acceso Europa Press; mientras que el otro, el que presuntamente lo apuñaló, también había sido jugador del equipo pero ese día estaba en las gradas.

El acusado por presuntamente apuñalar al jugador ha explicado que no tenía una navaja, sino un cortauñas, y que cuando terminó el partido, que fue "muy tenso", bajó al campo para celebrar la victoria de su equipo, pero se encontró con una pelea en el que había "mucha gente", se puso "nervioso" y se le "nubló" la vista. "Sentí miedo, creía que me iba a pasar algo", ha declarado.

Además, ha aseverado que estaba bajo los efectos de cocaína y hachís -había estado ingresado en un centro de rehabilitación, aunque lo había dejado en el momento de los hechos-. "Con la paranoia de ese momento y con los efectos de las drogas no sabía qué iba a pasar", ha incidido, apuntando que no sufrió un ataque por parte de nadie, "pero pensé que iba a pasar".

Ha dicho sentir "mucho" haber actuado como lo hizo -"No sé qué me ocurrió y pasó lo que pasó"- y ha reiterado que no tenía intención de agredir a nadie ni de generar violencia. En este punto, ha afirmado que cuando el otro procesado fue sustituido, tras problemas con la víctima, se acercó a él para intentar hablar, pero le dijo que no, por lo que "para nada" se pusieron de acuerdo para agredir.

Ha asegurado que no conocía al jugador agredido y que no tenía relación alguna con el otro equipo, negando igualmente haber escuchado amenazas de muerte por parte del otro acusado. Además, ha declarado que la agresión a uno de los técnicos del equipo fue "sin querer" cuando le separó, al tiempo que ha reiterado que no supo lo ocurrido hasta más tarde, momento en el que pidió perdón por mensaje.

El otro procesado ha declarado también que en ningún momento se puso de acuerdo con el primero para agredir a la víctima, aunque ha admitido que todo el partido hubo enfrentamiento con ese jugador y que en un momento determinado fue a pegarle. Aunque no recuerda haberle amenazado de muerte, sí ha apuntado que "el fútbol se basa en intimidación, es lo habitual, no amenazar, pero sí hay intimidación".

Ha explicado que la víctima hizo una entrada a un compañero de equipo y él fue a pedirle explicaciones, momento en el que "nos pusimos cabeza con cabeza", negando la acusación de que le diera un cabezazo. Ha rechazado igualmente que arengara a la gente en la grada, "al contrario, me acerqué a tranquilizar e incluso le quité un ladrillo a un chaval que estaba ahí".

Ha coincidido con el otro procesado en que cuando fue sustituido no hablaron ni planearon nada y ha admitido que cuando terminó el partido y salió al campo para celebrar la victoria de su equipo, se cruzó con la víctima "y tonto de mi fui a pegarle un puñetazo". "Nos enganchamos", ha explicado, indicando que cayeron al suelo y le hizo un 'mataleón', técnica de sumisión, para que no le pegara.

Ha dicho no recordar ver al otro acusado ni que sacara un objeto punzante y que no se dio cuenta de que la víctima estaba herida, explicando que cuando terminó el enfrentamiento, en el que no estuvieron solos "en ningún momento", sino que había más personas alrededor, el jugador se levantó y se marchó. "Si hubiera sabido lo que había pasado me hubiera quedado el primero", ha aseverado.

La víctima, por su parte, ha declarado detrás de un biombo y ha asegurado que no vio quién le cogió del cuello por la espalda ni quién le apuñaló, ni siquiera se dio cuenta de que le habían pinchado, solo tuvo "una sensación rara" y se desplomó más tarde ya en los vestuarios. Sí ha indicado que hubo todo el partido rifirrafes con el jugador del otro equipo que "intentó intimidarme con un cabezazo".

"Se me hizo eterno cuando uno se está quedando sin respiración", ha expresado la víctima respecto al momento en el que fue inmovilizado y recibió las puñaladas; añadiendo que cree que en ese momento "salieron corriendo". Actualmente, no puede jugar al fútbol al nivel que tenía y, además, tuvo que renunciar a las oposiciones a Policía que estaba haciendo.

Según el fiscal, durante el encuentro hubo tensión entre el primer procesado y la víctima, capitán del Alhaurín, tomando el acusado "una actitud desmedida de agresividad" hacia el joven, al que "amenazó de muerte en varias ocasiones con frases como 'te voy a matar, nos vamos a ver fuera, te esperaré'"; hasta que en un momento dado, a balón parado, se fue a él y "le dio un cabezazo" que lo derribó.

Por esto, el acusado fue amonestado y poco después sustituido, por lo que se fue a las gradas con amigos, donde estaba el otro procesado, desde donde "continuó con las amenazas de muerte" y donde ambos, sostiene el escrito provisional del ministerio público, "se pusieron de acuerdo para dar muerte al jugador cuando finalizase el partido".

Cuando finalizó el partido, con victoria del equipo de El Palo, el primer procesado, que estaba junto al otro, fue invitado a que saliera a celebrarlo con sus compañeros, momento en el que, según el fiscal, "se dirigió rápidamente a la víctima que estaba felicitando a los jugadores, cogiéndole por el cuello por la espalda haciéndole una llave, dejándolo inmóvil y tirándole al suelo".

Al mismo tiempo, el otro procesado que había estado en las gradas se dirigió hacia ellos y, presuntamente, "con una navaja apuñaló a la víctima en dos ocasiones en el hemitórax"; mientras que otras personas del grupo de los acusados saltaron de las gradas también "a agredir al jugador, mientras este estaba inmovilizado" por el primer procesado.

La víctima resultó con dos heridas y fue intervenido de urgencia en el hospital, donde tuvo que ser intubado, tardando en curar 200 días, nueve de ellos en el hospital. Además, presentó estrés postraumático y le han quedado secuelas físicas y perjuicio moral por pérdida de calidad de vida a causa de las lesiones, según la calificación fiscal.

"De no haberse realizado tratamiento quirúrgico urgente, con seguridad habría fallecido", sostiene la Fiscalía, que, además de las penas de prisión, solicita que se le imponga a cada uno la prohibición de acercarse a la víctima a menos de 1.000 metros o comunicarse durante diez años; además de que indemnicen al jugador con 15.380 euros por las lesiones y 50.000 euros por las secuelas.

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