La alternativa a los 'grandes'
Los altos alquileres de los locales y la llegada de las franquicias a la céntrica calle suponen el cierre paulatino de los negocios tradicionales
Cuando alguien escucha el nombre de calle Larios identifica a la arteria local con una ciudad que endulzaba sus tardes disfrutando de la heladería Mira, de los cafés de Cosmopolita, de las compras en los Almacenes Gómez Hermanos o hablando con su confidente en la farmacia de Mata Vergel. Sin embargo, muchos negocios familiares han tenido que decir adiós al público en el corazón de la capital malagueña. Algunos dicen que es triste, otros que es necesario, pero sin duda es irremediable hablar de "supervivientes de las franquicias y los altos alquileres".
Hace unos días llegó la noticia de la inauguración de una tienda de Springfield en la ya desaparecida zapatería Nicolás. Este hecho significa que "los grandes están pisando a los pequeños". Así de contundente se muestra Nena, una de las trabajadoras de la joyería Aurelio Marcos abierta durante más de 70 años. Junto a su compañera Silvia comenta el caso de la tienda de complementos Orly, que "cerró hace sólo unos meses y ya hay una franquicia ocupando el local". Ambas afirman que poco a poco Larios está viviendo la desaparición de las rentas antiguas. "A mí me encantaba pasear por esta calle y disfrutar de la atención personalizada de los comercios de toda la vida" añade Silvia.
Sagrario, Ángel y Pepe trabajan en la Óptica Barbarela. Este comercio con más de 50 años tiene a Pepe como uno de sus trabajadores más antiguos, más de 17 años de servicio. Él es de los que piensan que "gracias a la llegada de las franquicias hay más clientela y los locales se han revalorizado". En contraposición, sus compañeros se preguntan que "¿dónde quedan los negocios de toda la vida? Yo creo que a la calle le falta glamour, algunos locales actuales no dan muy buena imagen", opina Sagrario.
Antonio, trabajador de Ceisa durante 28 años, manifiesta que la llegada de las marcas comerciales a la ciudad se traduce "en un aumento de gente pero sin embargo todo es más barato, el gusto por lo bueno y por la calidad ha acabado". Antonio recalca que "mantener un negocio ahora mismo en esta calle es símbolo de heroicidad por alquiler tan alto y sólo las grandes superficies pueden soportarlo".
Uno de los símbolos de Larios sigue siendo Casa Mira. Paqui, una de sus trabajadoras con 40 años de experiencia, afirma que le gustaba la calle antes más que ahora. "Es impersonal aunque estéticamente esté más bonita" y añade que "es cierto que los grandes comercios arrastran a mucha gente pero el trato ya no es el mismo".
Pilar es trabajadora de la farmacia Mata y está segura de que le gusta Larios "ahora más que nunca". De otra manera, reconoce que los "alquileres desorbitados son la principal causa de que los negocios tradicionales vayan a pique". Variedad de opiniones ante una realidad: los grandes seguirán vendiendo, aunque nunca podrán acabar con los pequeños comercios que siguen esforzándose por seguir trabajando en la calle de las oportunidades, formando parte del recuerdo de todo malagueño.
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