Uno de cada cuatro alumnos no entra en la carrera elegida en primer lugar

Cerca de 2.000 estudiantes de la UMA no se matriculan en el centro o la titulación preferida

Un médico y un fisioterapeuta demuestran cómo la voluntad doblega los números 'clausus'

Uno de cada cuatro alumnos no entra en la carrera elegida en primer lugar
Uno de cada cuatro alumnos no entra en la carrera elegida en primer lugar
Encarna Maldonado

Málaga, 26 de diciembre 2016 - 02:03

El 25% del alumnado de la Universidad de Málaga (UMA) no estudia la carrera que quiere o donde quiere porque en su momento no alcanzó la nota mínima. De los 7.634 estudiantes que el curso pasado se matricularon por primera vez en un centro universitario malagueño, 1.956 lo hicieron en una titulación o en un una facultad que no era la preferida. Por el contrario, 5.668 sí encontraron plaza allí donde deseaban.

Las dificultades para estudiar la carrera elegida está ampliamente reconocida como una de las principales causas del fracaso académico en los primeros cursos universitarios. Los últimos datos que tiene disponibles el Ministerio de Educación indican que el 30% de los alumnos de nuevo ingreso del curso 2009/2010 en las universidades españolas abandonó la carrera durante los dos primeros años y otro 11% cambió de titulación. En definitiva, de una manera u otra más del 40% tiró la toalla. Por áreas, esta tendencia es especialmente acusada en las humanidades con una tasa general de abandono del 38% en los dos primeros cursos, porcentaje al que se suma otro 11% de alumnos que cambian de carrera. Detrás aparecen las ciencias (33% de abandono en los dos primeros años y 11% de cambio de carrera), y ciencias sociales y jurídicas, con una tasa de abandono del 32% y 10% de cambio .

El informe Estructura de la enseñanza universitaria en Andalucía, correspondiente al curso 2015/2016 precisa cuántos estudiantes se matricularon el año pasado en la titulación de la Universidad de Málaga marcada en primer lugar y cuántos, sin embargo, no pudieron hacerlo. Al funcionar Andalucía como distrito único universitario estos datos aluden tanto a aquellos estudiantes que se vieron forzados a cambiar de carrera porque no tenían nota suficiente, como a aquellos otros que se matricularon en la titulación preferida, pero que hubieran preferido ir a otra universidad. Esta doble perspectiva es la que explica por qué para el 45% de los estudiantes que siguen titulaciones del área de ciencias de la salud en Málaga ésta no fue su primera opción. En términos absolutos ciencias sociales y jurídicas es el área que concentra más estudiantes que entraron el año pasado de rebote. De los 1.956 estudiantes de la UMA que el curso anterior no empezaron en la carrera o el centro que preferían, 797 estaban matriculados en grados de este ámbito.

En términos generales los alumnos que no hallan hueco en la carrera o el centro que habían elegido en primer lugar acaban acoplándose a la circunstancias, aunque haya muchos casos de cambio de titulación y de fracaso académico. Sin embargo, también hay ocasiones en las que la voluntad se pone a prueba para torcer el curso de los acontecimientos hasta llegar justo al objetivo. Sin reparar en esfuerzos.

Rafael Noguer tiene 33 años, desde hace seis meses es médico interno residente (MIR) en el Hospital General Universitario de Alicante. Vestir la bata blanca le ha costado más de 12 años invertidos en una contrarreloj sin piedad que le llevó hasta los ignotos caminos de la banca y el crédito y caución.

Recuerda que ya con 15 años tuvo claro que su vocación era la medicina. El expediente académico le acompañaba para entrar en una facultad que solo es accesible para alumnos de sobresaliente. Sin embargo, en COU (último año de enseñanzas medias antes de la implantación de la Logse), en pleno pico de adolescencia descubrió la vida loca y sus planes se torcieron . "Empecé a salir, a pasarlo bien, me eché una novia y todo se fue al carajo. Tenía 18 años y no sabía que estas cosas salían caras". A medida que sus notas bajaban, su puesto en Medicina se alejaba. Por recomendación de una profesora empezó a estudiar Administración y Dirección de Empresas. Aunque admite abiertamente que la carrera es fea y aburrida, lo cierto es que momentáneamente le hizo olvidar la medicina y le brindó una de sus experiencias vitales más relevantes: un año de Erasmus en la universidad Eberhard Karls (Tübingen, Alemania), que le dejó un nivel acreditado de C1 de alemán (idioma que habla junto al inglés e italiano) y, sobre todo, le abrió los ojos al mundo, a la multiculturalidad y a la vida adulta.

Mientras terminaba ADE retomó la idea de volver a estudiar Medicina con tanta determinación que justo al día siguiente de aprobar el último examen comenzó a preparar otra vez la Selectividad. Durante un año estudió mientras trabajaba en el área de caución y crédito de Mapfre. Aprobó, esta vez con nota suficiente, al tiempo que cambiaba de empleo porque "el mundo de los seguros me aburría. Me fui a la banca". Sonaba el disparo de salida: durante dos años y medio trabajó cada día de 8:00 a 15:00 en Fuengirola y Marbella el área de banca internacional de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, donde cuatro meses después ya era empleado fijo. Tres tardes a la semana las destinaba a hacer las prácticas médicas, "que las profesoras Irene González, Flor Díaz y María José Mora organizaban solo para mí porque sabían que trabajaba por las mañanas". Las otras dos tardes y los fines de semana los empleaba en estudiar una carrera a cuyas clases teóricas no podía acudir.

"Quería probarme tres años, comprobar que no era una niñatada y ahorrar dinero, porque mi familia ya me había pagado la primera carrera y no podía pagarme la segunda", explica. Al llegar a tercero pidió una excedencia en el banco para centrarse en la carrera, que combinaba con trabajos esporádicos dando clases de Física, Matemáticas e Inglés, "me encantan los idiomas y los números", arbitrando partidos de baloncesto, limpiando y trabajando como coctelero, "el empleo mejor pagado que he tenido en mi vida".

Terminados los seis años de Medicina, la familia le ayudó económicamente mientras se preparaba el MIR. "Cuando salía del Ministerio después de pedir plaza, me eché llorar". Habían pasado 12 años. Desde junio se briega como residente de medicina familiar en Alicante, con la ilusión, "ese motor de la vida", dice, de ser médico de urgencias. Mientras, hace guardias a destajo. "En los últimos 17 días he hecho seis. Ahora tengo que devolverles a mis padres el dinero que me prestaron mientras estudiaba el MIR".

No esconde un cierto orgullo por un camino recorrido a contracorriente para pasmo de su familia y sus amigos. "Solo uno me apoyó. Era noviembre de 2007, estábamos de botellón en el Paseo de los Curas cuando conté mis planes de dejar el empleo fijo para centrarme en los estudios. Únicamente Rafael Borrajo me dijo que adelante".

Juan Miguel Fernández, en cambio, no tuvo ningún tropiezo adolescente que reparar. Simplemente le faltaban 0,75 puntos para conseguir plaza en INEF en la Universidad de Granada. Ante aquel imprevisto solo tenía dos opciones: volver a prepararse la Selectividad, con el riesgo de quedarse otra vez fuera, o dar un rodeo a través de Magisterio. Eligió el camino más seguro. Aprobada la primera titulación en la Universidad de Málaga, hizo un curso puente y saltó a INEF, aunque en Madrid, donde descubrió para su asombro que también le gustaba la rama de la salud. Tanto que al concluir la carrera en educación física se atrevió con Fisioterapia, una titulación que concluyó dos años más tarde.

Las 75 décimas que le faltaron en el expediente para cursar INEF le costaron ocho años pero, a cambio, le reportaron madurez y tres titulaciones académicas. "Cuando tienes que elegir carrera eres muy joven y realmente no sabes bien qué quieres. Yo sabía que me gustaban los deportes, pero tampoco conocía demasiado. Poco a poco fui descubriendo lo que más me interesaba que es justo a lo que me dedico ahora".

La ambición juvenil por el deporte y el interés por la salud que descubrió ya como estudiante senior han proporcionado a José Miguel Fernández un perfil profesional muy singular como fisioterapeuta y entrenador de varias disciplinas entre las que destacan natación y triatlón en los centros deportivos Inacua de Málaga y EPIC Gym de Benalmádena. Además, es fisioterapeuta del equipo femenino de balonmano Rincón Fertilidad.

¿Es útil el rodeo? José Miguel Fernández confiesa que los estudios de Magisterio realmente no le han dejado mella, pero sí aprecia que aquellos ochos años de vida académica han esculpido al profesional que es hoy. "Mi experiencia académica me aportó conocer mucha gente y hacerme con la rutina de estudio en la universidad".

Rafael Noguer afirma sin pestañear que si el tiempo volviera atrás no cambiaría ni una sola coma de su trayectoria, incluido aquel año de COU. "Esta experiencia me demuestra que nada es imposible. No se puede llegar a los 80 años para preguntarse '¿y si lo hubiera intentado?'.

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