La amenaza del picudo

Propietarios de urbanizaciones intentan mitigar sus efectos

Un momento de la conferencia celebrada con los vecinos.
Un momento de la conferencia celebrada con los vecinos.
Adolfo Valenzuela / Marbella

08 de diciembre 2008 - 01:00

Aunque en invierno no resulta tan sencillo verlo revolotear por los palmerales, el picudo rojo continúa haciendo de las suyas durante todo el año y los propietarios de jardines lo saben. Por esta razón, los presidentes de varias urbanizaciones de Marbella se han reunido esta semana con responsables de la Estación Phoenix de Elche, el laboratorio más especializado en tratamientos y técnicas contra este escarabajo.

Asunción Gómez, bióloga del centro, explicó a los representantes de los vecinos que para terminar con el insecto procedente de Egipto hace falta que los dueños de las palmeras se conciencien en iniciar actuaciones preventivas, ya que los picudos infectan ejemplares a gran velocidad mediante la incubación de larvas. "De poco sirve que se apliquen tratamientos en una palmera cuando en el jardín de al lado no se adopta ninguna medida", indicó Gómez.

En el encuentro que mantuvo con los afectados, la bióloga quiso hacer hincapié en que no hay una "fórmula mágica" para esta plaga, sino una combinación de métodos que van desde inyecciones a trampas y riegos de insecticidas. En ese sentido, explicó que la colocación de trampas con una feromona que los atrae a la copa de la palmera está dando buenos resultados porque aglutina a los escarabajos adultos, impidiendo así que se puedan desplazar a otros parques.

Otra de las técnicas probadas por la Estación Phoenix consiste en "duchar" con insecticida el cogollo del ejemplar perjudicado, ya que aquí se encuentran los capullos y las larvas del escarabajo rojo. Lo que sucede es que esto puede ser insuficiente en los casos en los que la palmera se encuentra enferma, según relata Asunción Gómez. En ese caso, la experta aconseja la endoterapia, es decir, aplicar una inyección con sustancias químicas que actúen directamente en el tronco.

Tras demostrar en un jardín los distintos métodos que la Estación Phoenix viene probando desde 1996, la bióloga recomendó que se eliminen las hojas que hayan empezado a enfermar porque es una forma de evitar que la palmera muera en poco tiempo. También advirtió a los asistentes que los tratamientos que inicien deberán repetirse varias veces en el tiempo, porque los árboles no dejan de ser vulnerables a nuevos ataques.

De todas formas, la bióloga cree que la mejor forma de enfrentarse al picudo es controlando la entrada de palmeras procedentes de otros países, debido a que fue así como se introdujo en España hace unos años. "Al principio predicábamos en el desierto, ahora todo el mundo nos da la razón de que los ejemplares que vengan de fuera deben pasar una cuarentena", continua explicando Gómez.

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