El Ayuntamiento y el Puerto de Málaga dicen que no es necesaria licencia de obras para las esculturas
Sigue adelante la instalación del conjunto artístico de Ginés Serrán, que se espera para principios de febrero, pese a que las instituciones culturales piden que se paralice
Instituciones culturales defienden que las esculturas del Puerto de Málaga necesitan licencia de obras
La instalación de las esculturas de grandes dimensiones del artista Ginés Serrán en el Puerto de Málaga sigue su curso. Este miércoles las principales instituciones culturales pedían su paralización, además de afirmar que necesita de una licencia de obras que no se ha expedido. Un día más tarde, tanto el Puerto de Málaga como el Ayuntamiento de la ciudad han respondido: no es necesario tal trámite. Carlos Rubio, presidente de la Autoridad Portuaria en Málaga, ha afirmado, además, que esperan terminar la instalación en febrero y que estarán expuestas durante medio año. "A quien no le guste nada, dentro de seis meses no las verán en esa ubicación", ha resumido Rubio sobre las críticas recibidas.
Rubio ha vuelto a incidir en que la Academia de Bellas Artes de San Telmo ha tenido dos años para mostrar su disconformidad "pero han esperado a que empiecen los trabajos", afirmando que no tiene intención de generar polémica, "esto no es para enfrentarnos a nadie, intentaremos consensuarlo, se hace por el bien de la ciudad". También ha recordado que es habitual que en el recinto portuario se hagan exposiciones temporales, poniendo como ejemplo las de Elena Laverón (2017) o Arne Quinze (2022), reconociendo que si bien la última también fue de grandes dimensiones la actual es más llamativa.
Tras los seis meses a la entrada principal del Puerto por la Plaza de la Marina habrá que buscarle una nueva ubicación, siempre dentro de suelo portuario. "Será consensuada con el Ayuntamiento de Málaga", ha señalado, aunque desconoce cuál podría ser. Los pedestales –cuya obra se ha retrasado por las lluvias– serán desmontados cuando pase el medio año.
Sobre la necesidad de una licencia de obras, como dicen las instituciones culturales amparándose en jurisprudencia del Tribunal Supremo, Rubio niega la mayor. Afirma que la Ley de Puertos les ampara, además la Lista, ley que rige el urbanismo en Andalucía, tampoco recoge como necesario este trámite, "ni siquiera una Declaración Responsable".
El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ha afirmado que en la primera consulta que hizo a Urbanismo sobre si tenían que pronunciarse al respecto, la respuesta de la Gerencia fue claramente negativa. Además, afirma que a una pregunta de Urbanismo a la delegación de Cultura de la Junta, también responden en el mismo sentido, que no es necesaria. Aún así, reiterará la pregunta a Urbanismo.
El citado escrito de las entidades culturales exigía la paralización de la instalación. Está firmado por la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, la Sociedad Económica de Amigos del País, el Ateneo, la Academia de Ciencias y el Instituto de Estudios Urbanos y Sociales (IEUS) y ha sido presentado por registro a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Málaga (en Alcaldía, Cultura y Urbanismo), la Autoridad Portuaria, Puertos del Estado y la Subdelegación del Gobierno. Ya impulsaron una recogida de firmas que supera las 2.000 rúbricas online.
La obra de la discordia se llama Las columnas del mar y está formada por cuatro esculturas: dos dioses y dos leones. Las más grandes, de las que todo el mundo habla, son un Neptuno de 7,5 metros y una Venus de 5,5 metros, que se pondrán sobre sendos pedestales de 3 metros. En total, alcanzarán 10,5 y 8,5 metros, respectivamente, frente a los 12,5 metros de altura que tienen las columnas del puerto junto a las que se instalarán. Por su parte, los leones, que irán directamente puestos en el suelo, tienen 1,9 metros; son algo más altos que los que custodian el Congreso de los Diputados.
Serrán, en una extensa entrevista con este periódico, afirmó que “había una trama o conspiración para que mi obra no tuviera presencia en Málaga”, añadiendo que está “muy convencido” de que las esculturas gustarán al público cuando las vea y de que “van a convertirse en un icono de la ciudad”. Además, culpa a Rosario Camacho, presidenta de la Real Academia de San Telmo, de haber iniciado la polémica "sin ver las esculturas, sin hablar conmigo y sin convocar a los miembros académicos a una reunión donde pudieran votar, envió un comunicado a la prensa local y nacional condenando las esculturas e insultándome a mí como artista”.
Temas relacionados
No hay comentarios