Málaga ayer y hoy

La calle que guardó el tesoro de los romanos

  • Calle Alcazabilla: originariamente era una vía estrecha y cuyos edificios fueron íntegramente demolidos en los años 20 del siglo pasado para abrirla al tráfico rodado

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A finales del siglo XIX la calle Alcazabilla era estrecha y discurría desde la plazuela de la Alcazaba hasta la calle Pozo del Rey, con salida a la calle Granada a través de la de Santiago. A ambos lados se abrían otras callejuelas perpendiculares como Rebanadillas, Postigo de San Agustín y Estudiante en el lado izquierdo, y San Miguel, Cilla y la citada Pozo del Rey en el derecho. La salida en dirección a la calle Victoria quedaba cortada por una amplia manzana que se extendía a la espalda de la iglesia de Santiago y que incluía el propio cementerio parroquial.

Poco después algunas de ellas experimentaron intervenciones que suponían su completa expropiación para darles una mayor anchura y regularidad, con el objeto de facilitar el tráfico rodado y regenerar el tejido urbano circundante. Un caso singular, según el historiador Víctor Heredia, fue el de la calle Alcazabilla, que en 1887 fue comunicada con la calle Victoria tras la demolición de varias casas de las calles Pozo del Rey y Santa Ana y de las dependencias posteriores de la parroquia de Santiago. Pero fue en los años 20 del siglo XX, coincidiendo con el desarrollo del Plan de Grandes Reformas de 1924 y con la Dictadura de Primo de Rivera entre 1926 y 1928, cuando la calle fue demolida íntegramente para abrir una vía de tráfico entre la carretera de Granada y el Parque.

Las demoliciones de los antiguos edificios fueron las que le dieron su aspecto actual a la calle y que ya permitieron que la línea del tranvía atravesara la calle poco después. Incluso en esos años se le cambió el nombre a la vía. Primero fue nombrada como Actor Tallaví y luego como Rafael de las Peñas.

En los solares resultantes, entre la ladera de la Alcazaba y las callejuelas de la judería, se plantearon diversos proyectos que la irrupción de la Guerra Civil hizo olvidar. Ya en la posguerra, Heredia aseguró que se construyeron varios edificios de estilo autárquico y el Cine Albéniz, que fue inaugurado en 1945. La administración se reservó una parcela para edificar el pomposamente denominado Palacio de Archivos, Bibliotecas y Museos, que fue más conocido como la Casa de la Cultura. Fue levantado en el solar más próximo a la Alcazaba, que en aquellos años estaba siendo objeto de obras de recuperación tras la desaparición del barrio marginal que albergaba en su interior. Durante su construcción debieron aparecer restos del Teatro Romano, pero su descubrimiento fue silenciado, y no fue hasta 1995 cuando su demolición permitió recuperar una joya monumental de la ciudad.

Alcazabilla, en 2016. Alcazabilla, en 2016.

Alcazabilla, en 2016. / Javier Albiñana (Málaga)

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