De casa de labranza a 'hotel' rural

Muchos agricultores están optando por reconvertir los antiguos cortijos en casas para alquilar mientras explotan las tierras de los alrededores o cuidan los animales de la finca

Cortijo de Teba reconvertido en varias casas para turistas.
Raquel Garrido / Málaga

17 de mayo 2009 - 01:00

El abandono del campo en pos de una vida más urbanita en la ciudad dejó en desuso los tradicionales cortijos sobre los que durante décadas ha girado la actividad agrícola de la provincia. La mayoría de las veces estaban en estado ruinoso y eran más una carga para los beneficiarios de la herencia familiar, sólo compensada por la superficie de cultivo de olivos, cereales o almendros que suelen tener alrededor. La fórmula por la que muchos han optado es por reconvertir estas casas e incluirlas en la oferta turística rural, pero sin dejar de explotar las tierras.

Eso, precisamente, es lo que diferencia al clásico turismo rural del fenómeno llamado agroturismo. Los cortijos acogen a turistas ansiosos de la tranquilidad y el relax que ofrece la vida en el campo, mientras los dueños le sacan rentabilidad mientras siguen cuidando de sus cultivos o los animales que aún mantienen.

Dos actividades que parecen incompatibles y que de esta forma han podido compatibilizarse sin renunciar a nada. Inmaculada García fue una de las valientes que decidió emprender esta aventura junto a sus tres hermanos cuando su padre murió y heredaron un inmenso cortijo y tierras de cereal y olivar en Teba de donde es originaria su familia.

La casa El Puntal, que mantiene su nombre llevaba años cerrada y ya empezaba a dar síntomas de abandono. Era un antiguo cortijo de labranza donde han vivido muchas generaciones dedicadas a la agricultura, pero según Inmaculada ninguno de sus hermanos vivía ya en el pueblo y no podían hacerse cargo de ella.

Fue entonces cuando decidieron reformarla gracias a las ayudas que la Unión Europea concede para favorecer el agrorurismo a través de los fondos Ploder. No fue tarea fácil. "Hubo que poner luz eléctrica y al final las obras se retrasaron más de lo que imaginábamos", aseguró.

En su caso, la subvención europea les financió el 29% de la reforma, pero aun así fue muy costosa y todavía no han empezado a sacarle rentabilidad a la nueva casa que sólo lleva abierta un año y medio. La estética exterior del antiguo cortijo se ha mantenido prácticamente igual que cuando sus bisabuelos vivían en ella. Pero por dentro no tiene nada que ver. La antigua nave donde antes se aguardaba los aparejos de labranza y se criaban cerdos y conejos es ahora un enorme salón que alquilan para celebrar bodas o comuniones.

El palomar que construyó su padre ha pasado a ser un apartamento con cuatro habitaciones a las que no le falta un detalle siempre conservando el estilo rústico, además de otras tres casas independientes de menor tamaño. Unas veinte plazas en total que normalmente frecuentan turistas extranjeros en verano y familias españolas durante el invierno.

Y mientras ellos disfrutan de la vida tranquila del campo, la actividad agrícola continúa alrededor y para muchos es un atractivo turístico más.

En el caso de Antonio Alés, la inversión para arreglar la casa que su hermano y él heredaron de sus padres en el término municipal de Alfarnatejo no fue tan grande. Aunque ellos lo hicieron hace 20 años. Fueron los primeros que apostaron por la fórmula del agroturismo.

"En su momento mucha gente nos dijo que estábamos locos y mi padre al principio no quería porque pensaba que nos lo iban a destrozar todo", asegura Antonio. Pero no les ha ido mal. En realidad, son dos casas en las que ha vivido desde niño y tienen capacidad para albergar también a veinte personas.

Una valla metálica separa el cortijo de los olivos y almendros que forman la finca, donde también siguen sus dos yeguas. "La gente viene buscando eso ", asegura.

Pero el agroturismo tampoco ha escapado a los efectos de la crisis y la demanda ha caído en picado mientras la oferta no ha parado de crecer en los últimos años en la provincia de Málaga. La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) ha organizado unas jornadas para el 22 de mayo en Ronda y el 5 de junio donde se informará de la situación actual de este sector que ha permitido darle otra salida a un campo cada vez menos rentable.

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