Caso Sibora: la mentira de la fuga que ocultaba un cadáver emparedado en Torremolinos
El italiano Marco R., fingió que su novia Sibora había desaparecido mientras su familia seguía buscándola
El acusado de matar a su novia y emparedar su cuerpo, hallado 9 años después, se enfrenta a 22 de cárcel
Durante nueve años fingió que su novia Sibora había desaparecido. Los mensajes en redes sociales, las llamadas a la familia y los rumores sobre una supuesta fuga conformaban una coartada que Marco R., mantuvo sin escrúpulos. Pero la versión se derrumbó cuando él mismo confesó dónde estaba el cadáver, que había emparedado en la vivienda que compartían en Torremolinos. Casi una década estuvo sosteniendo una mentira: que Sibora Gagani había decidido marcharse voluntariamente. Mientras el cuerpo yacía oculto en el piso, el italiano simuló ante familiares y conocidos que la joven se había fugado.
La Fiscalía de Málaga, que pide 22 años de cárcel para el presunto autor, considera que incluso difundió rumores para reforzar esa historia, asegurando que la habían visto en Italia o insinuando que podría estar ejerciendo la prostitución. Esas afirmaciones, según el Ministerio Público, provocaron un profundo sufrimiento y desprestigio para la familia de la víctima, que durante años continuó buscándola.
La estrategia del presunto homicida no se limitó a comentarios en su entorno. Marco R., también recurrió a las redes sociales. Entre las pruebas que recoge el escrito de acusación figuran varios mensajes publicados en Facebook entre septiembre y noviembre de 2014, cuando la desaparición ya había sido denunciada ante la Policía.
En ellos, el acusado trataba de transmitir preocupación y reforzar la idea de que Sibora había querido desaparecer. “Estoy volviendo loco. Cuanto más veo esas fotos más lloro y menos entiendo por qué se marchó”, escribía en un mensaje. En otra conversación apuntaba a que había “algunos chicos con los que ha estado saliendo últimamente y con los que aún no he podido hablar”.
Los mensajes de la coartada: "Espero que llame pronto"
También planteaba hipótesis sobre la supuesta fuga: “La Policía puede determinar si tomó un avión o un barco y por dónde. Podría ir a Tenerife o a Alemania”. Incluso pedía ayuda para localizarla: “Mucha gente en Tenerife, al menos 50 personas, están llamando y pasando la voz. Espero que llame pronto y que esta pesadilla termine”.
Meses después, Marco R., insistía mantenía la mentira., aludiendo a su aparente preocupación: “Sabes cómo estoy enamorado de ella y, a pesar de todo, si vuelve, yo también volvería con ella”.
Para la Fiscalía, estos mensajes constituyen una coartada –aunque frustrada– una forma de reforzar la idea de que la joven había desaparecido voluntariamente mientras el acusado era conocedor de que llevaba ya años muerta y que su cuerpo yacía oculto tras una pared en inmueble.
El ataque por la espalda, nueve puñaladas
El Ministerio Público refleja en su escrito de acusación que entre el 7 y el 14 de julio de 2014, quien había sido pareja de Sibora la atacó en la vivienda que compartían, asestándole al menos nueve puñaladas con un arma blanca, varias de ellas por la espalda.
Las heridas le provocaron una hemorragia aguda que causó su muerte, según se desprendía de las conclusiones del informe forense. Los peritos concluían además que no existían señales de lucha o defensa, lo que sugería que la joven, que entonces tenía 22 años, pudo ser atacada por sorpresa.
Tras el crimen, el acusado intentó inicialmente deshacerse del cuerpo, pero luego optaría por ocultarlo presuntamente dentro de la vivienda en la que ambos residían. Según la investigación, Marco R., habilitó un espacio en el ático donde introdujo el cadáver, envuelto en bolsas de plástico y cubierto con arena, tras una estructura de madera y material aglomerado. Los restos de Sibora permanecerían allí cerca de una década.
Fueron hallados finalmente el 6 de junio de 2025, durante un registro policial, después de que el propio acusado indicara dónde estaba escondido.
La historia de aquella supuesta desaparición voluntaria comenzó a desmoronarse en 2023. El asesinato de Paula, entonces pareja del mismo Acusado, resolvió la desaparición de Sibora. El italiano había manifestado espontáneamente ante su abogada que Sibora estaba enterrada “en el Calvario, en una casa, en una pared”, en referencia a la vivienda de Torremolinos.
Posteriormente reconoció ante la Policía que él mismo había matado a la joven y ocultado el cadáver. Con esa confesión se derrumbó la versión que había mantenido durante casi una década. Ahora, la Fiscalía solicita 20 años de prisión por asesinato con alevosía en el ámbito de la violencia de género y dos años adicionales por el delito contra la integridad moral, lo que eleva la petición total a 22 años de cárcel.
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