La cátedra Hedy Lammar de la UMA: el futuro tecnológico en femenino

Universidad

Expertas de la Universidad de Málaga tratan de reducir la brecha de género en este sector

La directora de la Cátedra, Mari Carmen Aguayo, junto con la profesora titular Marta Solera, también involucrada.
La directora de la Cátedra, Mari Carmen Aguayo, junto con la profesora titular Marta Solera, también involucrada. / Javier Albiñana
María Ramos

31 de marzo 2022 - 06:01

Málaga/“Unimos la tecnología y las chicas para dar respuesta a una necesidad real del mundo actual”. Así se presenta la Cátedra Hedy Lammar, cuya promotora es la Escuela Técnica Superior (ETSI) de Telecomunicaciones de la Universidad de Málaga (UMA), pero que cuenta con la colaboración de la Escuela de Ingenierías Industriales y la Escuela Técnica Superior de Informática. Y no es para menos porque funciona como un punto de encuentro entre las nuevas tecnologías, las mujeres, niñas y adolescentes; y las demandas del tejido empresarial.

A través de diferentes actividades en colegios, institutos y en la propia universidad, tratan de que cada vez se vaya sumando más representación femenina en este mundo. La directora, la catedrática Mari Carmen Aguayo, explica que además de la función de romper con los suelos pegajosos, atienden a las necesidades de la empresa, las cuales buscan incorporar ingenieras en sus plantillas.

La cátedra se presentó en enero de 2022, aunque se ha constituido como un catalizador en el que se han condensado iniciativas que ya estaban en marcha, se ha logrado financiación y “ha servido para que mujeres ingenieras den el paso de impartir estas charlas”, indicaba Aguayo.

El proyecto Como Tú fue el antecesor de la cátedra, en el que un equipo de investigadoras de la UMA del ámbito STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics) impartían charlas y talleres en ESO, Bachillerato y Ciclos Formativos para que las niñas vieran la posibilidad real de orientar sus estudios hacia este ámbito. Ahora, han ampliado el catálogo y el público abarca desde infantil hasta segundo de Bachillerato. A este se le han añadido los talleres de formación científica-tecnológica para maestras de primaria e infantil.

“Hablo en femenino porque la mayoría son mujeres que además han recibido una formación de letras en su mayoría. Con esos mimbres tienen que impartir clases y les faltan herramientas. Inventan recursos didácticos en papel, porque nadie les ha dado una formación para crear pequeñas aplicaciones para los alumnos, por ejemplo”. Este proyecto tuvo una prueba piloto el pasado curso a las estudiantes del grado de magisterio. “Por cada maestra a la que le quitamos el miedo a la tecnología, estamos formando a un grupo de niños y niñas en el ámbito”.

El Campus Tech Chicas de la UMA es otra de las patas de esta cátedra. Desde hace cuatro años se imparte en la escuela de informática y desde hace dos en la de Telecomunicaciones e Industriales. La actividad está destinada a niñas entre 12 y 15 años, se suelen ocupar todas las plazas y los talleres los imparten las alumnas de los grados de ingenierías. “Son pocas las niñas que tienen interés en estudios de ingeniería, pero no existen las que además de tener la vocación, conozcan a niñas con el mismo gusto, por lo que aquí se relacionan y para ellas es muy gratificante”, indicaba la catedrática.

Por último, el Desafío Lamarr y Concurso Hilda Ericsson 2022 está pensado para niñas que cursen el segundo ciclo de la ESO, Bachillerato o Ciclos Formativos. El desafío comenzó con la presentación de las candidatas, las cuales presentaron su iniciativa que respondía a la cuestión: ¿Cómo podrías mejorar el mundo a tu alrededor con 5G?. Las seleccionadas pasaron a la fase II en la que recibieron un curso de iniciación tecnológica en la UMA. A la vuelta de las vacaciones, las que hayan pasado la anterior fase, podrán desarrollar su producto en los laboratorios de la universidad con un asesoramiento experto. La empresa Ericsson España seleccionará uno de los prototipos al que premiará.

Aguayo, que es catedrática en Ingeniería de Telecomunicaciones, forma parte del Instituto de Comunicación de la Universidad de Málaga en la unidad de procesado de señal y comunicaciones y lleva años investigando la tecnología 4G, 5G y ahora la 6G. Ella dirige la cátedra y cuenta con la colaboración de Marta Solera, compañera en Telecomunicaciones, Mari Carmen Aranda, doctora de la escuela de Industriales y Mari Ángeles González, catedrática en la escuela de Informática. Estas investigadoras componen el tejido principal de la cátedra junto con personal de las empresas mecenas: Ericsson, que fue la primera, Dekra, Keysight Techonologies, Accenture, Google, Metro Málaga y Avanade. Aguayo explica que la iniciativa no hubiera sido posible sin el apoyo del Málaga TechPark y su involucración. “Las empresas mostraron una inquietud enorme por añadir mujeres a sus equipos. Todas tienen iniciativas para incorporar a mujeres, pero miran a la universidad y no hay chicas formadas en estos ámbitos”. Explica Aguayo que las marcas tratan de que sus equipo sean interdisciplinares para que aumente la producción y la innovación.

Una cátedra que se hace necesaria debido a que el sector de la tecnología sigue siendo de los más castigados por la brecha de género. Aguayo confiesa que en sus 30 años en el sector no ha visto que se haya aumentado la representación femenina, que se fija en un 20%. Aún así, explica que la revolución tecnológica conlleva un problema social, ya que en todos los campos hay déficit de personal. “Solo en Málaga faltan 2.000 ingenieros”, declaraba. “Me sorprende que en muchos institutos haya el mismo numero de alumnos en el bachillerato científico o tecnológico que en el que se aprende latín y griego. No es que no haya que estudiar estas lenguas, pero considero que al hacerlo se está mirando al pasado y se debería mirar al futuro”.

La catedrática reflexiona sobre lo siguiente: “Es un fallo estructural, que además si lo llevas a la cuestión de género se agrava, ya que en el cambio tecnológico la visión es masculina”, declara la catedrática, quien añade que esto carecía de sentido porque los usuarios son la mitad hombres y la mitad mujeres. “Se crean proyectos pensados por hombres y dejar que solo una parte de la sociedad escriba el futuro va a dibujar un escenario muy negativo”. La Cátedra Hedy Lammar se presenta como un badén para tratar de frenar el desarrollo masculinizado de la tecnología actual.

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