Las ciencias abrazadas desde 1927

El IES Politécnico Jesús Marín cumple este curso 90 años de enseñanzas ininterrumpidas Ni en la Guerra Civil ni durante las obras de construcción de su edificio actual cerraron las clases

Edificio que albergaba el centro a mediados de los 60, que tuvo que ser demolido por problemas de construcción.
Edificio que albergaba el centro a mediados de los 60, que tuvo que ser demolido por problemas de construcción.
Cristina Fernández Málaga

25 de septiembre 2016 - 01:00

En un café del centro de Málaga, un 3 de marzo de 1927, Emilio Arenas y un pequeño grupo de profesores gestaron lo que unos meses más tarde sería la Escuela Industrial. El propósito, dar una formación a los jóvenes para convertirlos en profesionales de la electricidad, el torno, la madera, la calderería y otras especialidades necesarias en aquellos postreros años 20. Se instalaron en una casa de la calle La Regente y las aulas se repartían en los pisos de esa vivienda. Hoy, el IES Jesús Marín puede presumir de no haber interrumpido los estudios ni siquiera durante la Guerra Civil. También de haberse convertido en uno de los institutos más grandes de la provincia y con mayor número de especialidades. El ingeniero De la Torre Acosta, padre del alcalde de Málaga, fue profesor. Y Matías Prats padre, alumno. El Politécnico, el que "abraza muchas ciencias y artes" cumple este curso 90 años.

"El instituto ha funcionado bajo la bandera de la monarquía de Alfonso XIII, de la República, de la dictadura de Primo de Rivera, de la franquista y la constitucional", explica Arturo Fernández, director del centro desde hace 12 años, el más longevo de la época democrática. Desde 1927 hasta el año 50 se mantuvo en la sede primigenia, junto al Hospital Civil. Después se trasladó a El Ejido y fue germen de la Escuela de Peritos, en la que continuaban sus estudios los mejores alumnos. Pasó a llamarse Escuela de Maestría Industrial y en 1964 se trasladó a Carranque, a la misma parcela que ocupa en la actualidad.

Pero del edificio original tan sólo queda el cerramiento, el muro que ahora adornan las buganvillas. El resto, construido sobre arcillas expansivas, se tuvo que derruir para levantar una nueva sede con estructura metálica. Durante las obras, los acogió el instituto Cánovas del Castillo, en El Ejido, en una de sus alas. En 1979 se entregó la construcción que perdura hoy y que pueblan unos 2.300 alumnos durante más de 12 horas al día.

En el curso 79-80 se aprobó en claustro darle el nombre de Jesús Marín al centro educativo. Marín fue docente y director desde los años 60 hasta 1971. "Fue profesor de la Escuela de Peritos, de Comercio, de Martiricos... y por incompatibilidades tuvo que dejar la dirección, pero fue un profesor muy querido por los alumnos y los compañeros", comenta el director actual del centro que "durante muchos años ha formado y forma a malagueños que se dedican a trabajos técnicos de cierta cualificación", agrega. De ahí que los primeros alumnos fuesen varones.

Las estudiantes llegaron con la creación de la rama administrativa-comercial. "Ya teníamos otro perfil de estudiantes, también con la implantación de la rama de delineación, que cumple medio siglo este año", apunta Fernández. En los años 80 se creó la familia profesional de imagen y sonido. El centro fue creciendo y abriendo su campo de estudio, acogiendo a profesores de las más diversas disciplinas y a estudiantes cada vez más polifacéticos. A mediados de los 90 se implantó la Logse y cambió aún más su fisonomía. "Hasta ese momento sólo teníamos Formación Profesional de primero y segundo grado, en las que existían asignaturas comunes además de las propias de cada ciclo y que, a efectos académicos, eran equivalentes a los estudios de Bachillerato porque podían continuar formándose en la Universidad", recuerda Arturo Fernández.

Siete familias profesionales se imparten en el centro. Algunas enseñanzas son tan veteranas como la electricidad, otras como vídeo dj nacieron el pasado curso nuevas y estrenan ahora su segundo año. Por el camino también se han quedado estudios que no han tenido la demanda oportuna. "Desapareció metal , que se quedó en el IES La Rosaleda, y Química que pasó a la Universidad Laboral, siempre se ha ido cambiando en función de la demanda y de los espacios para sacar el máximo partido de los recursos que existen", señala el director del centro. También destaca que antes de la demolición del anterior edificio se concedió al Jesús Marín la familia de hostelería, pero nunca llegó a darse. Cuando se trasladaron a la nueva sede ya se había decidido concentrar estas enseñanzas en La Rosaleda.

En el instituto ya se prepara la celebración de los 90 años. "Haremos un acto institucional en marzo, invitaremos a las autoridades, a los profesores eméritos y a antiguos alumnos", dice Fernández y recuerda que se conserva el expediente de Matías Prats de los años 30. También otros estudiantes tuvieron trayectorias curiosas. "Un conocido neumólogo del Hospital Regional hizo electricidad aquí con nosotros, luego cursó el antiguo COU y no le llegó la nota para entrar en Medicina, por lo que inició Ciencias Biológicas, pero lo volvió a intentar y ahora es un reputado especialista", destaca.

Muchos son los que todavía siguen teniendo relación con el centro. De hecho, un grupo de docentes jubilados se reúnen para desayunar todos los jueves en la cafetería del centro. De ellos partió la idea de crear una vitrina con la proporción áurea para exponer objetos que identifican las diferentes familias profesionales del politécnico. Desde una bombilla de principios del siglo XX, hasta una máscara del teatro de la comedia, una cámara de fotos analógica o una paleta de pintor podría alojar dicha caja de la memoria. Porque uno de los rasgos de identidad actuales son las artes. Es el único instituto de la provincia que tiene Bachillerato de Artes Escénicas.

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