Málaga

La 'consulta' del agua

  • La oficina del Paseo de Reding, inaugurada para solucionar dudas, continúa abierta sin grandes colas ni aglomeraciones La oposición estima que su coste podría alcanzar los 200.000 euros

Son poco más de las 13:00 y una pareja está sentada en la oficina de atención al cliente de Emasa abierta en el Paseo de Reding. Se interesa por uno de los supuestos que se tendrán en cuenta a la hora calcular la nueva factura, el de una persona con discapacidad, anunciado por el propio alcalde, Francisco de la Torre, antes del Pleno de la semana pasada. Su hijo, con una discapacidad reconocida, podrá computar como dos habitantes en la vivienda a la hora de realizar el cálculo de la factura del agua, lo que permitirá un consumo mayor sin incrementar demasiado su recibo. "Me he llevado del papel para rellenarlo y entregarlo en las oficinas de Emasa ahí enfrente [en el Hospital Noble] junto con el justificante de la discapacidad", resume la madre, aliviada por la aplicación de esta medida.

En la mesa de al lado, la empleada hace las cuentas de cuánta agua tienen que gastar cada uno de los tres habitantes de una vivienda para ahorrar en el recibo. El cliente está preocupado en este caso por el incremento que ha sufrido su factura, al igual que la chica que llega con un "facturón" a pesar de ser cinco los empadronados en su vivienda; para Emasa no constaba, por un error informático, ninguno por lo que el recibo no los había tenido en cuenta.

Son algunos de los casos que pasan por las instalaciones habilitadas Paseo de Reding con motivo del cambio en las tarifas, donde los empleados de la oficina reconocen que los clientes siguen realizando llamadas y consultas presenciales para comprobar si el padrón está actualizado o hay algún tipo de error por parte de Emasa o para especificar su situación, la mayoría padres separados con hijos. Los picos que se vivieron al inicio de la campaña, cuando se enviaron las cartas con el número de empadronados que constaba en la vivienda y tras la emisión de las primeras facturas nuevas, ya se han solventado, pero continúan llegando clientes. De hecho, el concejal de Medio Ambiente, asegura que en principio la oficina se iba a cerrar en el mes de febrero, pero que continuará algún tiempo más.

Ante la bajada de actividad en la atención y conscientes del revuelo creado en torno al nuevo sistema, la oficina ha salido a la calle y ha visitado los principales mercados de la ciudad para atender a los clientes que tengan dudas. Por el momento, han visitado los de Bailén-Miraflores, El Palo y Huelin (tres días en cada uno) y en total han sido 75 las consultas. "Prácticamente hemos abordado a los clientes para ver si tenían alguna duda o reclamación sobre su factura", explica el concejal, como ejemplo de que ese clamor social del que habla la oposición no existe.

El grupo socialista, por su parte, denuncia que el coste de esta oficina podría superar los 200.000 euros al mantenerla abierta más tiempo del previsto. Además, critica que el servicio se haya externalizado y se haya concedido con una adenda a la misma empresa que tiene realiza la atención telefónica de la empresa de aguas. Jiménez insiste, en este sentido, en que se calculará el coste total en cuanto deje de funcionar.

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