Coronavirus en Málaga Enfermera de UCI: “He dado el pecho con mascarilla y miedo”

  • Una sanitaria pide cambios en el protocolo sobre lactancia y coronavirus y más celeridad a la Inspección Médica

María Victoria con su niña.

María Victoria con su niña. / Javier Albiñana

María Victoria Torres es enfermera de la UCI del Hospital Regional. Tras la baja maternal, se reincorporó en pleno pico de la pandemia. Ha estado cuidando enfermos con coronavirus en su periodo de lactancia. Cuenta su caso porque se ha sentido desamparada y quiere que cambien las cosas. Lo deja muy claro desde el principio: “No quiero atacar al SAS ni buscar culpables. Sino ayudar a otras madres lactantes porque nos hemos visto muy solas, sin que nadie nos facilite las cosas”.

Según el protocolo del Ministerio de Sanidad, las sanitarias que amamantan a sus bebés no son personal vulnerable ante el coronavirus. “Yo he dado el pecho con mascarilla y mucho miedo. Ha sido un estrés emocional impresionante. Ha sido una situación muy dura. El protocolo del Ministerio de Sanidad tienen que cambiar y la Inspección Médica tiene que actuar con más celeridad”, sostiene.

Violeta tiene ahora ocho meses y medio. Dejó de mamar hace poco más de una semana. Hasta este miércoles -cuando ya habían pasado varios días de que dejara de amamantarla- no la llamó un inspector médico de la Seguridad Social. Dado que según el protocolo del Ministerio no era personal de riesgo, Medicina Preventiva del hospital la mantuvo en la UCI, aunque atendiendo a pacientes no Covid a la espera de que la Inspección Médica estudiara su caso. Por eso, sus quejas se centran sobre el protocolo y sobre la lentitud de este último organismo.

Aunque debido al confinamiento este reportaje se hace por teléfono y ella lo disimula, al final se le quiebra la voz. Está llorando. Sus sollozos que trata de silenciar se mezclan con los lloriqueos de Violeta, quizás descontenta porque añora la teta.

Su caso ha sido dado a conocer por el Sindicato de Enfermería (Satse). María Victoria volvió al hospital el 11 de marzo, tres días antes de que comenzara el estado de alarma. Entraba de tarde. Pero por la mañana acudió a una reunión informativa en el hospital. Ella y otras dos madres lactantes más estaban en el listado que sus jefes habían remitido a Medicina Preventiva como personal vulnerable. Consultó con su pediatra, con Medicina Preventiva del hospital y con una asesora en lactancia. Todos le dijeron que podía seguir dando de mamar.

Dado que el protocolo no la consideraba vulnerable –antes tampoco incluía a las embarazadas, aunque luego lo cambió-, Medicina Preventiva dejó la decisión a la Inspección Médica. Así que ella empezó a trabajar con la angustia en el cuerpo.

A la espera de que el inspector médico la llamara, sus jefes optaron por ponerla en la UCI asistiendo a enfermos supuestamente sin coronavirus. Entre ellos, a un paciente con neumonía que había dado negativo. Por lo tanto, sin equipo de protección (EPI). Ella comenzó con dolor de garganta y molestias gastrointestinales. Su hija, con resfriado. Al final, aquel hombre hospitalizado dio positivo en Covid 19 unos días después. A ella le hicieron una PCR y dio negativo. “Pero yo seguía con síntomas, así que estuve unos 10 días dando el pecho con mascarilla”, relata.

María Victoria volvió tras la baja maternal, tres días antes del estado de alarma

Al final, dado que por su trabajo estaba en contacto con otros compañeros que se contagiaron optó por pedir que la pusieran a atender a enfermos con coronavirus, así podría entrar con el EPI estipulado y estaría más segura. “Nunca he tenido miedo a atender a un paciente con coronavirus, sino a contagiarme y que el sustento de mi hija se viera comprometido porque el 90% de su nutrición entonces era la teta”, explica.

Su pareja también es enfermero. Así que entre las guardias y sin pedir ayuda a familiares para evitar el riesgo de contagiarles, se las apañaron para salir adelante. Lamenta María Victoria que en el Hospital Regional no haya una sala de lactancia donde extraerse la leche durante sus guardias para que no le produjera una mastitis.

“Quiero que mi testimonio sea un homenaje a mis compañeras lactantes. No quiero generar problemas a mi hospital. Quiero que nos ayuden a las madres lactantes, que no nos veamos solas como nos hemos visto porque nadie nos facilita las cosas. Hemos pasado mucho estrés”, comenta.

Desde mediados de marzo, cuando se había comunicado su caso a la Inspección Médica, no la llamaron hasta este miércoles. En su opinión, un poco tarde: “Cuando ya no había pacientes Covid en la UCI del hospital y cuando yo había dejado de darle de mamar”.

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