Málaga

El coronavirus: una prueba de resistencia para los gimnasios de Málaga

  • Los centros de entrenamiento han tenido que adaptar sus instalaciones, mientras que otros han decidido ofrecer servicios ‘on line’ 

  • Crece el número de deportistas al aire libre

Un grupo de deportistas al terminar el entrenamiento en 24 fitbeach Málaga

Un grupo de deportistas al terminar el entrenamiento en 24 fitbeach Málaga / M. H. (Málaga)

Hay dos momentos del año especialmente asociados a los nuevos comienzos, a los recomienzos y a los propósitos por cumplir: el inicio del curso escolar y el principio de un año nuevo. Estos, junto a la operación bikini, son los tres puntos álgidos en las recepciones de los gimnasios, los momentos en los que más altas tramitan los recepcionistas. Picos, además, muy necesarios en los gimnasios, para los que la pandemia ha sido especialmente poco amable con cierres, cambios de horarios, aforos limitados y cierto respeto por parte de los usuarios a los espacios cerrados.

Según un estudio de la asociación europea del sector Europe Active y la consultora Deloitte, el impacto del coronavirus ha supuesto que más de un millón de personas en España se dieran de baja de sus gimnasios. Es decir, un 21,7% de los usuarios de los centros deportivos, donde ha descendido la facturación un 43,4%, pasando de 2.350 millones en 2019 a 1.340 millones en 2020. Málaga no es una excepción y sus gimnasios han tenido que acogerse a Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) y adoptar nuevas medidas para capear el temporal epidemiológico.

Un ejemplo de adaptación a la nueva realidad es O2 Centro Wellness El Perchel, gimnasio ubicado en la calle Plaza de Toros Vieja, cerca del margen oeste del Guadalmedina. Han implantado un sistema de entrada biométrico por el que sólo se puede acceder al gimnasio si cumples tres requisitos: tu temperatura corporal está dentro de parámetros normales, llevas la mascarilla puesta y eres socio al corriente de pago. Además, han eliminado el sistema de reconocimiento de socios por huella para dejar paso a una pulsera contacless, haciendo más seguro el acceso. Dentro del gimnasio han tenido que adecuar el espacio con mamparas, máquinas inutilizadas para garantizar la separación mínima de usuarios o limitar el aforo de saunas y otras zonas a una persona.

Lo que más ha afectado a los gimnasios ha sido el movimiento de horarios y los cierres por la normativa Covid

Según el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (Ccaes) del Ministerio de Sanidad, el contagio por coronavirus en los gimnasios ha sido sólo del 0,28%. Además, defienden que “el ejercicio refuerza nuestro sistema inmunológico y nos ayuda a prevenir el Covid-19”. A ello le suman una batería de medidas para animar a sus clientes a acudir a sus centros durante la pandemia: un sistema de clases bajo demanda que ellos han llamado Well Living que se puede hacer tanto en el interior como en áreas que han acondicionado al aire libre, actividades dirigidas con aforo limitado y espacio interpersonal o la creación del sistema Well Living 360º, por el que el usuario puede acceder a distintos entrenamientos precargados en su teléfono y hacerlos desde su casa o cualquier lugar, en caso de no poder acudir al club. Estos entrenamientos se actualizan una vez al mes y están añadiendo “recetas y otros consejos nutricionales para ayudar a los clientes”, asegura el CMO (responsable del departamento de marketing) del club, José Manuel Núñez. También el uso obligatorio de mascarillas de protección individual en zonas comunes y la presencia de gel hidroalcohólico en las distintas estancias.

Una usuaria hace ejercicio con un TRX en e Centro O2 Wellness El Perchel. Una usuaria hace ejercicio con un TRX en e Centro O2 Wellness El Perchel.

Una usuaria hace ejercicio con un TRX en e Centro O2 Wellness El Perchel. / M. H. (Málaga)

En los gimnasios más pequeños, de barrio, también se ha dejado notar la pandemia. Más si cabe quizá que en los grandes centros. El Gimnasio San Pedro, en San Pedro de Alcántara no tenía torno que cambiar ni huella digital que eliminar en la entrada. En la recepción se controla al cliente como siempre se hacía antes de los ordenadores y los escáneres biométricos. “Al principio tienes que acostumbrar a la gente a que entrene con mascarilla, que cumpla con los espacios y que desinfecte las máquinas después de usarlas, pero pasado un tiempo se acostumbraron rápido”, asegura Ángel Lora, que se encarga del club deportivo.

En este gimnasio han notado la bajada de clientes “más por los cambios de horarios, cierres y demás limitaciones impuestas por la normativa Covid que por el hecho de que la gente tuviese miedo a entrenar, venían con muchas ganas, pero es difícil cuando cierras a las 6 y los clientes no pueden venir porque les coincide con su horario de trabajo”, explica Lora. Asegura que en su gimnasio no ha sido difícil que los clientes sigan la normativa, “somos como una familia los conozco a todos personalmente y entendieron rápido que tenemos que arrimar todos el hombro para que este sea un espacio seguro”.

A pesar de los esfuerzos de numerosos gimnasios de la ciudad por extremar las medidas sanitarias, es patente que la llegada del coronavirus a nuestras vidas ha modificado los hábitos deportivos. Aparte del boom de productos para hacer ejercicio ocurrido durante el confinamiento, meses en los que las páginas web especializadas en fitness no daban abasto a los pedidos, muchos deportistas han optado por realizar sus actividad física en las calles. Los espacios al aire libre no sólo han ganado peso en bares o conciertos. En el terreno deportivo, lugares como los paseos marítimos o los principales parques de Málaga han visto aumentada su afluencia desde la primavera del año pasado.

"No ha sido difícil que los clientes se adapten a las normas, son como una familia", Ángel Lora

En uno de esos paseos marítimos comenzó su proyecto Pablo Cascón, un zaragozano que vio Málaga como la ciudad perfecta para iniciar su proyecto de club deportivo al aire libre, ahora cuenta con 200 usuarios apuntados a 24 fitbeach Málaga que entrenan en distintos horarios y distintos puntos de la ciudad, intentan que, además las clases coincidan con el atardecer y el amanecer, para dar un chute más de energía a los deportistas.

Asegura Cascón que el que prueba un día se queda “en el 80% de los casos, nosotros estamos creciendo gracias al boca a boca”. Sus entrenamientos se basan en su idea de que se puede entrenar con el peso corporal, aunque añade algún equipamiento como TRX (cuerdas preparadas para ser colgadas de un soporte y poder hacer distintos ejercicios suspendido), pesas rusas o bandas de resistencia. “Al principio a la gente le da vergüenza ponerse a hacer deporte al aire libre y que los vea todo el mundo, pero en cuanto empiezan se enganchan”, asegura Cascón.

Una de esas usuarias que se quedó fue Eva Sánchez. Asegura Eva que en el gimnasio se perdía entre tantas máquinas y acostumbraba a dejar de ir al poco de empezar, por eso cuando un día, andando por el paseo marítimo para hacer un poco de cardio vio al grupo y se dio cuenta de que un entrenador estaba pendiente de todo el grupo y les ayudaba, “fue lo que me hizo probar, que vi que hacían cosas divertidas, que no eran muchas personas y había un entrenador que está pendiente de ti, te motiva”. En interior o en exterior, coinciden todos, lo importante es hacer deporte para estar más sano.

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