Málaga

"La corrupción supone enturbiar la política y debería estar muy castigada"

  • Rosell cree que Málaga necesita más camas sociosanitarias para pacientes de avanzada edad, un recurso a mitad de camino entre un hospital y una residencia para descargar a los centros de enfermos geriátricos

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-¿Con los recortes teme por la sanidad pública?

-No. Es un derecho que tiene el ciudadano y esta sanidad es una de las mejores del mundo. Creo que en ningún momento, ningún partido va a optar porque pierda el sentido que tiene la sanidad pública. Puede haber recortes en el abuso de pruebas complementarias o de cosas extraordinarias que puedan desembocar en un aumento del gasto sanitario, pero lo básico se respetará creo que siempre.

-¿Y en Andalucía?

-Andalucía ha hecho frente a la demanda asistencial y continuará igual. No creo que haya recortes. Se tiene que ajustar un poquito más el tema de los inmigrantes y los turistas que vienen. Habrá que insistir en rescatar ese pago de la cobertura sanitaria que se les da en España y pasar la factura a los países de origen como lo hacen ellos cuando hay algún paciente español fuera.

-¿Hay que mejorar el cobro a los comunitarios?

-Hay que mentalizarse que el sistema sanitario, para que sea sostenible necesita unos ingresos para mantener esa cobertura universal. Si hay unos gastos por pacientes de otros países en los que se ponen prótesis de cadera o de rodilla que son carísimas; o marcapasos o un desfibrilador, que excede del gasto normal de un paciente tienen que ser abonados por sus países o sus compañías privadas. Y si no, mandarlo a su país para le pongan el marcapasos o la prótesis como hacen muchos países con nosotros.

-¿Qué tiene que hacer la Administración por la sostenibilidad?

-Controlar el gasto. Poner freno a las pruebas complementarias, sobre todo las radiológicas, de laboratorio. También controlar el gasto farmacéutico.

-¿Y los gestores?

-Adecuar las plantillas a las necesidades asistenciales, hacer conciertos con la privada para cirugías menores o pacientes seniles.

-¿Y los usuarios?

-Si no es una urgencia grave, acudir a su médico de cabecera; no acudir con tanta asiduidad a las Urgencias de los hospitales. Eso crearía menos demoras en Urgencias. Del 100% de urgencias que se ven en el hospital, un 90% son banales. Ese 90% puede ser diagnosticado y tratado en los centros de salud.

-¿Y por qué ese mal uso?

-Porque el sistema está muy masificado y los recursos son limitados. A veces se tarda su tiempo en las pruebas complementarias del especialista. El paciente, como vía alternativa, viene a Urgencias a que le solucionen el problema. Y eso colapsa las Urgencias hospitalarias. Hay que concienciar a la gente que cuando sea una patología banal debe ir a su centro de salud. Dolores torácicos, ictus, hemorragias digestivas o politraumatismos son patologías hospitalarias. Pero por un catarro, dolores musculares, de cabeza no se puede venir al hospital...

-¿Es partidario del copago?

-No. Sí creo que hay que hacer campañas formativas a la población para concienciar de que los recursos sanitarios son limitados, que tienen un tope y que tenemos que ajustarnos a lo que tenemos. Ya en algunos hospitales se dan facturas [que no hay que pagar] para concienciar a los ciudadanos de lo que vale cualquier prueba. Las analíticas, la hostelería, las pruebas complementarias de un hospital tienen un montante elevado. Ese coste se justifica en patologías severas.

-¿Que es lo más raro que ha visto?

-Lo más anecdótico... un señor que tenía un problema psicótico y decía que se alimentaba con tornillos y tuercas. Le hicimos una radiografía y se vio que tenía el intestino lleno de tornillos y tuercas. Era verdad...

-¿Han cambiado mucho las Urgencias?

-Han cambiado a mejor. Cuando llegué a este hospital en 1990, la Urgencia tenía un espacio limitado. Estaba apelotonada. En 2004, con las nuevas Urgencias se cuadruplicó el espacio. Se han hecho con el beneplácito de la Junta de Andalucía dentro del Plan Andaluz de Urgencias y Emergencias. Es una Urgencia bien ventilada, luminosa; de las mejores de España.

-Pero en invierno se colapsan...

-Hasta ahora hemos tenido problemas de camas en el hospital, pero con la gestión del gerente se ha conseguido aumentar el número de camas disponibles para Urgencias. Y se nota. Antes por la mañana teníamos un número de enfermos que estaban ingresados sin cama en la planta. Ahora esos enfermos pasan en la tarde-noche a la planta y están las Urgencias casi sin enfermos ingresados. Eso se ha hecho por la buena gestión de camas del hospital y todos los servicios han colaborado para ese fin.

-¿Al Clínico no le faltan camas?

-Yo creo que no.

-¿Y la provincia?

-Globalmente, Málaga sí necesita más camas. Sobre todo, para el segmento de tercera edad para que tuviesen un sitio donde acudir. Nosotros derivamos enfermos al Marítimo, que depende del Clínico, y también a la Clínica Pascual.

-¿O sea, más camas geriátricas?

-Efectivamente. Más camas sociosanitarias que no camas quirúrgicas. Hoy con la cirugía ambulatorio, los pacientes están poco tiempo ingresados en los hospitales. Hacen falta camas para pacientes con patologías crónicas, que son añosos, mayores, que necesitan mucho tiempo para estabilizarlos y cuando se estabilizan, con cualquier cosita vuelven a recaer. Son pacientes que reinciden mucho y frecuentan mucho las Urgencias. Y van a más porque la población es más longeva. Por la mañana, al hacer los relevos vemos que en torno a un 40% de pacientes tienen más de 70 años.

-¿Y cuál es la solución? ¿Más residencias, más hospitales?

-Un intermedio. Hospitales como periféricos, de la Seguridad Social en los que tuviesen cabida este tipo de pacientes. Eso es muy costoso. Hoy la atención a estos casos ha cambiado mucho. Hay ayuda a domicilio, enfermeras de enlace... Antes nadie iba a tu casa a verte. Pero aparte de esto debería haber más recursos para que los hospitales pudiéramos descargarnos de estos pacientes. Ya lo hacemos, los derivamos a hospitales periféricos [del SAS] y concertados. El mayor déficit es el de camas sociosanitarias porque la cirugía mayor ambulatoria ha quitado muchos encames.

-¿Se ha topado con Testigos de Jehová que no quieran transfusiones?

-Varias veces. Y se crea conflicto porque hay que respetar el derecho a una adscripción religiosa, pero a veces el enfermo está sangrando. En esos casos recurrimos al juzgado de guardia.

-¿Y qué dicen los jueces?

-Que se actúe según criterio médico. Y si necesita la sangre, hay que ponerle la sangre. Habitualmente lo aceptan, como una imposición. Va a desangrarse y eso no se puede permitir.

-¿Y qué hacéis con casos como el de Huelva, de la mujer a la que se le retiró la sonda?

-Esta lo que se llama la limitación del esfuerzo terapéutico. Un paciente de 90 años, con úlceras, que no come, deshidratado, con desorientación ponerle sondas es una barbaridad. Son casos en los que no es aconsejable hacer más intervenciones porque no tiene viabilidad. No hay por qué empeñarse en utilizar recursos en ese tipo de pacientes. Y ese debe ser un criterio médico; no de familiares, ni de amigos, ni de políticos. Ahora si tiene 80 años, conduce, hace vida normal para nosotros es igual que si tuviera 40 años. En unos hay que hacer todos los esfuerzos terapéuticos y en otros, limitarlos. Y con el envejecimiento de la población, estas situaciones irán a más.

-Trabajar en Urgencias es duro...

-Hay que tomar decisiones urgentes y eso crea ansiedad. Se te coge un pellizco en el estómago y hasta que el enfermo no remonta, lo pasas mal. Yo y todo el mundo. Sobre todo con jóvenes sanos, por ejemplo de un accidente de tráfico. Eso te hace sufrir con el enfermo. Somos sensibles, si no seríamos autómatas. Pero luego sientes una gran satisfacción cuando se salvan. En la calle, a veces ni te conocen porque a lo mejor estaban en coma y no saben ni quien eres tú; pero tú sí sabes lo que has hecho por esa vida. Y eso no está pagado con nada.

-¿Los médicos son valorados?

-Sí, así lo demuestran las encuestas. Protesta mucho el que no tiene nada. El que está grave no puede ni hablar. Reclamaciones de enfermos críticos no hay ninguna porque entran agonizantes y los sacamos adelante. Protestan los que pasan horas esperando porque tienen una uña encarnada, un catarro y están esperando tres horas. Hace falta educación sanitaria. Eso en Cataluña o País Vasco lo han hecho bien. Allí las Urgencias están vacías. Aquí parece la cola del pan y un hospital no es un ambulatorio.

-¿Cree en el megahospital?

-No. No creo por los accesos a ese hospital. La población cercana se va a beneficiar, pero los que vienen de fuera ¿no va a estar colapsado el acceso? Si son los hospitales de segundo o tercer nivel y están colapsados de aparcamiento. Yo no creo mucho en los megahospitales. Prefiero hospitales tipo comarcales, que den respuesta a los pacientes del entorno. Y para cosas mayores están los grandes hospitales.

-¿La Sociedad de Urgencias y Emergencias va a celebrar su congreso en Málaga?

-El congreso andaluz. Será del 17 al 19 de noviembre. Va a tener en cuenta la opinión de la población, con una mesa redonda sobre Experiencias de pacientes en urgencias. Van a participar pacientes que han pasado por nuestras Urgencias. Darán su opinión y sus propuestas de mejoras.

-Es hermano mayor de Fusionadas de San Juan...

-Soy católico apostólico romano y cofrade desde los 14 años; siempre con Fusionadas. He llevado trono, he sido albacea, he limpiado tulipas, he montado tronos, he hecho de secretario, de tesorero...

-Pronto habrá elecciones ¿Qué le pide a los políticos?

-Más seriedad, más compromiso con la población. Seriedad en cuanto a responsabilidad con el que le ha votado, que esté por encima de los intereses particulares y de partido. Un político de altura es el que está para hacer una función pública, para servir a los demás. Eso es la política, no para servirse uno mismo.

-En Málaga ha habido muchos casos de corrupción, desde Malaya a Acinipo...

-A mí todo eso me parece muy mal. La corrupción política debería estar muy castigada porque son los depositarios de la decisión popular. Y no pueden usar la política para sus fines particulares. Es enturbiar la política. Porque unos pocos meten la pata y lo pagan el resto de los políticos. Y no se entiende que haya imputados y que el propio los meta en las listas. Eso es una barbaridad. Deberían ser mucho más severos. Ahora hay avances y publican su patrimonio antes de entrar en la política.

-¿Cómo ve a los indignados?

-Yo no los acabo de entender. Si están indignados, que creen un partido político. Para eso hay unas vías democráticas que son los partidos políticos.

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