Casi un crucerista por habitante: el Puerto de Málaga, cerca de los 600.000 pasajeros

La dársena recupera y mejora los datos históricos tras la pandemia y son casi una cuarta parte de sus ingresos totales

El puerto de Málaga ya nota los efectos de la guerra de Irán: "Hay navieras que ya nos han pedido cargas adicionales"

Cruceristas en el mirador de Gibralfaro este 2025. / JAVIER ALBIÑANA

Si alojaran a todos los cruceristas que llegaron al Puerto de Málaga este 2025 en una misma ciudad imaginaria y en un mismo momento, sería ya casi tan grande como la capital, al menos en lo que a censo se refiere. La dársena de la Costa del Sol tuvo su mejor registro histórico, después de años recuperándose de la pandemia. Según los datos que compartió en el balance del año, superaron los 570.000 viajeros, un 21,3% más que el año anterior. Estos son unos 27.000 menos que los registrados en la capital en el último censo.

"Ha sido un año muy bueno, después de 2019 la recuperación ha sido lenta, pero ya hemos nos hemos recuperado de la pandemia y, al contrario de lo que ocurría antes, cuando los tráficos estaban concentrados en primavera y otoño, ahora tenemos buenos datos esos meses, pero también en enero, diciembre y noviembre con distintas escalas y el verano, que antes era una época vacía, ahora los datos son positivos", afirma Carlos Rubio, presidente de la Autoridad Portuaria.

Para llegar a estas cifras, y al ese equilibrio del que habla Rubio, se han alcanzado meses como abril (54 buques y 77.900 viajeros) u octubre (87.534 viajeros en 47 barcos) que dejan el listón más alto de la gráfica del año. Primavera y otoño son las dos temporadas fuertes, con un verano más tranquilo. Noviembre deja el otro récord reseñable: el de más viajeros en puerto base, con 12.744 pasajeros. Aunque también hay meses muy suaves, sobre todo febrero que con tres buques de cruceros y algo más de 2.000 pasajeros (sólo 12 como puerto base), es de los 12 meses el que menos aportó a la dársena.

El tráfico de cruceros es vital para el Puerto de Málaga. No por nada supone casi uno de cada cuatro euros que ingresa la entidad (un 23,1%). "Es muy importante para nosotros aunque hemos conseguido diversificar los ingresos con las mercancías o el Muelle 1", señala Rubio. Pese a ello, "el crucero sigue siendo crítico para nosotros".

Y tienen dos líneas activas para buscar potenciar más los ingresos, tanto para el Puerto como para la ciudad. "La primera que seamos puerto base de más navieras, tenemos un estudio reciente con la UMA que demuestra que el gasto por crucerista es más del doble si es como puerto base". Un visitante pasa de gastar algo más de 100 euros a los 240 por día. La diferencia no solo es importante, sino que implica directamente al sector productivo de la ciudad, "es más interesante, implica noche de hotel, restaurante, compras...".

En cuanto a las compras, los comerciantes del Centro indican que uno de los productos más demandados por los cruceristas son los zapatos. Las tiendas especializadas en este producto ven su agosto cuando llegan los cruceros: el zapato de cuero español no sólo está bien valorado, sino que es mucho más barato que en el resto de países.

Crucero en la terminal del Palmeral de las Sorpresas del Puerto de Málaga. / JAVIER ALBIÑANA

La segunda de las líneas que potencian son el sector premium y de lujo, "es un turista que hace más gasto en la ciudad, los barcos se quedan en la terminal del Palmeral de las Sorpresas, pagan más por estar más cerca de la ciudad", asegura Rubio.

En la misma línea se expresa Jacobo Florido, concejal de Turismo del Ayuntamiento de Málaga, que afirma que "siempre que llegan cruceristas es motivo de satisfacción". Asegura que trabajan con el Puerto para "potenciar más puerto base o cruceros de lujo como el que viene bajo Ritz-Carlton". Aunque también asegura que cualquier crucerista aporta, "el turismo de cruceros es esencial para que quien no ha venido nunca conozca la ciudad y quiera repetir o, incluso venir a vivir". Florido asegura que la ratio de repetición de visita del crucerista "es importante" aunque no lo cuantifica en un dato concreto.

Sobre la contaminación que puedan provocar los barcos en las aguas de la Bahía, Rubio afirma que el mundo del crucero está "a la vanguardia tecnológica en la sostenibilidad, tratando de reducir la huella". En el Puerto, en tierra, trabajan en la electrificación de los muelles, para que los buques puedan apagar sus motores cuando estén en la dársena. Aunque esto a día de hoy no es posible. "Vamos a sacar a concurso una subestación para tener potencia suficiente", dice el presidente del puerto, que cifra la cantidad de energía en 25 megavatios en una primera fase.

En el lado del mar, afirma que los buques cada vez están más propulsados por GNL en vez del clásico fuel pesado. Además, ahora están haciendo operaciones de repostajes barco a barco, pero también reconoce "que estamos en un momento de transición, no hay ninguna tecnología que sea 100% limpia".

Rubio afirma que en Málaga el turismo de cruceros es "asumible" en Málaga, "no me meto en Venecia o Barcelona, pero aquí el crucero es muy positivo", a la vez que subraya que es "raro" el día que haya más de dos buques en la terminal en el mismo momento. En este sentido, apunta que esperan llegar a los 600.000 cruceristas dentro de poco. "Ciudades que tuvieron un pasado crucerista y lo han perdido, como Alicante o Almería, están tratando de recuperarlo", añade.

"Lo llaman el turismo 'diésel', anda mucho y gasta poco"

A pie de ciudad, los vecinos lo ven distinto. El presidente de la Asociación de Vecinos Centro Antiguo de Málaga, donde más se nota el paso del crucerista, no termina de ver la bonanza económica que proclaman Rubio y Florido. "Lo llaman el turismo diésel, andan mucho y gastan poco", afirma. A esto añade que "interfieren en el día a día de la ciudad, al menos de los vecinos del centro que ya tienen problemas con la saturación de las terrazas".

Este interferir en su vida diaria lo ven, por ejemplo "cuando se paran, o andan muy despacio, en calles de paso como Granada, nos incomunican, nos es mucho más difícil transitar". Pero también cuando "inundan el Mercado de Atarazanas, panaderías o tiendas de conveniencia, he visto muchas veces a grupos de turistas toquetear la fruta o los productos y no comprar nada", afirma. Porque las navieras, dice, "enfocan el negocio en que el crucerista gaste dentro del barco, no en la ciudad".

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