Por el desierto de Sinaí 17 horas en bus para huir de la guerra: los peregrinos malagueños vuelven a casa

Salieron vía terrestre de Jerusalén tras el cierre del espacio aéreo, volaron de El Cairo a Madrid y luego viajaron a Málaga en AVE, con trasbordo incluido

Los cinco peregrinos malagueños atrapados por la guerra están a salvo tras cruzar el desierto para volar desde Egipto: "Ya estamos en El Cairo"

José Belinchón, María Román y el padre Antonio Cobo, en el hotel Ambassador de Jerusalén.
José Belinchón, María Román y el padre Antonio Cobo, en el hotel Ambassador de Jerusalén. / M. H.

Ha sido una paliza de viaje, pero los cinco peregrinos malagueños que el sábado pasado quedaron atrapados en Jerusalén por la guerra, ya han vuelto a casa. Tenían previsto llegar este miércoles por la noche a Málaga. Un periplo largo y no exento de riesgos con tantos misiles lanzados por un bando y otro, pero era la única forma de salir con la mayoría de las conexiones por avión canceladas.

El grupo -que en total lo formaban 29 personas de esta provincia, Sevilla, Almería y Zaragoza- partió de esa ciudad de Medio Oriente este pasado martes de madrugada, por tierra, al ver que después de tres días de conflicto no había manera de hacerlo por aire. "Hemos pasado 17 horas en el bus y hemos atravesado el desierto de Sinaí", explicaba María Román ya en el AVE camino de su casa en Fuente Olletas.

El martes por la noche llegaron, agotados, a El Cairo. Esa ruta era más larga, pero también más segura. En la capital de Egipto pernoctaron en un hotel para descansar un poco. Pero tampoco mucho. No había tiempo que perder a fin de poner la mayor distancia posible cuanto antes con un conflicto que se expande a medida que pasan los días. "Este miércoles nos levantamos a las 5:00 de la mañana, no pusieron una especie de picnic y al aeropuerto; tuvimos que pasar muchísimos controles", explicaba María.

Pero por fin embarcaron hacia España. Llegaron a Barajas a las 13:50, tras haber hecho un periplo de más de 1.200 kilómetros. María agradecía a la agencia de viajes y a los responsables del operativo de evacuación la organización de este tramo final de unas vacaciones a Tierra Santa que jamás olvidarán: "Estamos bien. Todo ha estado muy bien organizado y se han preocupado en todo momento de nosotros".

José Belinchón, vecino de Puerto de la Torre y coordinador de la agencia que acompañaba a los peregrinos- ha relatado que las alarmas antiaéreas sonaron cuando el pasado sábado el grupo salía de visitar el Santo Sepulcro en Jesuralén. Entonces, tuvieron que refugiarse en un aparcamiento cercano. Y de ahí, al hotel, a quedarse recluidos y correr al búnker del sótono del establecimiento cada vez que sonaban las alarmas.

En declaraciones a Efe, ha expresado, que en ningún momento tuvieron miedo, pero sí zozobra o intranquilidad. Ha comentado que la larga travesía hasta llegar a El Cairo ha sido "una experiencia más" que les ha permitido, a pesar de la complicada situación, ver desde el autobús otros puntos turísticos, entre ellos el desierto o el Canal de Suez. Los peregrinos han cantado y orado durante la larga travesía en el autobús, ha destacado Belinchón, que siempre dijo que estaban tranquilos porque se encontraban "en manos de Dios".

"Todos a una y con una actitud positiva", ha dicho otra de las peregrinas, Carmen Brunch, que ha destacado que la unidad en el grupo en torno a su fe cristina y el sentirse arropados por la organización han sido los principales factores que han contribuido a que una guerra "se viva de otra manera", es decir más "con calma".

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