Málaga

El doble chasco de Joaquín, hoy Abdul

  • Unos 50 trabajadores de los acreedores de la mezquita protestan en el consulado

Después de sacar al Cautivo durante 24 años, el trinitario Joaquín Reina Alba se convirtió al Islam, se cambió el nombre por el de Abdul y contrajo matrimonio con una musulmana. Hoy reconoce que ha sido lo mejor que le ha pasado en la vida.

Cuando conoció el proyecto de construcción de la que iba a ser la mezquita más grande de Europa justo al lado de su casa, se ilusionó e involucró de lleno en el proyecto. Más aún, cuando la dirección de obra le encargó a su empresa la pintura del templo.

"Íbamos a disfrutar de la biblioteca y de las clases de árabe; iba a apuntar a mis hijos a religión islámica; nada de eso ha sido posible porque aunque estén las instalaciones, la mezquita no se ha inaugurado oficialmente", sostiene Joaquín, hoy Abdul. Además, todavía está pendiente de cobrar 11.000 euros. El chasco, para él, ha sido doble.

Ayer protestaba con más decepción que indignación, junto al resto de empresarios malagueños apostados frente al consulado de Arabia Saudí para reclamar una solución a sus cuentas pendientes. La concentración, que continúa hoy y mañana, coincide con la Cumbre Interreligiosa que las casas reales de España y Arabia Saudí han organizado en Madrid para debatir sobre las tres grandes religiones monoteístas.

Se trata de unas 14 pequeñas y medianas empresas malagueñas que fueron contratadas por Arabia Saudí para levantar la mezquita en la calle Ingeniero de la Torre Acosta. Reconocen que al principio cobraron todas las facturas y que la deuda que reclaman ahora, aproximadamente un millón de euros entre todas, sólo se corresponde con la última fase. Pero para algunos, esta deuda les ha supuesto la ruina.

Los problemas empezaron tras la suspensión de pagos presentada por la empresa promotora hace ya más de dos años.

Este diario intentó ponerse en contacto ayer con el consulado de Arabia Saudí en Málaga, sin éxito.

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