sanidad

Cuando dormir no siempre quita el sueño

  • El Regional realiza unos 1.600 estudios al año para diagnosticar patologías que impiden descansar bien

  • La mayoría de los casos son causa de los malos hábitos

El sueño tiene una función reparadora. Dormir menos de lo necesario o no tan profundo como se debe provoca somnolencia diurna, cansancio y hasta accidentes. De ahí que haya unidades y consultas de sueño en los hospitales. Neumólogos, neurofisiólogos, neurólogos, psiquiatras y psicólogos diagnostican y tratan estos casos. Los especialistas aclaran que la primera y mayoritaria causa de no dormir bien es la "mala higiene de sueño". Es decir, los malos hábitos, como no tener horarios estables para dormir, echarse siestas demasiado largas, consumir excitantes antes de acostarse, usar dispositivos con pantalla momentos antes de irse a la cama o hacer deporte muy cerca de la hora de dormir, entre otros. Pero hay pacientes en los que la razón de las dificultades para un sueño de calidad es una patología. En el Regional distintas especialidades trabajan para asegurar un buen sueño a los pacientes. Los conectan a una decena de cables para saber cuál es la causa de su problema. Al año, la Unidad de Trastornos Respiratorios del Sueño, dependiente de Neumología, hace unos 1.500 estudios -650 en domicilio y unos 850 en el hospital- para diagnosticar y tratar a los enfermos. Por su parte, la consulta del sueño de Neurofisiología realiza en torno a 60. Porque las razones pueden ser respiratorias, neurológicas, psicológicas, psiquiátricas...

"La patología del sueño es muy amplia. No es lo mismo un paciente gordito que se asfixia, que un enfermo psiquiátrico delgado que no duerme", aclara Carmen Vergara, neumóloga del Regional. Y advierte que siempre lo primero es corregir los malos hábitos de sueño. Lo más frecuente en su especialidad es la apnea obstructiva del sueño que se produce por un cierre total o parcial de la garganta que dura más de 10 segundos y ocurre más de cinco veces a la hora. "Roncar no es sinónimo de tener apnea", aclara. El problema cuando alguien padece esta patología es que el cerebro, al detectar el cierre del paso del aire, se microdespierta, a veces de manera inconsciente. Entonces, la persona tiene un sueño muy superficial que no cumple su función reparadora. "La gente se levanta hecha polvo y tiene somnolencia diurna", explica Vergara. La facultativa matiza que esto no supone un gran problema en un abuelo de 80 años, pero entraña un grave riesgo en un camionero en activo. Las causas de la apnea pueden ser la obesidad, ciertas características del cráneo y determinadas alteraciones endocrinológicas. El tratamiento pasa por dormir conectado a una máquina que cubre la Seguridad Social y que mete el aire a presión en los pulmones. Hay también unos dispositivos para las mandíbulas, que no cubre el seguro y que ayudan a respirar mejor. Y además, está la cirugía de la garganta para facilitar el paso del aire. Vergara aclara que los tratamientos deben individualizarse según las necesidades de cada paciente. La neumóloga añade que hay otras patologías que dificultan el dormir bien y afectan a la calidad del descanso. Como las alteraciones respiratorias del sueño derivadas de la obesidad mórbida, enfermedades pulmonares o patologías neuromusculares, como la esclerosis lateral amiotrófica.

"La patología del sueño es muy amplia, pero la primera causa es la mala higiene de sueño"Carmen VergaraNeumóloga del Regional

El Servicio de Neurofisiología Clínica del hospital también tiene una consulta del sueño. Narcolepsia, insomnio, terrores nocturnos de niños o sonambulismo son algunos de los casos que tratan. Pero la neurofisióloga Victoria Fernández asegura que dos de cada tres casos que llegan a la especialidad en realidad obedecen a malos hábitos de sueño. El tercio restante sí son patológicos; provocados por factores genéticos o por enfermedades -como dolores de espalda, hernia de hiato y muchas más- que dificultan el descanso.

Cuenta la neumóloga que hay casos en los que los pacientes tienen tan mal sueño durante la noche que se quedan dormidos en la sala de espera del hospital. Y advierte que no es lo mismo dormir mal por tener una apnea que por estar intranquilo por el hijo adolescente que no llega a casa. Así que dice que a la hora de consultar a un médico hay que usar el sentido común y acudir al facultativo de cabecera en caso necesario. Pero insiste en que el primer paso de una buena calidad de sueño es tener hábitos saludables.

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