Emil Jonsson, superviviente del accidente en Adamuz, recibe el alta

"Sólo veía gente muerta, estaba solo", cuenta el sueco afincado en Benalmádena, que tenía afectadas costillas y vértebras por el impacto

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Emil Jonsson, superviviente de Benalmádena del accidente en Adamuz / M.H.

Emil Jonsson es uno de los supervivientes del accidente en Adamuz Tras el choque entre un Iryo y un Alvia este pasado domingo, después de que los vagones traseros del primero descarrilasen. Este sueco afincado en Benalmádena ha recibido el alta del Hospital Reina Sofía, donde permanecía ingresado, desde la noche del suceso, este martes por la mañana. "Tuvimos el accidente y sólo veía gente muerta, estaba solo, no se distinguía quién murió y quién no... mucha gente falleció", cuenta compungido a la salida del centro sanitario cordobés montado en una silla de ruedas.

"Llamé a mi madre desde el tren, fueron unos dos o tres segundo y todo estaba roto a mi alrededor, todo estaba roto", narra compungido, teniendo que hacer pausas durante su alocución. Iba en el tren Iryo que salió de Málaga a las 18:40 horas y una hora más tarde formaba parte del accidente más trágico que se recuerda en línea de alta velocidad en España. El número de fallecidos asciende a estas horas a 41 y el de heridos superó los 150, si bien muchos de los que necesitaron atención médica están recibiendo el alta, como Jonsson.

"No sabía nada, había mucha gente a mi alrededor cuando estaba en el accidente, tuvimos el accidente y sólo vi a gente muerta", afirma a la vez que indica que tras el impacto "muchas personas estaban rezando, a mi lado había una mujer inconsciente y otro chico y yo tratamos de sacarla. Tenía sangre por toda la cara". A él le metieron "en una ambulancia, fue bastante duro, doloroso".

Emil fue uno de los malagueños que visitó el lunes por la tarde el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre. Avanzó que se encontraba estable y tenía afectadas varias costillas y algunas vértebras. "Lógicamente lo hemos sentido muy cerca", indicó De la Torre preguntado sobre cómo ha vivido el suceso, indicando que parte de su equipo salía en el siguiente tren hacia Fitur, la feria turística que se celebra en Madrid esta semana.

Otras dos heridas malagueñas

Entre los testimonios que reflejan el alcance humano de la tragedia está el de Ana García, una joven pasajera que se encontraba en el tren de Iryo que cubría la ruta Málaga-Madrid cuando ocurrió el accidente. Su hermana, con la que viajaba en ese momento, permanece ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) tras resultar herida en el siniestro. Ambas, que son malagueñas pero trabajan en Madrid, habían subido al vagón 7 para pasar un fin de semana con su familia en la Costa del Sol. De regreso, se vieron atrapadas en el choque que acabó en descarrilamiento.

En declaraciones a El programa de Ana Rosa, ha relatado con crudeza los momentos posteriores al impacto: “Había gente que estaba muy mal. Los tenías delante y sabías que se te iban y no podías hacer nada”. Su estremecedor testimonio refleja que, cuando se produjo el impacto, su convoy "se quedó a medio camino de volcar entero". Y sintió que se le iba la vida cuando el séptimo vagón del Iryo Málaga-Madrid se levantaba por los aires. "Pensé: 'Hasta aquí'. Me giré, vi a mi hermana como diciéndole adiós y se apagó todo", recuerda. No escuchó nada más. "Sólo chillidos".

Una de ellas es una joven legionaria rondeña, destinada en la base almeriense de Viator, que se vio implicada en el accidente de tren ocurrido en Adamuz, en la provincia de Córdoba y que se ha cobrado la vida de 40 viajeros. En concreto, se trataría de una legionaria que presta sus servicios como sanitaria, ya que es enfermera.

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