Emilio Alba: "Dentro de 30 años, salvo algunas excepciones, la muerte por cáncer será rara"

El facultativo deja su cargo como jefe de Oncología del Clínico después de tres décadas y defiende más inversión y estructuras ágiles para atraer talento investigador

Despedida de Emilio Alba tras casi 30 años como jefe de Oncología Médica del Clínico de Málaga: "La supervivencia se ha duplicado"

Emilio Alba, jefe de Oncología Médica del Clínico de Málaga, posa en un laboratorio del CIMES.
Emilio Alba, jefe de Oncología Médica del Clínico de Málaga, posa en un laboratorio del CIMES. / JAVIER ALBINANA

Durante tres décadas, Emilio Alba (Archidona, 1959) ha visto cambiar el cáncer —tanto en tratamiento como en diagnóstico e investigación— en primera persona. Llegó al Hospital Clínico de Málaga como el único oncólogo y ahora deja su cargo como jefe de Oncología Médica en un servicio que supera la veintena de especialistas. Testigo directo de la revolución científica de los últimos años, defiende que el conocimiento avanza a un ritmo "exponencial" y que dentro de otros 30 años la enfermedad "tal como la conocemos será totalmente diferente". El oncólogo se encargará de tratar a los pacientes, de la investigación y de nuevos proyectos como el CITAC. Deja su cargo con la idea de que, algún día, morir de cáncer sea algo excepcional.

Pregunta.Hace tres décadas que llegó como el único oncólogo al Clínico y ahora son más de 25 en el hospital. El cáncer ha pasado de una supervivencia del 30% al 60% y haciendo recorrido de estos 30 años, ¿cómo cree que va a ser dentro de otros 30 años?

Respuesta.Podríamos predecir, pero yo creo que nos equivocaríamos. El 90% de todo lo que sabemos de biología, de las enfermedades, no del cáncer, sino en general, se ha acumulado desde los últimos 25 años, en este siglo, con una progresión exponencial, geométrica. Lo que nosotros podemos, si el mundo no desaparece, claro, tal como están las cosas, no es impredecible que deje de haber conocimiento y deje de haber humano, tal como veo yo que va esto. Creo que la tasa de conocimiento va a progresar hasta unos niveles que ahora mismo no podemos ni imaginar. Yo me imagino lo que se hacía en el año 2000 en cáncer, y lo que se sabía de la enfermedad y cómo eran los tratamientos, no tienen nada que ver. Ahora hay un conocimiento mucho más importante de la enfermedad, los tratamientos son más precisos en todos los puntos de vista: farmacológico, quirúrgico, radioterápico. Y los resultados han mejorado de forma muy clara. Preveo que dentro de 30 años, el cáncer tal como lo conocemos será totalmente diferente. Vamos a diagnosticarlo muchísimo antes, vamos a tener tecnologías que vean la enfermedad muchísimo antes de lo que vemos ahora y esto es lo que hará que los resultados sean mejores. Dentro de 30 años, salvo algunas excepciones, pasará como la tuberculosis, la muerte por cáncer será rara. Moriremos de otras cosas, pero del cáncer precisamente habrá mejorado.

P.Ha sido noticia el caso del cáncer de páncreas.

R.Mariano Barbacid, esto de los tres genes en ratones. Es un paso adelante importante. Ha hecho un modelo experimental que ha sido muy importante, pero no creo que la ganancia venga desde ahí, va a venir de cosas que ahora ni siquiera sabemos que no hay.

P.¿Cuáles son los retos de la oncología médica para los próximos años? Porque está la meta de que en 2030 haya un 70% de supervivencia. ¿Cree que es posible?

R.Esto es una meta que ha puesto encima de la mesa la Comisión Europea. La Comisión Europea dice que tendría que haber una supervivencia del 70% en el año 2030, en el cáncer en Europa. Es una meta muy, digamos, ambiciosa Pero no ambiciosa por lo que mucha gente puede pensar, por los avances... Esto está pensado muy bien para los países del este, porque los países del oeste de Europa ya están mucho por encima del 60%, sobre todo los países nórdicos como Alemania o Países Bajos, que es muy alta. No radica tanto en que haya conocimiento como que la organización sanitaria lleve esos conocimientos a los pacientes y también para que el conocimiento en los países del oeste aumente ¿Que se va a conseguir el 70% en toda Europa? Yo creo que no. No es un objetivo realista. Ahora bien, entiendo que hay que ponerlo porque es la única manera de que si no te pones objetivos ambiciosos, no lo consigues. Vamos a comprárselo y vamos a intentar entre todos que sea así.

P.¿Piensa que hay suficiente apoyo tanto por parte de entes públicos como privados?

R.Si tú le preguntas a la gente por la investigación contra el cáncer, te dicen que sí. A nivel de las personas, eso se ve en organizaciones de voluntarios como la Asociación Española Contra el Cáncer o la Fundación Malagueña de Asistencia a Enfermos de Cáncer. Hay mucho apoyo de la gente. Ahora bien, ¿qué necesitamos? Necesitamos dos cosas. Necesitamos tener unas cifras, unos porcentajes que se dedican a la investigación y demás, que sean similares al resto de Europa. No estamos ahí, estamos más bajos y esto hay que mejorarlo. Pero luego necesitamos instituciones diferentes. Necesitamos instituciones ágiles que sean capaces de atraer talento, de conservarlo, de pagarlo y de crear riqueza alrededor del conocimiento. Y eso en España estamos regular. Los institutos de investigación biomédica están muy bien para elevar el nivel medio, pero les cuesta mucho más engancharse a la excelencia. Por tanto, necesitamos instituciones público-privadas que sean capaces de atraer talento de alto nivel, conservarlo, financiarlo y crear conocimiento que cree riqueza.

P.¿Qué parte de responsabilidad tiene el sistema sanitario en cuanto a la mejoría de la supervivencia, de la asistencia a los pacientes?

R.Toda. El sistema sanitario es el responsable de que los pacientes con la tasa de mortalidad sea la más baja posible. Los hospitales, las universidades, los institutos de investigación tienen una responsabilidad total.

P.En este sentido, ¿qué responsabilidad tiene también cada individuo?

R.La responsabilidad individual está primero que la responsabilidad colectiva, desde mi punto de vista. Lo que más impactaría en disminuir la mortalidad por cáncer es que la gente no fumase, y es una decisión personal. Si tú no fumas, la probabilidad de que te dé un cáncer baja entre un 30 y un 40%, eso ya es mucho. Si no te da un cáncer, la probabilidad es que la mortalidad disminuiría mucho también. También, dentro de lo que cabe, controlar el peso corporal en el mundo desarrollado. Son las dos cosas más importantes: el tabaco y el sobrepeso. Eso es lo primero. Las medidas preventivas evidentemente son muchísimo más eficaces que todos los tratamientos. Si la gente dejara de fumar es más importante que todos los centros de investigación que pudiéramos abrir en España en los próximos 5 años. Uno de cada tres cánceres no ocurriría.

P.Va a seguir pasando consulta, pero sin estar en la jefatura de servicio. Tendrá más tiempo libre. ¿A qué lo va a dedicar?

R.Lo voy a dedicar a ver pacientes y a la investigación, al Instituto de Investigación Biomédica de Málaga, que es la fundación público-privada de investigación del cáncer que estamos montando. Me siento afortunado porque en cierta manera puedo hacerlo.

P.¿Cómo va el proyecto del Centro de Investigación y Terapias Avanzadas del Cáncer?

R.El CITAC está en marcha, estamos acabando de armarlo desde el punto de vista de las normas, y estamos empezando a hacer las primeras contrataciones de investigadores. Esto es lento. Muchas veces los periodistas preguntan y parece que tiene que haber hitos cada tres meses. Yo siempre digo una cosa; probablemente, el centro de investigación del cáncer más importante que hay en España, que es el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), uno de los tres más importantes de Europa, se fundó en 2006 y ahora es uno de los gordos. Necesitamos tiempo, pero en ello estamos.

P.Deja la jefatura de servicio y ha conseguido la apertura del Hospital de Día Oncohematológico. ¿Qué hace falta más en su servicio?

R.Hemos podido abrir el Hospital de Día Oncohematológico. Esto es un hito muy importante porque es tener un sitio donde los pacientes pueden ser tratados de una manera, por decirlo, digna. Ahora organizarlo, en el sentido de que consigamos la máxima humanización, que para los pacientes esta experiencia, que ya es bastante desagradable, que es el tener un tumor, pues sea, digamos, lo más humano posible. Que haya comodidad, que haya empatía y que el tratamiento se pueda realizar de la manera más digna posible. Ese es nuestro reto muy importante también.

P.En estos 30 años ¿qué diría que ha sido lo mejor y lo peor de estar al frente?

R.Lo mejor, haber sido partícipe del avance que se ha hecho en cáncer, de este aumento en supervivencia tan importante que ha habido. Haber participado de alguna manera y haber sido testigo y actor también en esto, pues es muy reconfortante. Haber colaborado en la manera de lo posible, un granito de arena en que eso sea así. Y también estar en una posición de poder decidir en una estructura te hace que también puedas decidir ciertas cosas o ciertas estrategias, hacia dónde va el servicio, un servicio muy orientado a los pacientes y un servicio muy orientado a la investigación. Lo peor es cuando en la gestión a veces tomas decisiones que hay gente que le gusta y gente que no le gusta. Lo peor en estos momentos, cuando hay algo que no le gusta, las malas sensaciones que tienes a veces con compañeros a los que le tienes mucho aprecio y tú sabes que hay cosas a veces que se rompen. Eso es lo más desagradable de toda esta historia de la gestión. Pero va aparejado: el que quiere una cosa, tiene que querer la otra.

P.¿Hasta cuándo va a seguir trabajando?

R.No lo sé. Mientras pueda. En el hospital hay una fecha de caducidad, que es el año 2028, ahí tengo que irme porque no hay otra. No sé si llegará esa fecha. La fundación es sin ánimo de lucro, no hay salario, tú puedes trabajar el tiempo que quieras. Ahí no lo sé, en el hospital probablemente un tiempo ya muy limitado, no sé cuánto, no más de un año seguramente. Lo otro, hasta que se pueda.

P.Hablando de hasta que pueda, ¿qué es lo que le queda por hacer profesionalmente?

R.Ahora mismo, montar la fundación, acabar los proyectos de investigación que tenemos en marcha y luego seguir viendo pacientes en el día a día. Eso a mí me apetece.

P.En estos 30 años, cuando le dice a una persona que tiene cáncer, el impacto que sufre habrá cambiado también.

R.Va por barrios, depende. Si tú le dices a una mujer que tiene cáncer de mama, le da un disgusto, obviamente, pero un disgusto que está más socialmente, digamos, menos violento. Da miedo, pero las mujeres saben que la inmensa mayoría de la gente se cura. Si tú le dices que tiene otro tipo de tumores que tienen una tasa de curación más baja, un tumor digestivo alto, un tumor cerebral... El impacto es más gordo. Lo que sí es cierto es que en la vida de las personas hay dos vidas. Cuando tú le dices que tienen cáncer, es la vida de antes y es la vida de después. Independientemente de que te cures o no, todos los días a partir de ahí piensas en la enfermedad, piensas en la muerte. Esto para algunos tumores es más realista y para otros verdaderamente no. En el cáncer de mama, el 90% de las mujeres se curan, pero hay otros tumores que son más complejos.

P.Las redes sociales son un altavoz muy fuerte hoy en día. Se han dado casos como el del malagueño Pablo Ráez. ¿Qué opinión tiene de esto?

R.Las redes sociales son amplificadores a un nivel como no lo habíamos tenido nunca antes. Es como un gran patio de vecinos global y ahí se amplifica lo bueno y lo malo. Lo de Pablo Ráez es una cosa buena. Una situación muy dolorosa para una persona y una familia se transforma en algo tremendamente positivo para la sociedad. Entonces ahí las redes sociales tienen un papel muy bueno. Luego también las redes sociales amplifican cosas que son muy negativas, que son los bulos, pseudoterapias y estas cosas que a veces son difíciles de combatir también de una manera racional. Yo creo que las redes son un amplificador con un gran altavoz que depende de lo que digas, como la energía nuclear. Una energía nuclear te puede servir para darle energía a una ciudad que tenía problemas de suministro eléctrico para hacer una bomba nuclear y tirársela a alguien. ¿Es mala o buena? Depende. Las redes las veo como un amplificador. Muchas veces, la conducta humana, te hacen sacar lo mejor y a veces lo peor también. Yo no tengo redes. Por tanto, es una reflexión teórica. Creo que las redes son cansinas. Es un bombardeo continuo que creo que no es bueno para la reflexión y el progreso mental, pero esto es una opinión muy personal.

P.¿Un deseo, una reivindicación, una queja que quieras hacer?

R.Bueno, un deseo: que la supervivencia por cáncer sea el 70% en 2030.

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