La esposa de Tejero, sobre su marido el 23-F: "El tonto desgraciado, lo han dejado solo, me lo han engañado"
El 23 de febrero de 1981, el entonces teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero irrumpió armado en el Congreso de los Diputados durante la votación de investidura, en un intento de golpe de Estado que mantuvo retenidos a los parlamentarios durante horas y puso en jaque a la joven democracia española. Cuatro décadas después, la desclasificación de documentos oficiales ha permitido conocer las conversaciones que mantuvo ese día su esposa.
Carmen Díez Pereira lamentó en varias llamadas telefónicas que hubieran dejado “solo” a su marido durante el 23-F. “Me lo han dejado ‘tirao’ como una colilla, me lo han ‘dejao’ solo, me lo han ‘engañao’. (...) El tonto desgraciado, lo han ‘dejao’ solo, para no variar”, aseguró en una de las conversaciones intervenidas por la Guardia Civil y ahora desclasificadas por el Ejecutivo 45 años después.
En las transcripciones, Díez Pereira insiste en que su marido fue “engañado” y critica la falta de respaldo al golpe. “Qué ‘desgraciao’, tanto amor a la patria, tanto darlo todo, mira como lo han ‘engañao’. Estaría el Ejército detrás, en la cabeza, y ahora nadie ha hecho nada. (...) Le han ‘dejao’ como una colilla. Por dios, si es indigno. (...) Encima lo tachan de loco y de bandolero”, se queja.
Los documentos también reflejan su preocupación y sus intentos, sin éxito, de comunicarse con él a través de militares o de la propia Guardia Civil.
En una conversación con el general Fajardo pregunta: “Por favor, ¿han hablado con mi marido?”. El militar le responde que “no, no ha vuelto a llamar”. “¿Le han dicho que me llame?”, insiste Díez. “Sí, le he dado tu número, y ha quedado en llamarte”, contesta.
La conversación continúa cuando la esposa del golpista se interesa por si el general Jaime Milans del Bosch está “de camino”. “Eso han dicho en las noticias”, responde Fajardo. “Es que yo he hablado para ver si había hablado con mi marido y ver qué había pasado. Y me ha dicho el ayudante que estaba durmiendo”, añade ella.
En otra llamada, con una mujer llamada Herminia, expresa su desesperación: “Estoy intentando hablar con mi marido toda la noche y no puedo hablar con él. No puedo, estoy intentando hablar con él y no puedo”.
Más adelante, en conversación con su madre, confirma que ha logrado contactar con Tejero. “Ahora él ha ‘hablao’ conmigo y estaba tan normal. Le dije: ‘otra vez te han ‘dejao’ solo’. Dijo: ‘solo no, menudos guardias civiles tengo más buenos’”.
También relata que pidió permiso para ir a verlo: “He pedido permiso al coronel para ir a verle y me ha dicho que no. Y le he mandado un paquete con ropa que me ha pedido con una nota y una línea y le he tenido que mandar las líneas en un sobre abierto y, ahora mismo, pues nada. Está incomunicado. Y ya no sé más”.
La esposa de Tejero muestra además su enfado por la falta de apoyos al intento de golpe: “Ha sido de vergüenza. Esto es para prender fuego al Ejército entero, de verdad. (...) Si estaba el Ejército detrás. (...) A mí me han dicho que anoche había estado todo muy caliente, que todo el mundo se quería unir y de pronto se fue enfriando la cosa”, narra en otra de las conversaciones recogidas en los documentos desclasificados.
Temas relacionados
No hay comentarios