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Discapacidad Una etóloga veterinaria dirigirá las dos sesiones semanales

El estímulo del cariño de un perro

  • El centro Amappace de Málaga pondrá en práctica una terapia con animales para estimular los sentidos de un grupo de afectados por parálisis cerebral

Cuando la enfermedad que padecen limita tanto sus facultades físicas y psíquicas en su día a día cualquier estímulo extra que reciben se convierte en un gran regalo para ellos. Y más cuando viene de la mano de un perro al que pueden acariciar e incluso abrazar. Sus efectos son tan sorprendentes en los pacientes con parálisis cerebral que a partir del mes que viene se pondrá en práctica en el centro que la Asociación Malagueña de Padres de Paralíticos Cerebrales (Amappace) tiene en la capital. Sólo unos cuantos serán los elegidos para iniciar en una primera fase este programa que ha causado un gran revuelo entre los discapacitados.

Una mezcla de risas nerviosas, sorpresa, estupor y sólo algún que otro recelo a lo desconocido se palpó ayer en las caras de los pacientes cuando vieron aparecer al perro que rompió la tranquila rutina que llevan en el centro.

La experiencia piloto que pone en marcha el centro irá de la mano de la veterinaria y experta en etología Rosana Álvarez, que con ayuda de un golden y un labrador tratará de estimular la movilidad y los sentidos de estas personas. Al principio, serán 15 los internos de entre 20 y 60 años con una parálisis cerebral que les condiciona su vida los que formen parte de esta iniciativa con la que se espera que con la ayuda de los perros reaccionen ante determinados estímulos que de otra forma les resulta mucho más difícil a los profesionales que se encargan diariamente de su cuidado.

La clave está en el entrenamiento de los perros, según aseguró la veterinaria, que están adiestrados para que "se sienten cuando yo les digo y se estén quietos mientras los acarician y los tocan sin miedo a que puedan morderles". La prueba fue todo un éxito. Salvo unos pocos que se mostraron asustados al entrar en contacto con el perro, la mayoría "reaccionó muy positivamente e incluso intentaron moverse para tocarlo cuando normalmente muestran muchos problemas de movilidad", explicó.

De seguir esta evolución en las dos sesiones semanales que se llevarán a cabo con la ayuda de logopedas, psicólogos, fisioterapeutas y profesionales de educación especial se espera conseguir que los pacientes lleguen incluso a acariciar a los perros, a tirarles la pelota, cepillarlos e incluso emitir algún sonido a la hora de tratar de llamar su atención.

Todo un logro para unas personas que tienen gravemente mermada su calidad de vida debido a las serias limitaciones que conlleva la parálisis cerebral que sufren. Rocío Palma, fisioterapeuta del centro, explicó que cada uno de los profesionales que intervienen en su cuidado "se marcará unos objetivos específicos de cada paciente en función de la lesión que tengan. Sólo con que intenten enderezarse al ver al perro o abrir la mano que tienen rígida para tocarlo habremos conseguido mucho".

Las reacciones que vayan teniendo cada uno de ellos se irán comparando semanalmente para ver los resultados al final del programa. Si son los esperados, el centro se plantea incluso extenderlo a todos sus pacientes. Todo con tal de hacerles la vida más feliz.

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