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Málaga

Las 'ferrá adriá' de los pacientes

  • Nutricionistas preparan dietas individualizadas a los ingresados y forman a las familias

Imagine un ejército con las mejores armas, pero cuya tropa lleve una semana sin comer. Seguramente tendrá más dificultades para salir airoso de una batalla. Algo así le pasa al cuerpo humano: desnutrido es más vulnerable. De ahí la preocupación de los nutricionistas del Hospital Clínico por la correcta alimentación de los enfermos. Desde hace unos tres años, el centro sanitario aplica un programa informático que permite detectar el riesgo de desnutrición de los pacientes ingresados para que se adopten las medidas correctoras.

A veces, los enfermos ya llegan mal nutridos, bien por una inadecuada alimentación o por diversas patologías. Pero otras se van desnutriendo en el hospital por los propios procesos que padecen. Rosalía Rioja, enfermera de Endocrinología y Nutrición del Clínico, explica que por ejemplo frente a una infección el paciente gasta muchas calorías aunque no se mueva de la cama. Hay estudios que señalan que en los centros sanitarios, entre el 20 y el 40% de los ingresados se desnutren. Ayunos para someterse a pruebas, desgaste calórico por infecciones, imposibilidad de comer por una operación, inapetencia, dificultades para tragar por múltiples patologías, disminución de la absorción de los alimentos por problemas digestivos o incapacidad para ingerir porque se han deteriorado funciones neurológicas que controlan la deglución... Hay muchas razones para perder nutrientes que son esenciales para que los soldados ganen la batalla. Mariví Requena, enfermera que trabaja en vigilar la nutrición de los pacientes, apunta que una inadecuada alimentación no sólo los vuelve más vulnerables. También propicia la aparición de escaras o de problemas de cicatrización.

Según los datos de 2009, de los 12.000 pacientes ingresados en el hospital durante más de tres días, el sistema informático detectó riesgo de desnutrición, desde leve a grave, en el 46% de los casos. El software ha sido diseñado ex profeso para que capte ciertos parámetros nutricionales y dé la voz de alarma, que luego los enfermeros tienen que confirmar con ciertas medidas antropométricas. De los pacientes en riesgo, el 42% remonta simplemente comiendo. Pero a más de la mitad (58%) hay que administrarles nutrientes farmacológicos. Estos son considerados medicamentos que incluso necesitan un visado especial para su dispensación.

Los alimentos farmacológicos pueden administrarse por boca, por sonda o por vena. El trabajo de los especialistas no sólo es personalizar las dietas y el tratamiento a cada paciente, sino encargarse de que cuando se vaya de alta el centro de salud conozca sus necesidades nutricionales y la familia sepa cómo cuidarlo. Pacientes con infartos cerebrales, patologías oncológicas, demencias o problemas respiratorios son los casos más complejos.

El sistema informático ayuda. No sólo clasifica a los enfermos según su riesgo de desnutrición, sino que el alta permite emitir un informe para que las ATS de atención primaria hagan un seguimiento de su alimentación. Mariví Requena y Lourdes Padilla son dos de las enfermeras del Clínico encargadas de la coordinación entre el hospital y los centros de salud. Antes de que el paciente sea dado de alta se encargan de formarlo a él o a sus familiares para garantizar que su nutrición sea la adecuada. Incluso les enseñan trucos para que la comida sea apetitosa y comestible por enfermos que tienen problemas de deglución con recetas que demuestran una imaginación propia de Ferrá Adriá, pero aplicada a las necesiades sanitarias.

La iniciativa forma parte de un proyecto de investigación de los nutricionistas para verificar los índices de nutrición que se logran con los pacientes y para mejorar la coordinación entre el hospital y los ambulatorios. Rosalía insiste en el mensaje de que un enfermo desnutrido siempre es más vulnerable. Y su compañera Lourdes asegura que, salvo en casos más complejos, hay gente que no está bien nutrida por desconocimiento. "Hay mucho gordo desnutrido", advierte. Además, insiste en que hay recursos baratos para estar bien alimentados porque no siempre es necesario un entrecot ya que dos claras de huevo tienen casi las mismas proteínas.

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