La Fiscalía de Málaga investiga una denuncia por supuesto acoso a una menor que le habría provocado anorexia: “La llamaban gorda”
"La niña se defendía, pero pensaba que si perdía peso dejaría de oír tantos insultos; ellos seguían y seguían", asegura su madre
Los padres de una menor de 13 años, Eva González y José Antonio Argamacilla, han presentado una denuncia ante la Fiscalía de Menores por un presunto caso de acoso escolar continuado a través de mensajes de Whatsapp que, según relatan, habría sufrido su hija durante al menos cuatro años y que habría desembocado en un grave trastorno de la conducta alimentaria que mantiene actualmente a la adolescente hospitalizada. "Pensaba que, si perdía peso, dejaría de oír tantos insultos, pero seguían y seguían", relata su madre. Al principio, "se defendía", hasta "que se le fue de las manos".
La denuncia, según el testimonio de los progenitores aportado a este periódico, fue interpuesta el pasado mes de diciembre diciembre y se acompañó de diversa documentación, entre ella audios de conversaciones mantenidas por WhatsApp, informes médicos y psicológicos y un diario personal escrito por la propia menor. La Policía Judicial contactó posteriormente con los progenitores para recabar información adicional, y el caso se encuentra actualmente en manos de la Fiscalía, a la espera de resolución.
De acuerdo con el relato de los padres, el presunto acoso comenzó en la etapa de Primaria y se habría prolongado durante años, manteniéndose incluso tras el paso de la menor a 1º de ESO. Los supuestos autores serían dos alumnos que, según la familia, ya habrían protagonizado episodios similares con otros estudiantes. Los insultos reiterados sobre el físico de la menor —principalmente calificativos como “gorda” o “fofa”— habrían sido constantes, incluso en periodos en los que, aseguran, la adolescente no presentaba sobrepeso alguno.
La menor acabó desarrollando una profunda distorsión de su imagen corporal y una pérdida progresiva de autoestima. Con el tiempo, habría iniciado una pérdida de peso severa al considerar que así cesarían los insultos, algo que, según la familia, no ocurrió. Cuentan que, al principio, "se defendía", pero "se lo terminó creyendo" y los presuntos autores "le tiraron la autoestima por los suelos".
Miedo a volver al instituto
Desde el pasado 15 de diciembre, la menor permanece ingresada en la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria (UTCA) del Hospital Civil, donde recibe atención especializada. El equipo médico decidió su ingreso debido al grave deterioro de su estado físico y psicológico. La adolescente solo recibe visitas de sus padres y cuenta con permisos puntuales para salir a cenar fuera del centro hospitalario.
La familia señala que el trastorno que padece su hija requerirá un tratamiento prolongado y que el daño principal se encuentra a nivel psicológico. Entre los síntomas descritos figuran una percepción distorsionada de su cuerpo, la creencia persistente de “no valer nada” y la pérdida de la menstruación.
La denuncia presentada por esta familia está dirigida contra los mismos alumnos que han sido señalados esta semana en otro presunto caso de acoso escolar a un menor de 14 años con un 65% de discapacidad reconocida y grado II de dependencia, escolarizado en un instituto de Villanueva del Trabuco, tal y como ha publicado este periódico.
En ese caso, la madre del menor denunció ante la Guardia Civil un supuesto acoso continuado, así como la presunta difusión de imágenes íntimas del adolescente a través de WhatsApp y su colocación en los baños del centro. Desde la Comandancia se confirmó que existe una investigación en curso para esclarecer los hechos.
Uno de los principales temores de la menor, según relatan sus padres, es regresar al instituto mientras los presuntos agresores continúan escolarizados en el mismo centro. Por este motivo, la familia ha iniciado los trámites para el traslado de la alumna a otro instituto y ha mantenido reuniones con el equipo directivo de la zona educativa de Antequera. Mientras tanto, la menor cuenta con una docente de referencia que le facilita las tareas académicas durante su convalecencia.
La familia sostiene que tuvo conocimiento pleno de la situación una vez la menor comenzó a recibir atención psicológica especializada, momento en el que se abrió emocionalmente con la profesional sanitaria. “Si lo hubiéramos sabido antes, habríamos actuado desde Primaria”, lamentan.
Según los padres, en octubre informaron al centro educativo de la situación y solicitaron la activación del protocolo contra el acoso escolar. Sin embargo, afirman que inicialmente se negó su apertura, alegándose que la alumna no estaba asistiendo al instituto en ese momento debido a su hospitalización, pese a encontrarse matriculada. Posteriormente, siempre según su versión, se calificaron los hechos como un “fuego cruzado”, argumentando que en algunos audios la menor se defendía de los insultos recibidos.
El protocolo se habría abierto finalmente a finales de octubre y continúa activo a día de hoy. La familia cuestiona la demora en su resolución pese a la existencia —según indican— de informes médicos, documentación psicológica y pruebas sonoras, así como el ingreso hospitalario prolongado de la menor. También aseguran que no se han adoptado medidas cautelares respecto a los alumnos señalados.
Vinculación con otro caso reciente de acoso escolar
Ambos casos se encuentran actualmente bajo investigación judicial y administrativa. Desde las familias afectadas reclaman una actuación “contundente y preventiva” para proteger a los menores y evitar que, según advierten, “otras víctimas tengan que llegar a situaciones extremas antes de ser escuchadas”.
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