energías renovables

La fórmula para 'regar' tierras con energía solar

  • Una empresa diseña un innovador sistema para usar la energía fotovoltaica que permite impulsar el agua de riego

Balsa a la que llega el agua impulsada por la energía solar. Balsa a la que llega el agua impulsada por la energía solar.

Balsa a la que llega el agua impulsada por la energía solar.

Sin luz o sin gasoil para alimentar un grupo electrógeno en aquellas fincas donde la red eléctrica no llega, los agricultores sencillamente no pueden regar sus tierras. Pero el coste que tienen que afrontar para llevar el agua hasta sus cultivos se hace en ocasiones inasumible y las facturas que tienen que pagar a las eléctricas un lastre para un sector sujeto a los vaivenes del mercado y las inclemencias del tiempo. El sol, en cambio, es gratis y en el sur de España hay horas de luz de sobra para que el riego tenga un coste cero si se opta por las energías renovables.

Cada vez hay más agricultores que optan por la luz solar y así dar plantón a las eléctricas gracias a la instalación de placas fotovoltaicas con las que se genera la energía suficiente que necesitan para impulsar el agua desde sus pozos y distribuirla por sus fincas. Una empresa malagueña, Energética Pontosol S.L., se ha convertido en un referente en el sector de las renovables como pionera al ofrecer a los regantes el sol como alternativa. José Alberto Santana, un ingeniero técnico industrial de 37 años, es el artífice de este sistema que consiste en canalizar la energía producida con ayuda de los llamados controladores fotovoltaicos de riego. Esa es la verdadera innovación que permite, no solamente controlar las horas de riego mediante la alimentación de las bombas de riego, sino también los inyectores de abono o regar por sectores.

Empezó en esta andadura en 2009 cuando se embarcó junto a un socio en la creación de la empresa justo cuando las subvenciones a las energías limpias se desplomaron, por lo que buscaron una salida "utilizando los paneles solares fotovoltaicos para adaptarlos a consumos aislados de la red eléctrica como son las tomas de pozos". A nadie se le había ocurrido eso antes y, aunque fue difícil al principio porque "los agricultores no creían que el sol pudiera echar a andar el riego", su pionero idea va ganando adeptos en el campo. Desde que en 2011 esta empresa empezó a comercializar este sistema, ya ha completado unas 90 instalaciones en España y Marruecos, aunque la mayoría en las provincias de Córdoba, Málaga, Granada y, en menor medida, en Jaén y Almería. Pero el mayor de sus logros es la instalación de los controladores fotovoltaicos de riego colocados el pasado mayo en una finca de subtropicales de Vélez-Málaga de unas 40 hectáreas y que se ha convertido en la instalación más grande de toda Andalucía. Unas 300 placas fotovoltaicas se reparten en dos partes para garantizar el riego en toda la superficie.

De ellas, 140 están ubicadas en la parte baja de la finca y su misión consiste en generar la energía necesaria para alimentar la bomba sumergida de 25 caballos de potencia que hay en el pozo e impulsar el agua hasta una balsa de 70 millones de litros desde donde se distribuye a la extensa superficie plantada de mangos y aguacates con la luz que producen otras 160 placas fotovoltaicas instaladas junto a ella. Javier Braun, uno de los dueños de la finca que lleva el nombre de su apellido, no duda de las ventajas de haber apostado por las energías renovables. "Obviamente supone una importante inversión, pero económicamente el ahorro ya es del 70% con respecto a la red eléctrica y con optimicemos la instalación ese ahorro aumentará", explicó.

Para él, como para la mayoría de los agricultores, "los costes de la luz eran enormes" y en una finca de esas dimensiones la factura se disparaba entre los 30.000 y los 40.000 euros al año, lo que suponía alrededor del 20% de todos los gastos derivados de la explotación. Ahora aseguró "estamos encantados porque el sol lo tenemos a nuestra disposición y el ahorro se nota desde el primer día".

El coste de la instalación es que más asusta a los agricultores. Pero la cantidad de placas solares fotovoltaicas que se instalan depende de la potencia de la bomba desde la que se impulsa el agua del pozo. Éstas generan energía en forma de corriente continua y es el controlador de riego, que se hace a medida según las necesidades de cada uno, el que adapta esa energía para hacer funcionar la bomba. Se puede programar por días y por horas, y la empresa está experimentando para poder controlar el riego incluso desde cualquier ordenador o teléfono móvil siempre que la finca disponga de conexión wifi. De todo lo demás se encarga el sol.

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