"Las fotos que más nos sorprenden son las de la transformación de la Costa"

La directora del Archivo Histórico de Málaga asegura que a las instalaciones cada vez acude más gente particular interesada en buscar imágenes para saber cómo era antes el lugar donde vivió o trabajó

María Esther Cruces, en una de las salas del Archivo Histórico Provincial de Málaga.
Raquel Garrido / Málaga

09 de octubre 2010 - 01:00

-¿Qué contiene el Archivo Histórico Provincial de Málaga?

-Tiene fondos documentales y muchos archivos desde finales del siglo XV hasta nuestros días. Siempre son de organismos públicos como todos los órganos judiciales, documentación notarial de los distritos de la provincia, todas las delegaciones provinciales de los ministerios y más tarde se incorporaron las delegaciones provinciales de la Junta de Andalucía y organismos que han desaparecido de la administración, muchos de ellos en la segunda República y otros en la época de Franco. Pero no todos son documentos administrativos puesto que hay muchos ciudadanos que donan sus archivos tanto familiares como de empresas a este archivo.

-¿Cuándo se creó?

-Fue en 1931 mediante un decreto de la segunda República a la par casi de la creación de una ley protectora del patrimonio histórico en aquel momento. Lo que pasó es que en Málaga las autoridades se opusieron siempre a trabajar seriamente en el archivo en el periodo de la guerra y se paralizó bastante su funcionamiento. Tras la guerra el director de aquel momento con la escasez de recursos sacó adelante el archivo.

-¿Qué es lo más antiguo que se puede encontrar?

-Tenemos un corán de principios del siglo XIII que apareció en Cútar en la pared de una casa particular. Es un hallazgo que en España se sucede con relativa frecuencia porque estos documentos se ocultaron evidentemente por miedo cuando la población vencida musulmana tuvo que abandonar sus lugares de origen o bien fueron obligados a convertirse. Tener un libro sagrado o relativo a temas filosóficos o de religión estaba prohibido y con penas incluso de muerte. Aún así hubo gente que se arriesgó y los ocultó.

-¿Cuál es el documento al que guarda más cariño por su importancia o por su singularidad?

-Como directora del archivo no tengo preferencia porque todos los documentos aquí son queridos. Pero personalmente, como hice la tesis doctoral en este archivo cuando estaba recién licenciada siempre me pareció muy interesante la documentación notarial que se adentra en la vida privada y cotidiana de personajes anónimos de la provincia porque en esos documentos se reflejan las miserias y las grandezas de cualquier ciudadano de finales del siglo XV.

-¿Y lo más curioso que ha llegado al Archivo Histórico?

-Lo más curioso suelen ser las cuestiones planteadas por los ciudadanos a la administración con preguntas y demandas en algunos casos realmente sorprendentes y casi imposibles. Dentro del registro de patentes que tenemos aquí hay inventos que realmente nos sorprende a la hora de trabajar y la mayoría muy dotadas de imaginación. Y sorprende porque uno cree que está trabajando con información administrativa que suele ser fría, distante e incluso gris, pero también se manifiesta la personalidad de cada individuo.

-¿Tiene la sensación de que la gente realmente conoce lo que se hace en el archivo?

-No, pero no sólo pasa en este archivo. En general, nadie conoce muy bien lo que se hace, aunque creo que en España se está avanzando mucho en eso. Cuesta porque la gente piensa que un archivo es un sitio donde estamos todos aburridos sin hacer nada y que solamente vienen cuatro investigadores de vez en cuando. Pero un archivo es una unidad administrativa más, lo que pasa es que se usa para guardar los documentos no donde se están produciendo.

-¿Cree que es un problema de falta de difusión sobre vuestro trabajo?

-Sí, falta difusión sobre los archivos y conocimientos sobre los mismos. Pero afortunadamente va cambiando y va relacionado con la relación de las prácticas democráticas por parte de la administración y los ciudadanos. Hay países europeos que nos llevan una gran ventaja y en España, y particularmente en Andalucía, se está trabajando mucho por la difusión de los archivos, de lo que se hace y de lo que la gente tiene a su servicio

-¿Suele venir la gente de forma individual a hacer uso de la gran cantidad de material que alberga el archivo?

-Sí, claro. Pero no solamente los ciudadanos, sino las propias administraciones públicas. Tenemos consultas de los ayuntamientos, los juzgados, las delegaciones provinciales y, sobre todo, de aquellos que tienen interés en buscar qué ha pasado con su parcela o si tienen un pleito y tienen que demostrar hechos con documentos. Eso también ocurre mucho en España a diferencia con otros países y es que nadie conserva documentos que le son fundamentales para su vida porque casi nadie sabe dónde tiene la escritura de su casa o no ha guardado la partida del registro civil cuando nace. Todo eso tiene que ir a algún archivo, no solamente a éste, para almacenarlos porque son necesarios para hacer cualquier tipo de gestión.

-Por necesidad o en algunos casos por simple curiosidad como ocurre por ejemplo en el caso de las fotos, ¿no?

-Sí y eso se está notando en nuestras salas de consulta. Por supuesto, está el historiador que viene porque sin documentos no se puede hacer historia. Pero viene un sector que cada vez se ve más que es el que sólo quiere venir para conocer documentos sobre donde trabajó o donde vivió. Y para eso la fotografía es lo más atractivo y también lo más fácil de consultar.

-¿Cuántas fotos tiene almacenadas el Archivo?

-De memoria no lo sé porque además hay muchas fotografías que forman parte de los expedientes. Pero solamente fotos áreas hay 60.000.

-¿Y entre esas miles de fotos hay alguna que le haya impactado especialmente?

-A todos los archiveros que trabajamos en documentación siempre nos sorprenden fotografías que a veces no son tan lejanas en el tiempo pero que suponen un contraste. Por ejemplo, lo que ha ocurrido en la Costa malagueña desde Maro hasta Manilva, que de ser una costa rural con zonas de cultivo que daban al mar ha pasado en poco tiempo a ser una zona irreconocible hoy en día por el cambio que sufrió e perfil litoral a partir de los años 70. El cambio ha sido tremendo más que quizás el que han sufrido algunas calles o vías de Málaga capital o la provincia.

-¿Estas fotos son como la memoria de Málaga entonces?

-Sí, porque muchas de las imágenes sobre todo para los que somos de Málaga son nuestra memoria y nuestros recuerdos de cuando éramos pequeños. Cuando era una niña yo sabía que detrás de Carranque estaba el campo y a veces pienso si era cierto o imaginaciones mías, y cuando ves las fotografías efectivamente compruebas que era sí. O como de Torremolinos a Málaga había campos de caña de azúcar.

-¿Hay mucha gente que dona estas fotografías?

-No. La mayoría de las fotos que tenemos son la mayor parte de fondos administrativos. Te diría que el 90% de las fotografías están insertas en procedimientos administrativos, catastrales o judiciales, y el resto sí son de archivos privados que nos dona la gente gratuitamente. Se está viendo que un archivo privado tanto familiar como empresarial puede tener un interés como complemento de lo que hace la administración y eso se da porque antes las casas eran más grandes y cabía el archivo del abuelo y del bisabuelo. Pero por desgracia hay gente que ve esos archivos y lo tiran por pensar que son papeles viejos cargados de bichos y problemas. Aunque no todos hay que aguardarlos, en esos casos habría que ver si algunas partes tienen interés informativo.

-¿Cómo ocurrió en el caso de un cónsul francés llamado Luis Agel que vivió en El Limonar a principios del siglo XIX y que resultó ser un posible espía de la época en Málaga?

-Es una suposición nuestra al estudiar la figura de este personaje diplomático de la época anterior a la primera Guerra Mundil que hacían algo más que representar a su país y dar consuelo a los ciudadanos franceses. Las fotos privadas que tenemos de él están muy abocados al transporte y al puerto son significativas y dan idea de que pudo ser un espía político, militar o industrial porque la competencia por vender maquinaria de transporte entre Francia e Inglaterra era algo muy importante en esa época. Además, tuvo un cargo muy importante en la embajada francesa en Estambul y eso da mucho que pensar también.

-¿Son entonces esas fotografías las que dan pie a indagar en aspectos de la historia?

-Sí, lo que pasa es que el archivo no investiga. Sí estudia y trabaja para poder comprender el fondo documental pero la investigación la que tienen que hacer otros.

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