El gusto de Washington por Málaga

Visita de la familia obama La Casa Blanca repite Málaga como destino de vacaciones

El revuelo mediático desatado por la llegada de Michelle Obama y su hija Sasha a la Costa del Sol contrasta con el secreto con que se llevó la fugaz visita del ex presidente George Bush padre a la Feria de Málaga en 1993

Foto de George Bush en la calle Molina Lario, durante su visita a la Feria en 1993.
Foto de George Bush en la calle Molina Lario, durante su visita a la Feria en 1993.
Ana Prieto / Málaga

28 de julio 2010 - 01:00

El impacto mediático suscitado en todo el mundo -desde el New York Times hasta el Daily Telegraph británico han dado la noticia- por la visita de la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, y de su hija pequeña Sasha a la Costa del Sol la próxima semana, contrasta con el absoluto incógnito con que por primera vez pisó suelo malagueño un inquilino de la Casa Blanca.

En 1993, coincidiendo con la romería de la Feria de agosto, el ex presidente norteamericano George Bush padre, sólo siete meses de expirar su mandato tras su derrota ante Bill Clinton, visitó Málaga en compañía de su esposa, Bárbara, y de varios familiares y amigos. El fotógrafo de Efe Rafael Díaz, recientemente jubilado, recuerda que el ilustre matrimonio llegó al puerto de Málaga procedente de Gibraltar, donde estaban pasando unos días de vacaciones, a pesar de que en un principio se pensaba que atracarían en Puerto Banús.

A su llegada al mediodía, a bordo de la embarcación privada Michaela Rose, el ex presidente no obtuvo ningún recibimiento oficial ya que, según Díaz, "incluso los medios de comunicación desconocían la noticia". La visita fue "corta y tranquila", propia de una pareja de turistas, de no ser por los cinco guardaespaldas que los acompañaban. La primera Guerra del Golfo estaba muy reciente y el político había sido amenazado de muerte por Sadam Hussein. El matrimonio llegó con indumentaria deportiva: pantalón gris, camiseta amarilla y zapatos náuticos él; y pantalón blanco y camiseta estampada ella.

El séquito de Bush paseó por las calles abarrotadas impresionado por el ambiente, ya que "su llegada durante la feria fue una pura casualidad, pues ignoraban su existencia e, incluso, tuvieron que preguntar para saber qué estaba ocurriendo".

Díaz cuenta que acompañó a la familia Bush "haciendo de guía, para evitar que pasasen por la feria y algún fotógrafo pudiera verlos". Una de las visitas preferidas del ex mandatario fue la Catedral, donde tuvieron que insistir para poder entrar, ya que estaba cerrada por feria. "El sacristán me tomó por un borracho cuando le dije que era el mismísimo Bush quien quería entrar, pero después de mucho empeño, logré que se asomase y descubriera la sorpresa", rememora divertido Rafael Díaz, que finalmente consiguió que el expresidente visitara el templo.

El matrimonio hizo, además, un recorrido por el Paseo del Parque, la calle Cister y el Palacio de la Aduana, para finalmente terminar en la feria del centro, donde el periodista Antonio Chaves, hoy jefe de gabinete del presidente de la Diputación de Málaga, Salvador Pendón, y entonces subdirector de la edición local del desaparecido Diario 16, recuerda que "a la altura del hotel Málaga Palacio, los transeúntes pararon al ex presidente para prestarle un tambor rociero, que tocó con mucho entusiasmo".

El matrimonio se mostró muy complacido con el ambiente y el acogimiento de los malagueños, de los que comentaron que son "encantadores y muy simpáticos". Al día siguiente de la visita, el yate privado emprendió viaje a Palma de Mallorca, donde fueron recibidos por el Rey. La instantánea de Bush en la Feria fue recogida por todos los periódicos, aunque alguno no tuvo tiempo de enterarse de la ilustre y fugaz visita, como le ocurriera al Ayuntamiento de Málaga, que no pudo organizar una recepción oficial para George Bush padre.

stats