"Si yo hubiera hecho lo que el corazón me pedía no me hubiera ido nunca"
Villalobos, tras siete legislaturas seguidas en el Congreso, vuelve a repetir como cabeza de cartel del PP a la Cámara Baja por la provincia · A pesar de su dilatada trayectoria no se pone fecha de caducidad
-Tras siete legislaturas como diputada nacional, su partido vuelve a confiar en usted para repetir en la tarea. ¿Satisfecha?
-Estoy desde 1986, cuando fui como número dos al congreso y desde 1989 voy de número uno. Cada vez es nuevo para mí, tiene un motivo para ilusionarme y para seguir avanzando.
-De todo este periplo político, ¿con qué momento se queda?
-Con la Alcaldía de Málaga. Es el trabajo más bonito, el honor más grande que puede tener una ciudadana es ser alcaldesa de su ciudad.
-Usted se marchó de Málaga para crecer políticamente...
-Lo hice porque me llamó el presidente del Gobierno y me dijeron que al presidente del Gobierno no se le dice no. No creo que sea un crecimiento, es otro trabajo diferente.
-¿Si hubiese podido hubiese continuado en Málaga?
-Sí. Si yo hubiera hecho lo que el corazón me pedía no me hubiera ido nunca. Me lo pidió el presidente del Gobierno, era el presidente de mi partido...
-Contaba hace unos días que cuando Manuel Fraga contó con usted para el Congreso le dijo que había cosas suyas con las que no estaba de acuerdo, pero que la quería allí. No es una política fácil, ni siquiera para su partido.
-Lo que me dijo Manuel Fraga era de una grandeza extraordinaria, porque demostraba que no era un mediocre. Los mediocres suelen rodearse de gente que les halaga permanentemente, los inteligentes, no. Y Manuel Fraga, del que no tenía una buena valoración hasta que lo conocí, me demostró ser mucho más liberal y mucho más abierto cuando me dijo que quería mis ideas en el Congreso. Que no soy fácil, pues no. No soy fácil ni para mí, pero cada uno es como es. Tengo unos principios muy arraigados y los defiendo a capa y espada. Y soy muy poco de grupitos, muy poco de alabar al líder para que te mantenga en el puesto. Soy más bien un verso suelto, a veces.
-¿Eso de los grupitos existe?
-Pero existe en todos lados, en las empresas, en el periodismo, en la política. Existe en la condición humana. A la gente le gusta más que le diga qué grande es a que le diga que se ha equivocado.
-Por lo que dice, Fraga ha sido una de sus referencias políticas. ¿Alguna otra persona que querría mencionar?
-Me dio una gran oportunidad política Rodrigo Rato, un gran empresario, un gran hombre, un gran político, que te daba la posibilidad de lucir tus habilidades y no colgarse las medallas de nadie. Es un gran amigo. Y José María Aznar, que ha sido mi presidente. Aposté por él mucho antes de que lo fuera, porque era un hombre razonable, sensato, con una visión de la vida muy centrada, muy poco radical, y he sido muchas cosas con él en política. Y aunque sólo fuese por una tendría que estarle eternamente agradecida, y es que gracias a él ETA no me mató. Estoy viva gracias a él. Y eso se lo agradeceré toda mi vida.
-¿Por qué dice eso?
-Porque, por desgracia, mataron a un compañero, a José María Martín Carpena, pero según las declaraciones de ETA, el día en que cogen a los asesinos, habían decidido atentar contra mí. Yo salía todos los sábados a las ocho de la mañana a ver cómo había quedado el centro tras el botellón para que estuviese limpia cuando los malagueños se levantaran. E iba siempre sola. Era muy fácil que me cazaran en el centro y ese sábado que decidieron cazarme volví a Málaga como ministra de Sanidad.
-¿Cómo recuerda su etapa como ministra? Aquello del puchero le perjudicó mucho.
-Me perjudicó la actitud machista de algunos periodistas de una derecha demasiado recalcitrante que me la tenían guardada hacía mucho tiempo. Yo dije algo que era cierto, lo que ocurre es que, incluso personas que estaban en el Gobierno conmigo, me decían que no se podía ser tan directa y siempre lo he sido. No fue una ocurrencia, sino que valoré que lo íbamos a quitar de en medio en quince días. Me juzgaron por una frase que no fue muy afortunada. Cuando me llevaron a los tribunales, el juez dijo: 'Ha dicho lo que tenía que decir; tal vez en una forma excesivamente coloquial'. Es verdad, mi frase no fue afortunada, pero se cebaron con ella. Si lo hubiese dicho un hombre, que dice muchas tonterías al cabo del día, no hubiese pasado nada, pero intentaron destrozar una carrera política hecha con mucho esfuerzo y mucho trabajo.
-Aquello le marcó...
-En aquel momento sí. Pero después lo superas, sobre todo cuando la gente normal te dice 'lo entendimos perfectamente, estabas diciendo que echásemos hueso de jamón'. En la vida se supera todo, pero me sentí injustamente tratada. Lo que más me sorprendió es que algunos periodistas se pusieran a favor de ciertos ganaderos que eran unos sinvergüenzas, que le daban unas comidas a los animales para que engordaran sabiendo que detrás de eso había una enfermedad gravísima
-Y ahora, ¿qué retos se marca en esta nueva etapa?
-Seguiré haciendo las mismas cosas que he hecho siempre, cuando gobernábamos y cuando hemos estado en la oposición, que es intentar que Málaga esté en el centro de las decisiones políticas del Gobierno de turno. Heredia [en alusión a Miguel Ángel Heredia, secretario general del PSOE en Málaga y diputado nacional] dice que los gobiernos del PSOE han invertido más dinero en Málaga. Lo que se le olvida es que para invertir dinero tienes que tener proyectos donde invertirlo, que el AVE se empezó en 1999 y que como alcaldesa de Málaga dije que si no llegaba me retiraba de la política, y fui alcaldesa en las siguientes elecciones. El AVE estaba en los presupuestos, igual que la hiperronda, la A-7... Lo que hice mientras gobernábamos era forzar a mi gobierno a que los grandes proyectos se empezaran, porque desde que se inicia hasta que se termina son diez años. El problema ahora es que como el Gobierno socialista lo único que ha hecho ha sido aplicar dinero a proyectos ya en marcha, partimos otra vez de cero. Tenemos que buscar nuevos proyectos y a eso me voy a dedicar. El primero de todos, el Campamento Benítez.
-¿Para que sea un parque?
-Para que sean lo que los malagueños quieran, no lo que la exministra de Fomento se le ponga en su capricho personal.
-¿Lo de la propiedad queda olvidado?
-Eso será un trato entre el alcalde y el ministro de Fomento de turno.
-¿Qué asignaturas pendiente destaca en Málaga?
-El auditorio; hay que iniciar los estudios de la autopista de peaje hacia Granada, porque dentro de diez años será imprescindible; hay que estudiar la MA-50, como en Sevilla o Madrid y Barcelona... Hay que terminar definitivamente el saneamiento integral, que es una asignatura pendiente desde los años 60.
-¿Y el Plan Guadalmedina?
-El Plan Guadalmedina, al que tanto ataca el PSOE, hubiese sido una realidad si yo hubiera seguido.
-¿Pone fecha de caducidad a su carrera política o mientras el cuerpo aguante?
-Hasta que el cuerpo aguante. Yo no soy de las que me voy a jubilar con 65 años, que no piense alguien que me va echar de la política antes de que físicamente sea mi momento. Creo que tengo tiempo por delante, mucho que dar todavía en Málaga y mucho que aportar a mi partido.
-De su relación con Francisco de la Torre se ha hablado mucho, se dice que no se llevan especialmente bien. ¿Qué hay de cierto?
-No. Hay gente a la que le apetece meter palo en candela sin que haya. Lo que tengo claro es que cuando te vas de un sitio no vuelves a intentar mandar en ese sitio. Confíe en Paco desde el principio, sabía que iba a ser un gran alcalde de Málaga y cuando me ha llamado para pedirme mi opinión se la he dado, pero lo que no he hecho ha sido meterme en su trabajo. Ha sido una relación espléndida, normal, de compañeros y soy la primera que me he alegrado de que tenga 19 concejales. La noche electoral le dije 'ojalá hubieses sacado 20'. A Paco le tengo un enorme cariño y no hay fisuras.
-¿Quién ha sido mejor alcalde?
-Eso lo dirán los malagueños.
-¿Ha tenido oportunidad de hablar con los primos de la Trini?
-Pues sí, el otro día los vi. Somos amigos de hace muchos años.
-¿Ya sabían que iba a repetir como cabeza de cartel?
-Eso ya lo sabía en Málaga todo el mundo.
-¿Cómo espera esa confrontación con Trinidad Jiménez?
-Es la tercera ministra que me ponen, porque todo el mundo se olvida de Cristina Alberdi... Espero que no le pregunten dónde está la calle Mefistófeles. Me da igual, esa es una decisión del PSOE y punto.
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