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Málaga

Otro héroe contra el coronavirus en Málaga

Vídeo de la fabricación de 200.000 mascarillas gracias a la aportación del artista Javier Calleja

Javier Calleja es artista. Solo y nada más que artista. No es médico, ni enfermero, ni agente de la Policía. Y sin embargo, es ya uno de los héroes de la crisis del coronavirus en Málaga. No viste traje de protección ni se enfrenta de tú a tú con el virus. Pero su capacidad de creación, su arte en forma de escultura, va a permitir que el Ayuntamiento de Málaga pueda disponer, previsiblemente, la semana que viene de 200.000 mascarillas.

Su nombre, junto al de su mujer, Alicia, está detrás de la compra de este material sanitario, largamente demandado en la ciudad. La adquisición se realiza a una empresa con sede en Polonia, pero que fabrica desde una planta en China. El pago se realiza con los beneficios que iba a obtener el artista malagueño de la edición de una escultura.

"Cada año Alicia y yo solemos hacer una donación; siempre hay alguna forma de colaborar con instituciones, pero esta vez la cosa era más grave y había que hacer un proyecto más grande", comenta a este periódico Javier desde su confinamiento en casa. "Muchas veces lo que hacemos es donar un dibujo o lo que se hace es una subasta benéfica, pero esta vez pensamos que había que aportar un poco más y decidimos adelantar lo más posible la edición de una escultura que estaba prevista para octubre", añade. 

Javier Calleja junto a su pareja Alicia. Javier Calleja junto a su pareja Alicia.

Javier Calleja junto a su pareja Alicia.

Los beneficios totales rondan los 120.000 euros. Una suma que ha sido puesta a disposición del Consistorio para que valore cuál es la principal necesidad a cubrir. La factura de las mascarillas alcanza los 102.000 euros y ya está activado el proceso de fabricación. Según explica, tomada la decisión, se optó por contactar "con la autoridad más cercana", el Ayuntamiento. "No es que yo me buscara las mascarillas, ofrecí el dinero y el Ayuntamiento decidió donde mejor se podía gastar ese dinero", precisa.

Alicia cuenta que la la adquisición se ha realizado a través de un mediador español que trabaja en la empresa que se encarga de su fabricación. "Parece que este señor ha adelantado un poco para que Málaga pueda recibir las mascarillas antes", destaca. "Ayer hicimos el ingreso y esta mañana nos ha mandado un video en el que se ven las mascarillas produciéndose; se supone que tienen que estar aquí, si no hay ninguna problema, entre el 3 y el 4 de abril", añade.

Para evitar sobresaltos de última hora en la aduana, el Ayuntamiento ha emitido una carta "para que nadie entienda que yo hago una compra de 200.000 mascarillas y que lo que busco es hacer negocio con ellas; en la carta, que acabamos de recibir, se precisa que ese material va destinado a la ciudad de Málaga". "Porque si no corremos el riesgo de que al llegar a la aduana piensen que soy un especulador, eso hay que agilizarlo", explica Javier. 

Escultura creada por Javier Calleja cuyos beneficios son destinados a la compra de mascarillas. Escultura creada por Javier Calleja cuyos beneficios son destinados a la compra de mascarillas.

Escultura creada por Javier Calleja cuyos beneficios son destinados a la compra de mascarillas.

De acuerdo con los pasos dados, tal y como subraya Alicia, todo se ha hecho con celeridad. "Sabemos que hay otras empresas que también están ayudando", comenta, poniendo en valor "el equipo que hay en el Ayuntamiento". Javier parece quitar importancia al regalo que hace a la ciudad. "Como ahora estoy mejor puedo aportar más; quizás el año que viene no pueda", admite, pidiendo que "cada uno, en la medida de sus posibilidades, aporte lo que pueda".

Javier asume con normalidad extraordinaria su confinamiento. "Soy de esas personas que no tiene ningún problema en no hacer nada, podría estar 15, 30 o 50 días más; hay parte de mi trabajo que no puedo hacer, como la pintura en gran formato, pero sí puedo dibujar y sí puedo mantener ciertas colaboraciones que tengo y que puedo ir adelantando", confiesa. En un segundo plano, Alicia apunta: "tenemos suerte porque tenemos trabajo".

"Normalmente tenemos 15 llamadas diarias y ahora no tenemos ninguna, estoy encantado; la vida se baja un poco y la ralentizas"

Por lo que cuentan, de momento la imposibilidad de salir de casa no supone una carga. "Normalmente tenemos 15 llamadas diarias y ahora no tenemos ninguna, estoy encantado; la vida se baja un poco y la ralentizas”, dice a modo de relato, que completa con un detalle: "Me echo dos siestas al día, hay cosas que puedes valorar que después no podrás hacer".

"“Echamos de menos a los amigos, a los familiares", cuenta Alicia, quien tira de emoción para confesar lo que otros muchos piensan en el actual escenario de crisis: "Ahora me muero por tomarme una caña con unos amigos y abrazar a mis padres; antes, por el trabajo, acababas diciendo que no podías".

Javier admite la preocupación que tienen por sus padres. "Hay una pequeña tensión, porque tratamos que nuestros padres no salgan de casa". En ese gesto de quitarse importancia, Alicia apunta a quienes "están en unas condiciones terribles", apuntando de manera directa a los farmacéuticos, a los policías, a los médicos, a los cajeros, a los repartidores… A todos los que, como bien apunta, "nos hacen la vida más fácil".

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