La infanta Elena se vuelca con los discapacitados malagueños

La hija de los Reyes presidió ayer la presentación de la temporada del Programa de Deporte Adaptado que organiza el Ayuntamiento con el patrocinio de Mapfre

Doña Elena de Borbón y Grecia saluda ayer en Málaga a varios jóvenes discapacitados en el centro Ceper en Puerto de la Torre.
Doña Elena de Borbón y Grecia saluda ayer en Málaga a varios jóvenes discapacitados en el centro Ceper en Puerto de la Torre.
Ángel Recio / Málaga

19 de octubre 2011 - 01:00

Hay pocas cosas más gratificantes que obtener la sonrisa de un niño. Si dieran un euro por cada uno de esos gestos, la infanta Elena de Borbón podría haber aumentado ayer notablemente su patrimonio en Málaga ya que fue la estrella invitada en la presentación de la temporada 2011/12 del Programa de Deporte Adaptado, organizado por el Ayuntamiento de Málaga y patrocinado por la Fundación Mapfre, una entidad en la que la infanta es directora de proyectos sociales y culturales.

Este programa arrancó hace dos años con el objetivo de favorecer la práctica deportiva de personas mayores de 6 años con discapacidad física, intelectual, psíquica o sensorial. Se imparten clases de natación -es la formación más demandada entre los alumnos solicitantes- atletismo, judo, baloncesto en silla de ruedas, boccia (una especie de juego de petanca), fútbol sala, voleibol, bádminton, esgrima, tiro con arco, tenis de mesa, halterofilia y psicomotricidad. Esos cursos se imparten en distintos centros de la capital y en los dos primeros años han participado medio millar de alumnos. En el curso que ahora comienza se prevé la asistencia de unas 300 personas y la natación volverá a ser la actividad más demandada.

El Ayuntamiento financia gran parte del programa y para ello se apoya en el patrocinio de la Fundación Mapfre, que aporta 30.000 euros para esta nueva temporada. "Estamos muy ilusionados. El deseo está cumplido porque este proyecto es una realidad en Málaga", explicó ayer el director general territorial de Mapfre, Luis Ángel Schweizer.

Venía la infanta Elena a inaugurar el curso y tanto los alumnos como los padres estaban nerviosos. Todo el mundo quería acercarse, darle la mano o besarla y Su Alteza Real se mostró abierta y animosa, aunque no hizo ningún tipo de declaración pública. Realizaron en su honor una exhibición de danza en silla de ruedas, una presentación de los equipos deportivos a modo de pequeña olimpiada, un baile y hasta le regalaron un cuadro con flores.

Doña Elena no habló pero, según el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, que fue su anfitrión, la infanta le dijo sentirse halagada por la "acogida cariñosa" de Málaga y de los alumnos y trabajadores de la Asociación Malagueña en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual (Ceper) que acogió el acto. De la Torre sí dedicó una palabras a los asistentes en las que resaltó la presencia de la infanta Elena en la presentación de este programa porque "demuestra su compromiso y solidaridad y eso nos llena de orgullo a todos los españoles". El alcalde recordó que "los valores del deporte tienen que ser accesibles y todos tenemos el derecho de ser capaz de hacerlo".

El acto se inició a las 11:00 en el salón de actos de Ceper y culminó en torno a una hora más tarde en la pista polideportiva. La infanta partió rodeada de medidas de seguridad y dejando numerosas sonrisas de felicidad entre alumnos y familiares. No todos los días puede cualquier ciudadano besar o abrazar a la hija de un rey. Que les quiten lo bailao.

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