La Junta prevé que la presa de Montejaque empiece a verter "con normalidad" y afirma que no hay riesgo de rotura
Benaoján es la localidad más afectada tras tener que abandonar sus casas los 200 vecinos de la Barriada de la Estación
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Aunque todas las miradas siguen puestas en la presa de los Caballeros de Montejaque, la Junta de Andalucía rebaja la tensión. La delegada de la Junta de Andalucía en Málaga, Patricia Navarro, ha asegurado que no hay problemas con su estructura y que los desalojos que se efectuaron este viernes en la barriada de la Estación de Benaoján se deben al riesgo de desborde. Desde la administración autonómica prevén que comience a verter "con normalidad" esta tarde. Con esto, no temen la rotura de la que en su día fuera la infraestructura de su tipo más grande de Europa, pero sí de que el agua rebase los aliviaderos. Es una presa sin uso –porque el agua se filtra por la piedra kárstica alrededor– y no tiene otro sistema de regulación.
En total fueron unos 200 vecinos los que tuvieron que dejar sus casas en lo que supuso el abandono completo de esta pedanía que se encuentra situada junto al cauce del río Guadiaro, por lo que un crecimiento repentino del río podría provocar daños en la misma, ya que el pantano de Montejaque desembalsa su agua en este río mediante el complejo de cuevas Hundidero-Gato. Por otra parte, desde el Consistorio también explicaron que en el núcleo principal no existen riegos, aunque los geólogos siguen estudiando la situación sobre el terreno. La alarma saltó en una parte del municipio tras producirse imágenes parecidas a Grazalema aunque de mejor amplitud, ya que han quedado acotadas a varias viviendas en las que comenzó a brotar el agua desde su interior.
Ante las dudas sobre su estabilidad, Navarro, ha explicado que siempre está controlada, y más en momentos de altas precipitaciones cuando se va llenando su vaso, y que desde el pasado martes se efectúa un seguimiento las 24 horas del día. Ha añadido que se prevé que vierta agua al sistema de cuevas de la zona, "que sirve de laminación, contención y ralentización del caudal extra que va a caer al río Guadiaro", pero lo considera una situación de normalidad y recuerda que para eso están previstas estas infraestructuras.
Temblores en el suelo
Precisamente, vecinos del municipio de Benaoján reportaron que durante toda la pasada noche y ayer por la mañana sufrieron pequeños temblores y ruidos bajo las casas. Una situación que también notaron en la Estación de Benaoján, otra población que se encuentra situada muy cerca del núcleo de población municipal. Ante los continuados avisos por parte de los vecinos desde el Consistorio decidieron consultar con técnicos que recomendaron poner estos hechos en conocimiento de los máximos responsables de emergencias.
Tras ello, fuentes municipales confirmaron a este periódico que llegaron a la zona técnicos especiales en geología que están evaluando la situación que se vive en la localidad y se asienta en la ladera de la Sierra de Líbar que tiene características muy similares a la vecina localidad de Grazalema que se encuentra al otro lado de la misma.
Sobre los ruidos y temblores que perciben vecinos de la zona, con vibraciones en sus viviendas, los expertos aseguran que "entran en la normalidad de un episodio de lluvias tan intensas y alargadas en el tiempo, los acuíferos se llenan a una velocidad y niveles que hacía décadas que no se llenaban y producen movimientos internos en cavidades de piedras calcáreas en el subsuelo".
"El agua lleva rocas que generan colisiones en las galerías y esos ruidos, según los técnicos que están sobre el terreno monitorizando. No se producían en España hace muchas décadas, pero los fenómenos meteorológicos hacía mucho tiempo que no se tenían con estas borrascas", ha añadido.
Entiende la incertidumbre e inquietud, pero quiere tranquilizar; explica que están pendientes ante posibles surgimientos de agua en viviendas de forma muy abrupta para su rápido desalojo y evitar el riesgo de inundación y ha destacado que "la situación está controlada".
El subdelegado del Gobierno, Javier Salas, confirmó también que ya se encuentran técnicos en la zona analizando esta situación similar a la registrada en Grazalema. Además, también anunció un refuerzo de los efectivos de la Guardia Civil en la zona. Mientras tanto, de forma preventiva se habían desalojado de forma preventiva A unos treinta vecinos del casco urbano principal ante los riesgos existentes por el posible desprendimiento de un muro de contención. De hecho, fue necesario contar con efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) para realizar la salida de los vecinos. En este sentido, Salas, que visitó este viernes Benaoján, explicó que los técnicos no creen que en Benaoján pueda producirse una situación parecida a Grazalema y creen que no se encuentra comprometida la estructura del municipio, quedando reducido el problema a las calles afectadas en este momento.
Además, también anunció que los técnicos de Instituto Geológico y Minero también están analizando el entorno del municipio de Cortes de la Frontera, aunque se decantarían, a la espera de su informe final, a que se trataría de un caso similar al de Benaoján. Por su parte, en la Estación de Benaoján previamente fueron desalojados otros 23 vecinos ante un gran corrimiento de una ladera próxima a las viviendas. Allí mismo la zona afectada ya había sido inundada por la crecida de un arroyo próximo. “Llegaron los efectivos de Protección Civil y nos dijeron que nos teníamos que ir de las casas, que la ladera que estaba desprendiendo”, explicó Francisco Parra, uno de los vecinos afectados.
Por su parte, el Ayuntamiento de Jimera de Líbar decidió recomendar a los vecinos que viven en las viviendas próximas al río que no regresen a las mismas debido al posible desbordamiento de la presa de Montejaque, ya que este hecho, junto a las nuevas lluvias que se prevén, podría provocar un notable incremento del nivel del río Guadiaro.
En cuanto al resto de municipios de la Serranía, los datos siguen sin cambiar en Ronda, que mantiene en estos momentos a una veintena de familias fuera de sus viviendas. Eso sí, tras permanecer durante unos días en un hotel de la ciudad se han reubicado con familiares.
Otra de las poblaciones que está sufriendo una situación delicada es Cartajima, aunque, en este caso, debido a los daños sufridos por el edificio que acoge los apartamentos municipales de alquiler en sus cimientos. Ante la situación, los técnicos decidieron que las ocho familias que viven en ellos fuesen desalojados. Ellos suman otra familia que se vio obligada a dejar su casa tras un deslizamiento de tierra en su calle. Todos ellos han sido reubicados en casas de familiares o de amigos.
También se mantiene el desalojo de una familia en Genalguacil. Allí el derrumbe de un muro de contención provocó daños sobre una vivienda y obligó a sus ocupantes a tener que dejarla debido a que se encuentra comprometida la estructura de la misma. En cuanto a otros puntos en la provincia, desde la Junta de Andalucía se informó que en Bobadilla, núcleo de la localidad de Antequera, se ha desalojado a 12 personas de las viviendas cercanas al río. Por otro lado, en Casares, precisamente en la zona de El Secadero, se ha desalojado a 27 personas.
En Teba, Cañete la Real o Estepona también se produjeron desalojos. A los desalojados se sumen el importante número de personas que se encuentran todavía incomunicadas debido al daño sufrido en los caminos y por el crecimiento de los ríos, aunque algunos de ellos se han podido despejar para emergencias, como es el caso de los vecinos que se encontraban aislados en la zona de Pelistre en Ronda. Allí los equipos de emergencias han podido limpiar el puente afectado por la crecida del río Guadalcobacín, aunque se mantiene restringida la circulación debido al peligro que sigue representando cruzarlo.
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