Una niña malagueña recibe un trasplante multivisceral en Madrid
La pequeña, de 28 meses, ha sido trasplantada de estómago, intestino, páncreas, hígado y un trozo de colon
El miércoles a las 14:45 sonó el móvil. La familia estaba en Málaga. A las 20:30, José Luis Escalera, Beatriz Peláez y su hija Paula ya estaban en el Hospital de La Paz, en Madrid. "Teníamos la maleta hecha. Los médicos nos dijeron que viniéramos tranquilos, que había tiempo. Pero nos tomamos el AVE y corrimos todo lo que pudimos", cuenta la madre. No era para menos. Había llegado el trasplante que llevaban esperando 28 meses, desde que nació Paula. Esa medianoche, la pequeña entró en quirófano. A las 12:30 del jueves acabó la operación. "Está en la UCI, sedada porque ha recibido una paliza muy grande para un cuerpecillo tan chico", cuenta su madre.
Los cirujanos de La Paz le han trasplantado estómago, páncreas, hígado, intestino y un trozo de colon. Beatriz no se olvida de esa familia a la que por la legislación no puede conocer, pero que al donar ha cambiado la vida de su hija. "Estaré eternamente agradecida que en un momento tan difícil hayan pensado que podían ayudar a otra criatura", reflexiona.
Paula sufre la enfermedad de Hirschsprung. No tenía terminales nerviosas en su intestino de modo que los movimientos necesarios para que el aparato digestivo haga su trabajo no se producen. Las consecuencias de esa patología eran que la pequeña viviera desde su nacimiento enganchada a dos máquinas; una para alimentarla y otra para hidratarla.
La entrevista se hace por teléfono. La voz de Beatriz es la de una madre feliz, aunque todavía preocupada. Los médicos informaron a la familia que la operación ha salido bien, pero las próximas semanas son claves para conocer la evolución del trasplante multivisceral.
Beatriz se muestra confiada. "Aquí en La Paz han hecho ya muchas de estas intervenciones. Para ellos es casi como operar una apendicitis. En Málaga conozco el caso de una niña que hace unos dos años se operó de lo mismo y está muy bien", cuenta.
Los padres apenas han hablado con los médicos. Los facultativos aguardan a que pasen las primeras horas para informar a la familia de la evolución de Paula. La niña deberá se tratada de por vida con inmunosupresores, unos fármacos que se prescriben a todos los trasplantados para que no rechacen el órgano que han recibido, dado que el cuerpo no lo reconoce como propio y tiende a atacarlo.
La primera noche en Madrid, mientras los cirujanos operaban a su hija, José Luis y Beatriz apenas durmieron. Los padres sólo pueden verla en la UCI un total de cuatro horas al día y por separado. De modo que ya la segunda noche pudieron descansar algo.
La pareja tiene otro hijo mayor que se ha quedado en Málaga al cuidado de los abuelos. Por delante, Paula tiene dos o tres meses de hospitalización. Hasta el alta, Beatriz y José Luis permanecerán en Madrid. La madre cuenta con una reducción de jornada laboral del 99% por las circunstancias especiales de su hija. El padre tampoco tiene problemas en su trabajo. Y además le va a sumar vacaciones. No se irán al Caribe, sino al hospital. Pero es lo que llevaban anhelando mucho tiempo.
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