La marea solidaria que llega tras las aguas
Cientos de voluntarios se vuelcan con las protectoras de animales mediante la donación de pienso y mantas y las tareas de limpieza
La presidenta denuncia la muerte de unos 200
Salió ayer un sol generoso que propiciaba una jornada de trabajo incansable. En el albergue CYD Santa María de Alhaurín el Grande, hogar de unos 60 caballos y otros 90 animales, más de medio centenar de voluntarios acudió a la llamada de ayuda. Se sacaron camas de paja mojada, se limpió mucho barro y se achicó agua, no se paró durante la mañana para propiciar, en la medida de lo posible, una vuelta a la normalidad. A otros refugios llegaban comida, mantas y donaciones económicas. La solidaridad llegó como una marea para reponer aquello que arrastró el agua.
"Los animales están bien, pero ha cedido un terreno colindante y ha destrozado la valla y las conexiones del suministro eléctrico y de agua, hay muchos destrozos en el refugio, hoy estamos con labores de limpieza y reconstrucción", explicaba ayer Virginia Solera García. Ella y su hermana Concordia fundaron el albergue hace dos décadas y a su difícil día a día se suman ahora las pérdidas materiales. Los voluntarios respondieron con creces al llamamiento. "Estamos súper agradecidas y emocionadas, ojalá algunos se queden con nosotras", destacó. Sacaron barro de los refugios exteriores y las cuadras, que se alojan en una superficie de unos 33.000 metros cuadrados.
El día de las lluvias fueron cubriendo las emergencias y acomodando a los caballos en las cuadras que estaban más secas mientras achicaban agua de las más afectadas. Ninguno tuvo que salir del refugio. Pero la paja que utilizan como cama -son ejemplares enfermos o muy mayores y necesitan abundante descanso- se ha perdido. "Tenemos que abastecer todo el albergue de nuevo", explicó Virginia, que pide la colaboración a través del correo info@asociacioncydsantamaria.es.
La protectora de animales y plantas de Málaga se encuentra, en palabras de su presidenta, Carmen Manzano, "abarrotada" de productos donados. "Ha habido una marea de solidaridad hacia los refugios afectados. El almacén nuevo está lleno. Algunos han venido en autobús. Han traído material de construcción, de limpieza, pienso y agua, que también hacía falta porque en algunos se han roto las conducciones", explica la portavoz del colectivo. Cientos de voluntarios se han volcado en el proceso de organización, lo que demuestra que la "sensibilidad hacia los animales ha cambiado".
Manzano denuncia la muerte de unos 200 animales y lamenta que algunos ocurriera "en los zulos de cazadores". Asimismo, se pregunta si la administración "declarará los refugios zonas catastróficas o solo las naves". "Los animalistas cumplimos una labor social, nos tocará recomponerlo todo sin que nos den un euro", asevera.
También la protectora de animales domésticos de Mijas (PAD) trata todavía de curarse las heridas con el apoyo recibido. "Ya tenemos unos 10.000 kilos de pienso, muchísimas mantas y productos de limpieza. No esperábamos tanto, en la inundación anterior nos vimos solos", apunta María Laso, uno de las representantes, que tardará en olvidar el caos del domingo. "Cogimos los perros más pequeños, pero a la media hora el río se desbordó y nos llegó el agua al cuello", recuerda. Rescataron 50 perros, que resguardaron en un aparcamiento mientras los voluntarios los llevaban a casas de acogida, y 120 gatos. La lluvia echó a perder toda la comida, además de electrodomésticos y muebles. El trabajo estriba ahora en guardar las donaciones en jaulas hasta que se repartan.
Gerardo Valencia, adiestrador canino de Marbella, era uno de los que se sumaba a la respuesta masiva en favor de las protectoras mientras intentaba poner en orden su casa tras las inundaciones. El almacén en el que guardaba 35 sacos de pienso se llenó de agua pero pudo salvar unos 25 que donó al refugio El Hogar de Luis de Marbella. También las mantas que ha podido recuperar. "Mis perros me han salvado la vida. Comenzaron a ladrar y escuché un ruido de agua muy fuerte, me estaba entrando una riada por el jardín", comenta. Su vinculación con los animales viene de muy atrás y siempre que puede realiza algún evento para recaudar fondos. "Vi que estaban muy mal y los llamé para que vinieran a por el pienso, ayudo en todo lo que puedo", asegura.
Vera Thorenaar, la fundadora del refugio Galgos en Familia, se emociona al explicar que ha contado con 60 voluntarios para paliar los efectos del desastre. Y a ellos se suman los "héroes que arriesgaron su vida metiéndose en el río para rescatar a animales". También está impresionada por el hecho de que sus 35 perros tengan ya casa de acogida. "El lunes pudimos entrar en el refugio. Hay lodo hasta en lo más alto de la nave en que dormían. Había neveras y muebles flotando. Desolador", recalca. Toca volver a empezar, pero con la satisfacción de saber que Málaga es solidaria.
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