Málaga

Cinco minutos y tres kilómetros menos

  • 'Málaga Hoy' recorre la distancia que separa Torremolinos del Alto de las Pedrizas por la autopista de peaje y la A-45

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Cientos de líneas se vienen escribiendo en los últimos años sobre las bondades de la nueva autopista de peaje de Las Pedrizas. Se ha dicho que con su puesta en servicio ir desde la zona norte de la provincia hasta la Costa del Sol iba a ser toda una revolución. Y la realidad, constatada con la apertura de la carretera de pago, que tuvo lugar ayer, confirma lo ya expuesto, que la AP-46 es más segura y más rápida. Pero ¿cuánto?

Este periódico ha querido experimentar in situ las diferencias entre ambas infraestructuras, registrando el tiempo que se tarda en recorrer la distancia que hay desde el Palacio de Congresos de Torremolinos y el Alto de las Pedrizas, justo en el punto en que la carretera se bifurca en la doble dirección hacia Granada o hacia Antequera-Sevilla. Y la conclusión es clara: cinco minutos menos tardó el vehículo que hizo este trayecto por la autopista y la hiperronda, con un recorrido tres kilómetros más corto que el realizado por la autovía. Mientras el itinerario realizado por la AP-46 se alargó en 26 minutos, el desarrollado por la A-45 se elevó a poco más de 31 minutos.

Con la inauguración de la hiperronda, sólo cinco minutos separan ahora el Palacio de Congresos de Torremolinos de Churriana, concretamente 6,5 kilómetros. Otro dato que confirma el salto cualitativo experimentado en la red viaria de la provincia es que en apenas nueve minutos el conductor que tome la segunda ronda se plantará en la salida del Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), uno de los motores económicos de Málaga.

Doce minutos después de salir del Palacio de Congresos de Torremolinos, tras recorrer 16 kilómetros, el conductor llega a la desviación que le lleva a la AP-46. Desde ese punto y hasta la zona en la que autopista desaparece para confluir con la A-45 el trayecto es de apenas 26 kilómetros, que, conforme a los límites de velocidad fijados en la vía (120 kilómetros por hora en la mayor parte de la carretera) se completan en catorce minutos.

Al mismo tiempo que uno de los redactores del periódico descubre la recién inaugurada autopista, otro mantiene el único rumbo que durante años ha conectado la Costa del Sol con el norte de la provincia. Una primera sorpresa es que la apertura de la segunda circunvalación de la capital, al completo desde el pasado jueves, se nota, y mucho. Pasadas las 13:35 de ayer, el entorno de Guadalmar y del Palacio de Ferias de Málaga muestra una circulación fluida. Ambos puntos, siempre complicados para el tráfico, están en calma. Situación que se extiende a lo largo de la ronda oeste y todo el trayecto de la autovía de Las Pedrizas, en la que el ritmo se reduce levemente por la presencia de algunos camiones. 31 minutos después de partir desde Torremolinos, el vehículo llega al punto fijado.

Los cinco minutos que distancian el trayecto por la vía de pago y la tradicional A-45 se prevé aumenten considerablemente en momentos de mayor intensidad, caso del verano y épocas vacacionales. La realidad, en cualquier caso, es que el enlace de la hiperronda y la autopista de peaje obliga a redefinir la imagen de las comunicaciones del entorno de la capital de la Costa del Sol. Los atascos de meses atrás, parecen ya restos del pasado.

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