Málaga

Más de la mitad de los malagueños tiene un peso superior al adecuado

Dos personas obesas, en Málaga.

Dos personas obesas, en Málaga. / Javier Albiñana

Las fiestas navideñas no son el mejor momento para hablar de kilos de más porque los excesos gastronómicos de este periodo pasan factura en la báscula. Pero los expertos llevan muchos años advirtiendo que la situación es “preocupante” dado que más de la mitad de los malagueños tiene un peso superior al adecuado.

Y recuerdan que los kilos de más suman papeletas para múltiples patologías y complicaciones como diabetes, hipertensión, colesterol, enfermedades respiratorias, articulares, cardiovasculares y hasta oncológicas. “Las mujeres obesas tienen tres veces más riesgo de cáncer de útero y los tumores digestivos son más prevalentes en pacientes obesos”, recuerda el jefe de Endocrinología del Hospital Clínico, Francisco Tinahones.

Dado que sus consecuencias afectan a distintas partes del cuerpo, Tinahones resume: “La obesidad es una enfermedad de la cabeza a los pies”. Acota que en las últimas décadas, ningún país del mundo ha logrado bajar su prevalencia. “Y en España, sigue creciendo”, agrega.

El peso adecuado es aquel en el que el índice de masa corporal (que se obtiene dividiendo el peso por el cuadrado de la estatura) se sitúa entre 18,5 y 24,9. Si el IMC es de 25 a 29,9 se trata de sobrepeso. Si supera los 30 ya es obesidad. Según diferentes estudios, esta enfermedad afecta en torno al 23% de las personas. Por encima de ese indicador de 30, Tinahones advierte que se trata de un individuo obeso con la enfermedad ya establecida y mayor riesgo.

Aparte de insistir en la importancia de la dieta para mantener los kilos a raya y en la imperiosa necesidad de “estrategias globales” para prevenir la obesidad, reclama por enésima vez que los fármacos contra esta patología sean financiados por el sistema sanitario. Explica que hace unos años no había fármacos eficaces. Pero recuerda que en la actualidad ya hay uno “muy eficaz” y que en el primer trimestre del año que viene se sumarán otros dos. Medicamentos que llegan a producir una bajada de peso de hasta el 20%, “casi lo mismo que con la cirugía”.

Tinahones remarca la incoherencia que supone que el sistema sanitario financie los fármacos para patologías que son consecuencia de la obesidad y no los medicamentos contra la que es su detonante, que han salido al mercado en los últimos años. Los dos nuevos fármacos que se esperan para 2024 ya tienen la luz verde de la Agencia Europea del Medicamento y de su homóloga española.

Los fármacos para tratar la obesidad “no son baratos, pero tampoco excesivamente caros”, apunta el facultativo. Alrededor de unos 200 euros al mes. Pero destaca el ahorro que supone para el sistema sanitario evitar las complicaciones y patologías que desencadena la obesidad.

Desde hace muchos años, los sanitarios vienen alertando del impacto económico y social de la obesidad. Para colmo, la pandemia del coronavirus vino a empeorar las cosas. Porque durante el confinamiento se calcula que las personas tuvieron una ganancia media de peso de unos dos kilos. “Y cuando llegó el Covid ya partíamos de tasas altas de obesidad”, remarca el endocrinólogo.

Con el panorama actual, considera urgente dos ramas de acciones que hay que acometer. Por un lado, para aquellos que ya tienen el problema: “Dar toda la oferta terapéutica”; desde dieta a fármacos financiados. Pero también, considera imprescindible que “todos los ministerios” se involucren en una estrategia global de prevención.

Advierte que no basta con programas educativos de sensibilización y medidas aisladas, sino que tienen que participar todas las administraciones y las empresas. “Desde los colegios ofreciendo la posibilidad de actividad física por la tarde, a la industria alimentaria con productos más saludables, a los ayuntamientos impulsando un urbanismo que anime al ejercicio...Tiene que ser una estrategia global”, subraya.

Aunque se han dado pasos desde distintas administraciones, Tinahones enfatiza que no hay un plan integral de lucha contra la obesidad. Precisamente, ésta es una antigua reivindicación de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (Seedo). Dice que tiene que ser plan integral como el que en su día se trazó para atajar el tabaquismo. Porque –recuerda– a muchas personas le va la vida en ello.

Millones de años preparados para la hambruna y ahora exceso de comida

Explica el jefe de Endocrinología del Clínico, Francisco Tinahones, que los genes humanos no están preparados para el exceso de comida, sino para la hambruna. Recuerda que durante 2,8 millones de años, la humanidad “ha pasado hambre”. Sin embargo, en los últimos siglos, en parte del mundo, la situación ha cambiado. “Entonces, nos metemos en el paraíso, con alimento sin restricciones...”, apunta.

Añade que “vivimos en un ambiente obesogénico”. Es decir, que favorece el desarrollo de la obesidad. Con trabajos más sedentarios, ciudades con pocos espacios para hacer actividad física y juegos infantiles cada vez más vinculados a una pantalla que a una pelota. Por ello, insiste en que hay que “hacer algo más” que medidas puntuales para atajar la pandemia de la obesidad.

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