Málaga

El método montessori se afianza con un colegio privado en Málaga

  • El centro abrió el curso pasado en las antiguas dependencias de la guardería de la Diputación, alcanza 80 alumnos

Rocío García (izda.), presidenta de la cooperativa, y Valeria Mercuri, directora del colegio. Rocío García (izda.), presidenta de la cooperativa, y Valeria Mercuri, directora del colegio.

Rocío García (izda.), presidenta de la cooperativa, y Valeria Mercuri, directora del colegio. / javier albiñana

El método montessori de enseñanza alcanza su segundo año en Málaga con su oferta pedagógica alternativa para niños de hasta 12 años en el colegio puesto en marcha por una comunidad de entusiastas de este sistema en la antigua guardería de la Diputación de Málaga, cerrada en 2013. Las instalaciones fueron cedidas a la fundación privada un colegio para todos que, a su vez, ha dado alojamiento a este centro, reconocido por la Junta de Andalucía como colegio privado internacional. En la actualidad es el único de la capital que sigue la metodología ideada por la médica y pedagoga italiana María Montessori (1870- 1952).

La trayectoria de este centro es incipiente. En 2012 un grupo de padres interesados en pedagogías alternativas constituyeron una asociación. Parte de ellos, además, se formaron como guías, término que identifica a los maestros, y ese mismo año crearon un aula experimental en La Noria, otro de los edificios propiedad de la Diputación que habían quedado en desuso después de que cerrara el centro básico de acogida.

Aquel aula experimental cobró vigor y levantó el vuelo. En 2015 seis padres y seis trabajadores se organizaron en cooperativa y con un capital social de 60.000 euros arrancaron el curso como colegio privado. Este año tienen 80 niños con edades comprendidas entre uno y nueve años. Un curso en el centro cuesta 400 euros al mes, más 600 de matrícula.

La metodología montessori no contempla asignaturas, de la misma manera que tampoco tiene maestros ni aulas. Es un sistema holístico que aborda el desarrollo integral de la persona más allá de lo meramente académico. Por ejemplo, la formación de un niño hasta los seis años tiene en cuenta "la vida práctica, sensorial, el lenguaje, las matemáticas, la expresión, y la gracia y cortesía", explica Valeria Mercuri, directora del colegio. "La premisa es déjame hacerlo por mí mismo", con el fin de que el niño conquiste su independencia ya sea para vestirse, comer, tener un buen nivel de expresión oral, relacionarse con otros, resolver conflictos y gestionar sus emociones.

El maestro/guía, el aula concebida como ambiente y el niño forman un triángulo en cada etapa del proceso de aprendizaje que gira en torno al desarrollo de los sentidos y la experimentación, porque todo "es concreto y manipulable. Se va de lo concreto a lo abstracto".

Para comprender qué significa esa aproximación al conocimiento basta conocer la fórmula que se aplica para conocer el sistema material. Los niños tienen una bandeja de perlas: una única perla acoplada en su hueco dentro de la bandeja representa la unidad. A continuación hay 10 perlas ensartadas. Después una placa con 100 perlas y, finalmente, con cubo con mil perlas. Los alumnos tocan, manipulan y juegan con los diferentes juegos de perlas. De hecho, Elsa de cinco años ha dejado un larguísimo camino formado de perlas que casi atraviesa la estancia, colocando de vez en cuando pegatinas de colores. En realidad la niña trata de formar una cantidad. "El resultado es que ya maneja cifras de millar", apunta Rocío García, presidenta de la cooperativa y guía de niños de hasta tres años. Con este apunte, la profesora trata de poner de relieve que el método catapulta los objetivos académicos frente a la metodología tradicional porque los conocimientos se aprenden y se aprehenden. "Se forman cantidades, se aprende su simbología y el trazo de los números utilizando los canales visual, auditivo y kinestésico", agrega Valeria Mercuri.

La capacidad para decidir es otra de las máximas de la "educación cósmica", o sea, universal que promueve. "Los niños tienen libertad de elección, movimiento y comunicación en el ambiente". Esto significa que cuando llegan por la mañana puede elegir, por ejemplo, si ese día van a trabajar sentados y en la mesa o si lo van a hacer, en cambio, en el suelo. Optar por una u otra fórmula es solo una anécdota si se tiene en cuenta que el niño, además, puede elegir en qué va a trabajar. Tanto es así que los ambientes preparados, o sea las aulas, solo tienen un juego de cada material. Esto significa que no puede haber dos alumnos haciendo la misma actividad al mismo tiempo.

Valeria Mercuri y Rocío García precisan que los contenidos se organizan en cinco lecciones de interés: creación del universo, línea de la vida (relacionada con las ciencias naturales), línea del hombre, lección de la historia del lenguaje y lección de los números. Los alumnos deciden cuál es su proyecto y los maestros guían un proceso autónomo de aprendizaje que trata de ser integrador de conocimientos. El objetivo es "la conquista de la autonomía y la independencia en todas las áreas, así como la autoeducación", teniendo como "herramientas más importantes la observación y la auto observación".

Los promotores del centro afirman que este es el único centro montessori de la ciudad reconocido por la Junta de Andalucía como colegio privado internacional para niños de hasta 12 años. A él se suman los de Alhaurín de la Torre, Coín y Marbella.

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