Muere a los a los 67 años Manuel Ángel Santiago, párroco de Los Mártires y San Juan

Su velatorio tendrá lugar en su parroquia, ubicada en el centro de la ciudad

La Diócesis de Málaga sube su presupuesto hasta los 36 millones y atiende a 51.000 personas

Manuel Ángel Santiago, párroco de Los Mártires y San Juan / M.H.

El párroco de Los Mártires y San Juan, sacerdote diocesano y vicario episcopal para el Laicado, Manuel Ángel Santiago, ha fallecido a sus 67 años de edad. Así lo ha confirmado la Diócesis de Málaga desde un comunicado oficial en el que destacan su labor ofrecida a la Iglesia a lo largo de su vida, y unas últimas palabras que él dedicó en una entrevista al trascender su delicado estado de salud.

Preguntado por cómo le gustaría morir, afirmó que "como Dios quiera, cuando Él quiera y donde Él quiera". "Él lo hizo todo bien, incluso la muerte. La respuesta interior como cristiano siempre ha sido la misma, antes y ahora: en el nombre del Señor y reconciliado con Él y el mundo", remarcó.

Tal y como trasladan desde la institución, su velatorio tendrá lugar en la Parroquia de los Mártires, donde estaba destinado y desde donde celebraba misa en sus últimos años. Sin concretar aún la hora de su entierro. Con ello, nacido en diciembre de 1958, se recuerda su trayectoria desde que fue ordenado sacerdote allá por el 1990.

Una vez ordenado, completó su formación académica en Roma, donde cursó estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Dogmática. Así, cuando regresó inició una "intensa trayectoria ministerial", según matizan desde la Diócesis de Málaga. Pues comenzó siendo párroco de San Juan de la Cruz de Málaga entre 1991 y 1994 y, simultáneamente, desempeñó el cargo de consiliario del Secretariado de Pastoral Juvenil (1992-1994). Mientras, a su vez, pasó a formar parte del equipo sacerdotal colaborador de los formadores del Seminario Menor desde octubre de 1993.

Tras ese periodo y hasta 1997, Manuel Ángel Santiago ejerció como vicerrector, formador y secretario de estudios del Seminario, dedicando una etapa clave de su ministerio a la formación de futuros sacerdotes. Además, de ser vicario parroquial en Las Flores y el Buen Pastor. Posteriormente, fue nombrado párroco de Nuestra Señora del Rosario en Fuengirola, responsabilidad que asumió hasta agosto de 2003, consolidando allí una intensa labor pastoral y comunitaria.

Años después, desempeñó el servicio como párroco de Santa Ana y San Joaquín y de San Francisco Javier y, últimamente, como párroco de los Santos Mártires Ciriaco y Paula y de San Juan Bautista. Cabe destacar también su labor como delegado de Hermandades y Cofradías, desde donde trabajó por fortalecer la comunión entre las corporaciones y la vida diocesana, fomentando "una vivencia auténtica de la fe" en el seno de las cofradías.

En 2020 fue designado vicario para el Laicado, vicaría en la que se integran las delegaciones de Hermandades y Cofradías, Apostolado Seglar, Infancia y Juventud, Catequesis, Pastoral Vocacional, Pastoral Universitaria y Pastoral Familiar, ámbitos en los que impulsó el trabajo coordinado y el acompañamiento cercano a las distintas realidades eclesiales.

En las redes sociales, ya se ven los primeros mensajes de condolencias de allegados y desde Hermandades y Cofradías malagueñas, que recuerdan su vida dedicada a la Iglesia y sus feligreses.

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