El pádel también conquista colegios

Educación · Infraestructuras deportivas en centros escolares

Los Olivos fue el precursor en instalar pistas para el disfrute de sus alumnos y el alquiler externo. La gestión de estas infraestructuras aporta una forma más de financiación a los centros.

Pistas del colegio Europa, inauguradas en diciembre de 2013.
Cristina Fernández Málaga

23 de octubre 2016 - 01:00

Ya se sabe, renovarse o morir. Pensar en nuevas fórmulas de financiación, idear algo más que ofertar para atrapar no sólo a los alumnos, sino también a sus padres, modernizar la imagen del centro se convierten en una necesidad. Los colegios de titularidad privada van siempre más allá de la actividad lectiva -obligados muchas veces por el imperativo económico de mantener sus instalaciones- y llevan años apuntándose al auge del pádel. Bajo la gestión de un club deportivo vinculado al centro o el alquiler del espacio a una empresa, han reconvertido viejos campos de fútbol o parcelas en desuso para construir pistas y abrirlas al público externo. Los Olivos, Europa, Gamarra, Cerrado de Calderón, León XIII... Son algunos de los colegios concertados de la capital malagueña que han sido conquistados por este deporte. También en el colegio público Pablo Ruiz Picasso, en una parcela anexa en la calle Hilera, se han levantado pistas y un campo de fútbol que gestiona una empresa privada fuera del horario lectivo.

Los Olivos, en el Atabal, fue el precursor hace más de una década. Las de muro ya estaban construidas antes de que en 2007 los profesores de Educación Física propusiesen al centro abrir sus instalaciones deportivas a los adultos. "Antes se iban alquilando por gente de fuera, pero fue ese año cuando iniciamos las clases de pádel y el programa deportivo para adultos", explica Enrique Melero, coordinador de estas actividades. En 2009 se levantaron dos nuevas, ya de cristal, y otras dos en 2011. "Antes no había nada, esto era un llano que los alumnos conocían como "la selva" por la vegetación tan alta que tenía y pensamos que era una buena idea dedicarlo a un deporte al que la gente ya se estaba enganchando en aquella época", recuerda Melero, profesor también del colegio.

"En dos años más de 300 alumnos, entre niños y padres, se sumaron a la escuela de pádel", afirma el docente y subraya que los beneficios se invierten en el pago de monitores y en mejorar las instalaciones, lo que repercute en la imagen del centro. "Ha sido una buena inversión pero quizás ahora no lo sea tanto, existen muchos clubes y urbanizaciones privadas con pistas y la ocupación y el número de alumnos que dan clases no es el mismo, hay más diversificación", opina Melero. Ante la mayor oferta, entra en juego la competencia de precios y el centro se mueve en una horquilla de alquileres entre los 8 y los 16 euros.

Tras Los Olivos llegaron otros. El colegio Gamarra cuenta con cuatro pistas, una de ellas individual, desde hace seis años. Aunque en este caso fue un emprendedor el que le alquiló al centro una parcela sin uso para acometer una inversión cercana a los 200.000 euros y, posteriormente, gestionarla. "Soy delineante, llevaba ya tres años en el desempleo y viendo que el mercado laboral no mejoraba, me lancé a este negocio", cuenta Moisés Alarcón, gerente del club deportivo. Tenía conocidos en el centro escolar y sabía que disponían de una parcela de unos 1.300 metros cuadrados en un barrio que carecía de pistas de pádel. Como, además, era jugador vio la oportunidad que podía ofrecer el deporte. "Esto va por épocas, cuando abres cuesta trabajo echarlo a andar, la gente tiene que conocerlo y hay mucha competencia de precios", dice Moisés, aunque también reconoce que tiene alquileres semanales fijos y que en el colegio tiene una buena cantera de clientes. Eso sí, se trata de un club independiente y los alumnos no usan las pistas en actividades extraescolares ni en sus clases de Educación Física.

En la zona este de la ciudad, el colegio Cerrado de Calderón puso en marcha cuatro pistas en 2012 y otras dos en 2015. "Durante el tiempo lectivo las usan los alumnos, les ofrecemos actividades extraescolares y también a veces se practica el deporte en el curriculum de Educación Física. A partir de las 18:00 se alquila a padres, vecinos, a adultos y jóvenes de fuera del colegio", explica Pedro Lanzat, director gerente del centro. El porqué del pádel lo resume Lanzat en dos razones. "Había y sigue habiendo mucha afición y, en segundo lugar, era una forma de financiar las instalaciones deportivas fuera del horario escolar". El director del colegio apunta que "los beneficios los invertimos en las propias instalaciones deportivas, si no es muy difícil que los concertados podamos tener suficiente para tanto con la financiación de la Junta, no es cuestión de quejarse, sólo que no nos llega para tantas cosas que queremos tener".

Eso sí, en la zona ya han proliferado este tipo de instalaciones y la demanda se reparte. "En las horas más demandadas están las pistas llenas pero hay otros momentos en los que es más difícil alquilarlas todas", comenta Pedro Lanzat y asegura que a los alumnos les encanta este deporte. "Tenemos entre 150 y 200 niños que hacen actividades de pádel, una cantera tremenda. Ahora mismo están empezando, pero la idea es sacar un equipo que sea competitivo", señala el director del Cerrado de Calderón.

Tres años cumplirán en diciembre las instalaciones del colegio Europa, en el Puerto de la Torre. Se componen de cuatro pistas de pádel y un campo de fútbol 7 de césped artificial, además de baños y un quiosco de bar. "El colegio hizo la inversión y lo tiene alquilado a otra empresa que es la que gestiona el espacio, paga un alquiler y tiene su personal", comenta Germán Ordóñez, director del colegio Europa. "Hay un horario determinado, entre las 12:15 y las 15:15, se destinan para uso escolar, para actividades de los alumnos", agrega Ordóñez. Este nuevo espacio está independizado del centro, con una entrada propia, para fomentar la seguridad de los escolares. "Teníamos un espacio grande y desaprovechado, era un antiguo campo de fútbol del que nos expropiaron un trozo cuando se hizo la obra de la carretera, y en época de crisis hay que buscar rentabilidad en cualquier sitio", apunta el director.

Pero no sólo de pádel viven en el colegio Europa. También el alquiler del campo de fútbol -ya se hacen muchas fiestas de cumpleaños en él- y el resto de instalaciones durante el fin de semana generan beneficios. "Hay que rentabilizar cuanto más mejor", reitera Ordóñez y matiza que han apostado "por precios bastante asequibles y la verdad es que estamos llenos, aunque por las mañanas suele haber bastante hueco, como es normal la gente trabaja y hay menos demanda".

El colegio León XIII ha irrumpido el último aunque con mucha fuerza en este negocio del pádel. En 2014 inauguraron diez pistas y este mes se ha completado la oferta con un club social, cafetería, recepción, vestuario y tres pistas más. El colegio León XIII, la Universidad EADE y el Club deportivo León XIII pertenecen a un grupo de empresas, que son los que gestionan los tres espacios. "Utilizamos las instalaciones para todo, para que las alquilen personas del exterior, para los alumnos del colegio y de la universidad, los estudiantes del grado en Educación Física dan sus clases en ellas. Como hay muchas todo se hace de forma simultánea", comenta Miguel Martos, responsable del club. "Hay bastante clubes alrededor pero en hora punta las pistas tienen bastante demanda, estamos funcionando bien", agrega Martos. Además del alquiler y la escuela, los torneos intentan enganchar a los jugadores cada semana.

Y los padres se quedan en el centro no sólo para darle a la pala, también para celebrar fiestas en el parque de bolas, en los campos de fútbol o los zonas polideportivas que también alquilan. La inversión tampoco acaba aquí en el León XIII. También tienen proyectada una piscina de 25 metros con un pequeño spa y un gimnasio.

En la zona centro, después de dos años de negociaciones con el Ayuntamiento de Málaga y la Junta de Andalucía, una sociedad ha levantado en un anexo del colegio público Pablo Ruiz Picasso tres pistas de pádel y una de fútbol que se alquilan fuera del horario lectivo. "Es todo independiente, nosotros pagamos luz y agua", asegura Antonio Navas, miembro de la sociedad que gestiona el espacio. "Con el Ayuntamiento tenemos un acuerdo, con el área de accesibilidad, para dar pádel adaptado y la condición que nos imponían desde la Junta es que en horas lectivas no se puede utilizar", explica Navas.

Según la normativa, el Consejo Escolar de los centros docentes públicos puede autorizar aquellos otros proyectos en los que otras personas solicitantes físicas o jurídicas, públicas o privadas, para la realización de actividades educativas, culturales, artísticas, deportivas o sociales, asuman la responsabilidad de asegurar el normal desarrollo de la actividad propuesta, adoptar las medidas necesarias de control y adecuada utilización de las instalaciones y sufragar los gastos originados por la utilización de las mismas, así como los gastos ocasionados por posibles deterioros, pérdidas o roturas en el material, instalaciones o servicios y cualquier otro que se derive directa o indirectamente de la realización de la actividad que se propone en el proyecto presentado.

El fútbol, un clásico que nunca pasa de moda

Ya en los años 40 el colegio San Estanislao de Kotska, en El Palo, tenía un campo de fútbol 11. Era de albero y este verano se ha remodelado para convertirlo en un campo de césped artificial con un renovado saneamiento, drenaje y riego, con vallas nuevas, con iluminación y gradas también de estreno. El centro ha hecho una inversión que ha necesitado financiación y que esperan amortizar con los nuevos alquileres. "Tenemos más alquileres de los que pensábamos, hay grupos de amigos que ya son fijos, pero lo de los cumpleaños nos ha desbordado, todos los fines de semana tenemos varios", explica Alberto Rodríguez Mora, director del colegio San Estanislao. Y añade que tienen un pack de celebraciones que está siendo todo un éxito. "Lo de los alquileres era algo simbólico hasta ahora, que pretendemos, al menos, amortizar la deuda del campo", agrega Rodríguez Mora y señala la buena acogida que ha tenido el nuevo campo. "La idea de alquilar las instalaciones deportivas de un colegio como el nuestro es que genere lo suficiente para nuevas inversiones y poder ir remodelando lo más antiguo", dice. También señala que “la titularidad tiene que tener las instalaciones en condiciones y mantenerlas es complicado, por eso intentamos generar nuestros propios recursos, no tiene nada que ver con la parte educativa del colegio".

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