Málaga

Donde la peseta todavía tiene valor

  • Una comerciante antequerana ofrece a sus clientes la posibilidad de pagar con la moneda antigua como fórmula de promoción · Una mujer abonó 5.000 pesetas en calderilla por un pijama y un bikini

Un cartel pequeñito en la parte baja de la puerta lo anuncia: se puede comprar con pesetas. Este anuncio no es antiguo ni tiene truco, sólo un reclamo para captar la atención del consumidor, y conseguir así más clientela. Pronto se cumplirá una década de la llegada del euro que desplazó a la peseta de los monederos de los españoles. Para no olvidarse de esta moneda, muchos guardaron calderillas como recuerdo. Pero éste ocupa lugar en los muebles de las casas, y para que no se convierta en un estorbo, una comerciante de Antequera le ha dado solución a esas viejas huchas o botes de cristal que comienzan a oxidarse.

La antequerana Trini Velasco, regenta un comercio de ropa y calzado, desde hace tres meses en la calle Merecillas. Hace un mes, aconsejada por una amiga, ideó la fórmula de vender sus artículos no sólo en euros sino también en pesetas. Hasta el momento, ha conseguido más de 12.000 de esta antigua moneda, que ya ha cambiado en el banco. "Una amiga me dijo que diera la posibilidad a la gente para que pudiera comprar en pesetas, y de esa forma promocionaría mi negocio, ya que sólo por el hecho de recoger la moneda antigua ya llama la atención del público", explicó Velasco.

Esta dependienta ha descubierto durante este tiempo que hay bastante gente que guarda muchas monedas como recuerdo y que a día de hoy no se habían planteado darle salida, porque son demasiado antiguas. "La gente que llega también pregunta si puede comprar con las monedas de Franco pero como lo ignoro, sólo le pido que traigan las últimas acuñadas, las del Rey", comentó Trini, quien señaló que la persona que más pesetas llevó a la tienda fue una mujer que compró un pijama y un bikini por 5.000 pesetas en calderilla. "Sólo es cuestión de mirar en la hucha y pensar que con ese dinero que está en desuso puede comprarle algo para su hijo o para ella misma", apuntó.

"Tengo un cofrecito con cientos de monedas de 5 pesetas, de 25, de 100 e incluso de 200. Me he aburrido de abrir el cajón y encontrarme con el cofre una y otra vez sin sacarle provecho. Así que me he guardado sólo cuatro monedas y con el resto me he comprado un conjunto de lencería y unos zapatos. Es una buena iniciativa porque seguro que hay muchísima gente como yo que quiere deshacerse de las viejas pesetas y por pereza de llevarlas al banco, se las guardan como he hecho yo durante estos nueve años", contó una clienta.

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