violencia de género

El policía feminista que emana esperanza para las maltratadas

  • Álvaro Botias recoge en un libro seis relatos inspirados en el caso de mujeres a las que ayudó a sobrevivir

  • "Hay que enseñar que el amor es sano, no duele ni hace sufrir", destaca

Álvaro Botias, ayer, en la presentación de su libro en Vélez-Málaga. Álvaro Botias, ayer, en la presentación de su libro en Vélez-Málaga.

Álvaro Botias, ayer, en la presentación de su libro en Vélez-Málaga. / M. H.

¿por qué el rosa se asigna a las niñas y el azul a los niños? La explicación no tiene base alguna, más allá de la cultural". Quien lanza la reflexión es Álvaro Botias, un policía nacional, feminista empedernido, convencido de que renunciar a definirse como tal sería "discriminatorio y machista". "En la lucha contra la violencia de género es un requisito fundamental. El feminismo es la búsqueda de la igualdad real de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres, ni más ni menos", subraya.

El agente, de 33 años, que ha publicado un libro para visibilizar el maltrato y "convencer a la ciudadanía de que éste supone una lacra social que hay que combatir unidos", considera que "sin la participación activa del hombre" la igualdad no es posible. "Para que la mitad de la sociedad se quite el disfraz de los privilegios, debemos lograr que estos se sumen a la causa", destaca. Y con esa pretensión, el autor ha recogido en La lucha contra la violencia de género. Vivencias de un policía seis relatos inspirados en mujeres a las que él, como responsable de la Unidad de Familia y Mujer (Ufam) en Málaga, y el resto de policías que la forman contribuyeron a sobrevivir al infierno que venían sufriendo a manos de sus parejas. "Nos marcaron por su valentía. Una adolescente, una mujer hecha y derecha, un acoso, una venganza pornográfica...Elegí víctimas de distintos perfiles para probar que el único requisito para sufrir maltrato es ser mujer", explica.

El agente aboga por que la mitad de la sociedad "se quite el disfraz de los privilegios"

Las protagonistas son ellas, "un puñado de valientes que se enfrentaron al machismo y salieron airosas".

Álvaro, que es ingeniero químico por la Universidad de Granada y "crimonólogo en construcción", envuelve cada historia -todas ellas con final feliz- de reflexiones y pone a disposición del lector distintos recursos para declararle la guerra al maltrato. Aunque es consciente de que el machismo comienza "desde la guardería", la clave, a su juicio, no es otra que "una educación revestida de perspectiva de género". Pese a ello, reconoce "que algo está cambiando" y percibe que cada vez "hay más conciencia social y más hombres que se hacen llamar y sobre todo actúan como verdaderos feministas".

Asimismo, lanza un mensaje a todas aquellas mujeres que todavía no han sido capaces de poner nombre a su particular tragedia. "Que sean valientes, que busquen apoyos cercanos entre familiares y amistades, que se armen de independencia y ganas de vivir. Para enfrentarse al maltratador cara a cara, hay que estar muy segura", señala el policía, quien afirma que la denuncia "solo es el principio", aunque lamenta que el proceso penal sea "desgraciadamente lento". "Es necesario que se empoderen, lo cual llegará mediante una labor psicológica que refuerce su autoestima y le confiera la valentía que necesita. Estamos deseando ayudarlas", recalca.

El proceso no es fácil. El investigador reconoce que las víctimas, con frecuencia, "se culpan, lo justifican, lo defienden y viven con una venda en los ojos". "En nuestra mano está ayudarlas a que se la retiren y puedan ver la luz al final del túnel", sostiene. Además de "transmitir esperanza", su otro empeño es "que se entere todo el mundo de que hay salida". "Se puede, la vía penal está bien armada y dotada de grandes profesionales que se desviven cada día por ayudar", apostilla el agente, que apuesta por la "coordinación para que la ayuda llegue a tiempo, es esencial".

También le preocupan las adolescentes que "confunden la confianza con el control" y ven "una muestra de amor", entre otros, en el intercambio de claves de redes sociales. "Las nuevas tecnologías han supuesto una herramienta que el maltratador usa con mucho éxito. Además, nos enfrentamos a "nativos/as" en el uso de las TICs, siempre irán un paso por delante. Hay que enseñar que el amor es sano, que no duele, que no te hace sufrir", destaca.

Casado y con un niño de 3 años, Álvaro ha querido otorgarle cierto protagonismo a su mujer, que se ha encargado del diseño de la portada del libro, en la que representa a las distintas partes implicadas en la violencia de género para evidenciar "que es necesario el apoyo externo". "Ella es un referente en mi día a día. La primera feminista de mi casa, mi maestra, un ejemplo de mujer independiente y emprendedora", cuenta orgulloso de su pareja. No solo a ella y a su hijo les dedica las páginas de su obra, también ensalza a esas "luchadoras, supervivientes", que son, confiesa, su "inspiración y el ejemplo de que hay salida". Tras la presentación que ayer tuvo lugar en Vélez-Málaga, será el próximo día 26, a partir de las 18:00, cuando el joven policía dé a conocer su novela en la capital, con un acto que tendrá lugar en el Mupam y que organiza el área de Igualdad del Ayuntamiento de Málaga.

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