Reforma de la Ley del Aborto

Regla dolorosa: de tabú a debate público

  • Los detractores de incorporar en una ley las bajas por esta razón creen que fomentará el fraude

  • Sus defensores lo niegan porque siempre debe darlas un médico

Productos de higiene íntima en venta en una farmacia.

Productos de higiene íntima en venta en una farmacia. / Javier Albiñana

De pedir por lo bajo a una compañera de trabajo un antiinflamatorio para aplacar un terrible dolor menstrual a llevar el tema al Congreso. La regla ha pasado de tabú a debate público. Y lo que más polémica ha generado son las bajas por menstruaciones dolorosas, un derecho incluido en el anteproyecto de reforma de la Ley del Aborto. Para unos es una conquista más de la mujer; para otros, una puerta abierta al fraude en las bajas. Queda por delante un largo recorrido parlamentario y seguramente mucho cruce de opiniones.

“Es muy controvertido. Es una mejora social para aquellas mujeres que realmente estén enfermas, pero un coto para gente absentista que tendrá la excusa perfecta para faltar”, opinaba un médico del trabajo que en sus casi 30 años de ejercicio apenas ha tenido ausencias por esta causa. “Cuando se instaure, veremos qué pasa”, acotaba. “Seguramente la que es trabajadora no se cogerá la baja y la que no es colaboradora, sí”, aventuró. Luego recordaba que cuando bastaba con comunicar un positivo en Covid por la aplicación del SASpara tener la baja, “hubo caraduras en mi empresa que pillaron la infección cinco veces”.

La secretaria de la Mujer de CCOO, Susana Torres, aplaudía la iniciativa que, cabe recordar, aún no está aprobada. “Es ganar derechos en salud laboral de los trabajadores en general y de la mujer en particular. Se necesitaba desde hacía tiempo. El borrador es más que beneficioso. Además, se visibiliza para que no se lleve con vergüenza, porque es normal, como cualquier otra enfermedad”, argumentaba. Rechazaba que –como argumentan muchos de sus detractores– pueda dar lugar al abuso o al fraude con las bajas. “Requiere un diagnóstico previo, lo que supone que hay facultativos de por medio”, recalcaba.

Por su parte, el Colegio de Médicos de Málaga recordó que los facultativos de familia “ya estaban otorgando bajas a las mujeres con dismenorrea –dolor intenso que aparece en la mujer en la menstruación– si bien es cierto que no existía una baja específica, como incorpora ahora la ley”. Además, la institución apuntaba que la dismenorrea puede esconder algún problema de salud orgánico “por lo que es recomendable la revisión con el especialista en Ginecología para que pueda detectar y tratar otras patologías que podrían ser las que provoquen los dolores durante la menstruación”.

Médicos de familia –que son los que dan las bajas– opinaron también que no hace falta su inclusión en el texto legislativo porque es un derecho que ya existe. La Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria (SAMFyC) no ha fijado un posicionamiento oficial. Pero la vocal en Málaga, Marta Álvarez, recordaba “a título personal” que los médicos “siempre hemos dado la baja por los días que sean necesarios” ante un dolor invalidante para trabajar, tanto por la regla como por cualquier otra patología. Este argumento se repite en boca de otros facultativos consultados. Álvarez acotaba que el Ministerio de Igualdad –que es el que impulsa este polémico apartado– debería intentar “no generar agravios comparativos con otras patologías frecuentes, cíclicas que no van a tener el mismo tratamiento”. Además, Álvarez defendía que el IVA de los productos de higiene menstrual baje del 10 al 4%, descenso que no está contemplado en el borrador.

Precisamente esta es una demanda que también enarbola la representante de CCOO, que incluso pedía la gratuidad de estos productos para las mujeres en exclusión social o en situación de “pobreza menstrual”. Torres decía que “las compresas son un bien de primera necesidad y para estos colectivos deberían correr a cargo de la Administración”.

Un enfermero del Regional calificaba de “disparate” las bajas por regla dolorosa. Insistía en que ante cualquier dolor fuerte que impida trabajar, sea por la patología que sea, los médicos ya dan la baja. “¿Cuál es la novedad? ¿Acaso los dolores de regla estaban excluidos de las bajas?No. Por lo tanto, es fomentar las bajas innecesarias y da pie a la pillería”, opinaba.

En la misma línea se pronunciaba un médico de familia de un centro de salud de la capital. “La disminorrea ya es un motivo de baja laboral. No es necesario que saquen una ley”, opinaba. Y acotaba:“Ya tienen ese derecho. Es posible que ahora aumente el número de mujeres que la soliciten. También es posible que para conseguir unos días de baja, se realice un sobrediagnóstico de esta patología ya que el dolor menstrual no se puede medir. Su intensidad e incapacitación depende de lo que nos comunica la paciente”.

Una enfermera del Clínico aplaudía la medida y tras admitir que puede haber “cierto oportunismo porque el dolor es muy subjetivo”, instaba a un “uso responsable” de estas bajas, cuando se aprueben. Relataba además que tenía una mujer en su familia que pasaba “un calvario” cada vez que le venía la regla. “No tenía endometriosis ni ninguna enfermedad, pero se tenía que acostar y pasaba varios días a base de calmantes porque no soportaba el dolor”, aseguraba.

El anteproyecto introduce un cambio que explicaba y valoraba positivamente la representante de CCOO: en la actualidad, si una mujer con reglas dolorosas se da de baja, la Seguridad Social no le cubre el 100% de su salario hasta el cuarto día. Los tres primeros –como en otras bajas– tiene una penalización por la que pierde una proporción de su sueldo, salvo que el convenio colectivo establezca que la empresa cubra hasta la totalidad. A partir de su aprobación, la cobertura será del 100% a cargo de la Seguridad Social desde el primer día y sin necesidad de un periodo previo de cotización.

Al anteproyecto le queda todavía mucho recorrido por delante. Posiblemente, las redes sociales seguirán ardiendo en críticas o en alabanzas. Quizás, si finalmente se aprueba, haya quien haga un uso inadecuado de ese derecho; como ocurre con muchos otros. Los médicos y los inspectores están para evitarlo. Pero lo que es seguro es que la regla ha empezado a dejar de ser un tabú... Tanto, que es uno de los ejes del debate público.

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