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El samurai abandonado

  • Un estudiante de Historia del Arte se arriesga a perder un año académico tras ganar una beca de movilidad de la UMA para cursar estudios en Japón amparados por un acuerdo universitario

José María Millán, en una imagen tomada esta semana en la puerta de la Universidad Saitama, ubicada en el área metropolitana de Tokio. José María Millán, en una imagen tomada esta semana en la puerta de la Universidad Saitama, ubicada en el área metropolitana de Tokio.

José María Millán, en una imagen tomada esta semana en la puerta de la Universidad Saitama, ubicada en el área metropolitana de Tokio.

José María Millán tenía una estrategia. Alumno de cuarto del grado de Historia del Arte en la Universidad de Málaga (UMA) había reunido todos los hitos para componer el puzzle sobre el que quería construir la segunda parte de su vida: conseguir las mejores notas posibles (su media académica es de 9,6) para ganar una beca de movilidad, ahorrar para costearse la última etapa de sus estudios en Japón y pedirse una excedencia profesional en su trabajo como enfermero, que implica perder su destino en Málaga, con el objetivo de especializarse en el arte japonés. Dos años después es alumno de la Universidad Saitama, una institución académica del área metropolitana de Tokio.

En teoría ahora debería de estar disfrutando de las mieles del éxito. Sin embargo, suma problemas. Confiesa que vive dominado por la angustia, el estrés y la incertidumbre porque, a pesar de haber ha sido admitido por una universidad que tiene firmado un acuerdo académico con la UMA, a pesar de ser beneficiario de una beca de movilidad para completar sus estudios de grado en Tokio y a pesar de que está en Japón desde hace semanas, teme que su apuesta y su esfuerzo hayan sido inútiles. En este momento, de las seis asignaturas obligatorias que se dispone a cursar en Saitama para terminar la carrera, la Universidad de Málaga solo le acepta y convalida dos.

"Desde el otoño de 2015 he tratado de planificar mi estancia con el máximo rigor y garantía". De hecho, concertó con su tutora iniciar anticipadamente el trabajo de fin de grado porque sabía que solo podría presentarlo y defenderlo en Málaga. Lo que nunca sospechaba es que la información "precaria y confusa" que recibió trastornaría sus planes y pondría en riesgo la inversión académica, personal, profesional y económica realizada para poder culminar los estudios en Japón.

Tras conseguir la beca de movilidad, reclamó el asesoramiento de un tutor académico e información sobre la correspondencia y equivalencia de asignaturas. Sin embargo, la respuesta en ese momento fue cuando menos vaga. "Me decían que no conocían problemas con eso y que existía obligación de reconocimiento de las asignaturas cursadas en los intercambios con el extranjero, con la única salvedad del proyecto de fin de grado". También le informaron que el acuerdo académico entre las universidades de Málaga y Saitama era necesario y que se abordaría cuando avanzara el proceso y fuese admitido en el destino.

José María Millán entiende que se le ha privado "de forma tajante" del acceso a la información general y a las tablas de reconocimientos de asignaturas, así como del acuerdo académico explícito entre la UMA y Saitama, y de la figura del tutor académico, responsabilidad que asumió más tarde un profesor de otra titulación. "No haber tenido orientación o asesoramiento adecuados en tiempo y forma" le han impedido, argumenta, reorientar a tiempo sus estudios en Japón.

De las seis asignaturas que pretende cursar en Saitama para terminar la carrera, la Universidad de Málaga rechaza cuatro. El tutor académico no acepta convalidar Arte de la Corte Heian (en lugar de Arte Islámico), a pesar de que se trata de un movimiento artístico de corte análogo, Arte Contemporáneo y Mediático en Asia y Pacífico (en vez de una asignatura en torno a Picasso), Literatura Premoderna y Moderna Japonesa, como alternativa a Fuentes de la Historia del Arte que se estudia en la UMA, "porque ahí están las fuentes de las que bebían los artistas japoneses, y una última materia propuesta para convalidar Museología.

En conclusión, el estudiante no podrá terminar su carrera en Japón como tenía previsto sin que nadie le advirtiera anticipadamente de lo contrario. Si quiere concluir sus estudios tendrá que invertir otro año académico en Málaga y aplazar el máster que tenía previsto estudiar en Tokio el curso próximo. José María Millán subraya el "agravio comparativo" que sufre frente a compañeros de su carrera a los que, por ejemplo, se les convalida Arte Español del siglo XVIII y XIX por un monográfico sobre Donatello en una universidad italiana. Esta disparidad en los reconocimientos académicos es aún más acusada en el caso de los alumnos de Erasmus. Lamenta también que la única alternativa que se le ha propuesto cuando ha planteado estos problemas ha sido renunciar a la movilidad y permanecer en Málaga.

La negativa a dar validez a los estudios que realiza en Tokio gracias a un programa oficial de movilidad que cuenta con una beca financiada con fondos propios de la UMA alcanzó el cenit el pasado 4 de septiembre cuando el secretario general de la universidad rechazó el recurso de alzada que interpuso el 10 de julio.

El decano de la Facultad de Filosofía y Letras de Málaga, Juan Antonio Perles, defiende la decisión del centro de negar la convalidación de los estudios porque "las asignaturas troncales tienen que tener un mínimo común denominador en los contenidos. Si quiere tener un título en Historia del Arte de la Universidad de Málaga tiene que cursar esas asignaturas". Admite que el reconocimiento académico, aún a pesar de que se ampara en un acuerdo entre universidades, tiene estas dificultades sobre todo cuando se trata de estudios que se realizan fuera de Europa. "En los últimos años se ha mejorado muchísimo. Antes era imposible convalidar nada. Con la optatividad no hay problemas, pero con las materias troncales sí". La única solución en estas circunstancias es "que el alumno no vaya si no le gustan las condiciones".

Frente a estas dificultades, la vicerrectora de Internacionalización, Susana Cabrera, subraya "la oportunidad que supone estudiar en Japón, una opción que tienen pocos estudiantes en España, porque la Universidad de Málaga es de la que tiene más acuerdos académicos firmados con universidades asiáticas".

Aunque la convalidación de las materias es competencia de la Facultad de Filosofía y Letras y no del Vicerrectorado de Internacionalización, que se ocupa de los aspectos administrativos y organizativos, Susana Cabrera afirma que no le ve "sentido" a la queja porque "este alumno tiene la posibilidad de estudiar arte asiático en Japón y luego volver a Málaga para terminar".

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