Málaga

Los secuestros ligados al narcotráfico se multiplican en la Costa del Sol

La fotografía de la víctima siendo encañonada. La fotografía de la víctima siendo encañonada.

La fotografía de la víctima siendo encañonada. / POLICÍA NACIONAL

Retenidas en contra de su voluntad en un aljibe –a modo de zulo- en la zona noreste de la capital malagueña. Su libertad, a cambio de 50.000 euros. Sus amigos, tras recibir mensajes pidiéndole el dinero, acudieron a Comisaría. La Policía Nacional entonces desplegó un amplio dispositivo por tierra y aire. A pesar de la complejidad de la búsqueda, tenían una pista, una de las víctimas -momentos antes de ser retenida en contra de su voluntad- logró compartir la ubicación a través de WhatsApp, lo que permitió conocer a los agentes dónde se encontraba aparcado el vehículo en el que habían viajado. Esta es una historia con final feliz, no hay transacción realizada ni sangre de por medio. Los investigadores localizaron a los secuestrados en buen estado y detuvieron a los supuestos captores, dos hombres de 35 y 43 años, a los que les intervinieron una navaja tipo mariposa que habrían empleado para intimidar. 

Ocurrió el 20 de enero de este año, convirtiéndose en uno de los primeros secuestros registrados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estados. Hasta septiembre, se habrían sucedido hasta 16 retenciones más en la provincia, diez más que en el mismo periodo del 2022, lo que representa una subida del 142,9%. Solo en la capital malagueña se han producido seis de ellas, dato especialmente significativo, pues en los nueve primeros meses del año anterior no se contabilizó ninguno. Así se desprende del último Balance de Criminalidad, elaborado por el Ministerio del Interior, relativo al tercer trimestre de este 2023. 

Hace ya medio siglo que la Costa del Sol se convirtió en el gran atractivo turístico de Europa. Muchos de sus pueblos de pescadores fueron cuna de la jet set. Fiestas, lujo y ostentación, ligados a un clima inmejorable, hicieron que se convirtiera en refugio de grandes fortunas. Su estratégico emplazamiento, a unos 14 kilómetros de Marruecos –mayor productor de hachís del mundo- y a apenas una hora y media en coche de Algeciras –una de las puertas de entrada de la cocaína al continente- ha hecho que el crimen organizado, ligado al narcotráfico, se instaure en la provincia. La lucha de las mafias por controlar el tablero de la droga en el litoral es el motor de vuelcos –como se conoce en el argot policial los robos entre las organizaciones criminales- y secuestros.  

Corría febrero, una banda, enfadada por la sustracción de un alijo de 27 kilogramos de hachís, además de un fusil AK-47 y varias armas cortas. Citaron a dos individuos sobre los que tenían sospechas en una finca de Alhaurín de la Torre. Allí, los habrían recibido entre golpes y amenazas. También los detuvieron ilegalmente. Cuatro horas. Después los liberaron. Pero, con una condición: la entrega de varios vehículos para resarcirles del robo. Al día siguiente, se presentaron en dependencias policiales para denunciar lo acaecido. El Grupo I de Crimen Organizado de la Comisaría Provincial inició un operativo que concluyó con la detención de dos hombres y de una mujer –pareja sentimental de uno de ellos y que supuestamente habría prestado labores de apoyo-.  

Buscan dinero –en la mayoría de ocasiones- aunque a veces ni siquiera sea tangible. Por ello, las víctimas también suelen ser personajes de postín. Como el gestor de criptomonedas, de 27 años y origen sirio con residencia en Hungría, que vino a pasar unas vacaciones a la Costa del Sol. No conocía a nadie en Málaga y preguntó a un amigo en Dubái. Él le facilitó el número de un albanés que estaba en Marbella, quien en seguida se ofreció a enseñarle la zona. Nada le haría presagiar que en realidad le estaría tendiendo una trampa para arrebatarle 50 bitcoins, que vienen a ser más de un millón de euros.  

La investigación, llevada a cabo por agentes adscritos a Crimen Organizado de la Comisaría Provincial y la Comisaría de Torremolinos-Benalmádena -ambos UDYCO Costa del Sol-, se inició en mayo, sobre las 13:00 horas, tras personarse en dependencias policiales un ciudadano que informaba del secuestro de un conocido. El denunciante expuso que le había llamado una persona desde Hungría informándole de que un amigo en común había sido secuestrado y que necesitaba, de modo urgente, que pusiese los hechos en conocimiento de la Policía.  

Según las pesquisas, la persona que llamaba desde Budapest había recibido fotografías y audios procedentes del teléfono de la víctima, instándole al pago de un millón de euros para que lo dejasen en libertad. En dichos contactos, le remitieron una inquietante imagen del empresario, con una pistola apuntando directamente sobre su cabeza. 

Posiblemente, por algún despiste de los captores, la víctima pudo enviar una fotografía -tomada a través de una ventana- del lugar donde se encontraba retenida. La instantánea permitió más tarde a los investigadores dar con el paradero del empresario: un gran villa de tres plantas, en Benalmádena. Finalmente, los investigadores lograron identificar el lugar donde se encontraba la víctima cautiva, consiguiendo liberarla. 

No hay dudas de que el narcotráfico está detrás de gran parte de las detenciones ilegales que se producen en la Costa del Sol. Si bien, especialmente rocambolesco y sin ninguna vinculación con este asunto, fue el doble secuestro que ocurrió el pasado 11 de septiembre en dos puntos de la provincia. 13 personas fueron detenidas por golpear y amenazar al ladrón que había entrado en una suntuosa villa de Mijas que habían alquilado por el módico precio de 4.000 euros mensuales para robar más de una veintena de relojes, ropa de marca y otros objetos de valor, como unos auriculares de última generación cuyo seguimiento por GPS, a través de una aplicación de telefonía móvil, llevó a los moradores del inmueble hasta un domicilio de Benalmádena. Allí, la trama localizó y raptó a un hombre. Tras llevárselo a la fuerza y utilizar la violencia, los investigados le sonsacaron información sobre un varón que le había vendido el aparato tecnológico. Se trataba de un hombre que sería el presunto artífice del robo en la villa de Mijas y que frecuentaba un establecimiento en Fuengirola. En ese contexto, la víctima inicial fue liberada. Una vez en un bar de Fuengirola, los secuestradores localizaron a su objetivo principal, introduciéndolo en un vehículo. 

Durante la tarde de los hechos, una dotación policial recibió una alerta que apuntaba al secuestro de un hombre. Al llegar al lugar, lograron localizar y liberar a la víctima, y detener a nueve de sus captores. Uno de los vehículos utilizados por la trama y ocupado por cuatro miembros logró darse a la fuga, tomando dirección Marbella, lugar donde fue interceptado por la Policía Local, que detuvo a los pasajeros. 

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