El socavón de Los Flamencos, un mes después
El Ayuntamiento asegura que la calle estará reconstruida este año
Varios carteles grandes advierten en la entrada de Cerrado de Calderón de que la calle Los Flamencos está cortada, tras su desplome en la madrugada del 18 de febrero por la intensa lluvia, y que hay que tomar rutas alternativas. Los vecinos ya se han acostumbrado porque llevan así algo más de un mes. Y lo que les queda, aunque desde el Ayuntamiento aseguran de forma tajante que este mismo año estará completamente reconstruida la carretera, una de las principales arterias viarias de esta barriada construida en cuesta y en la que es difícil que pasen dos coches en sentidos opuestos en la mayoría de las calles. Los Flamencos es de las pocas vías en las que hay anchura suficiente para circular con cierta tranquilidad y para que pueda pasar el autobús de línea, por lo que los vecinos esperan como agua de mayo que se pueda rehacer la carretera cuanto antes.
El concejal de Urbanismo, Francisco Pomares, aseguró ayer que ya se ha terminado la primera hilera de pivotes y ya se ha contratado, por fase de urgencia, a una empresa para que inicie una segunda fase para asegurar el terreno, limpiar la tierra y eliminar la presión del terreno sobre el edificio colindante. "Cuando acaben con esa segunda hilera ya será totalmente seguro y podrán volver los vecinos que tuvieron que dejar sus viviendas", comentó Pomares, aunque no se atrevió a dar una fecha concreta. Sí resaltó, en cualquier caso, que la carretera estará completamente terminada este año porque las obras en la vía en sí pueden durar unos cuatro meses. "Esta calle es muy utilizada por mucha gente, que ahora tiene que estar dando rodeos para poder llegar a sus casas, por lo que iremos todo lo deprisa que podamos respetando siempre la seguridad", dijo el edil.
Los vecinos, lógicamente, esperan que se pueda solucionar el problema cuanto antes, aunque temen que puedan repetirse este tipo de hundimientos en la vía. "Lo que pasó en esta carretera se veía venir porque había grietas y estaba dejada de la mano de Dios. Es cierto que cayó una gran tromba de agua en muy poco tiempo, pero el muro de contención está desplazado hacia el lado inverso y hay un desequilibrio", criticó ayer por la tarde un vecino que pasaba por la zona junto a sus dos hijos al regreso del colegio. "Nosotros vivimos en el otro lado y ahora tenemos que dar toda la vuelta para poder llegar, pero habrá que tener paciencia para que la arreglen", indicó. La zona está vallada y hay carteles que exigen el cumplimiento de las normas de seguridad y que no se entre en ese espacio. No obstante, no siempre se cumple. Hay vecinos que saltan la valla y cruzan por una parte del monte para evitar el rodeo.
La imagen de la calle Los Flamencos sigue siendo dantesca un mes después del suceso. Parece que hubiera caído una bomba sobre el terreno y, en cierta forma, fue así, aunque en forma de tromba de agua. Diluviaba en la madrugada del sábado 18 de febrero y los vecinos del número 48 de la calle Flamencos, sobre las 4:30, escucharon un gran estruendo. Pensaban que era un terremoto y, al salir a la calle, entre la fuerte lluvia y la oscuridad no vieron que su calle se había desplomado. No les dio tiempo a avisar a Carlos Moya y Alejandro Zaragoza, dos jóvenes que regresaban en coche a su casa tras celebrar el Carnaval en el centro. "No se veía nada porque no había luz y literalmente volamos. Nos encontramos flotando en el aire. Pensábamos que nos habíamos salido de la carretera pero nunca que no hubiera carretera", dijo Moya, que salvó milagrosamente la vida junto a su amigo.
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