El taxista más internacional
Francisco Robles lleva años formándose en diferentes idiomas, domina el inglés, el francés y el alemán y ahora estudia italiano
Francisco Robles, taxista de profesión, se define como un amante de los idiomas. Inglés, francés y alemán son los tres que ya domina, mientras que este curso se ha embarcado en la aventura del italiano y planea el portugués como su siguiente reto. Su interés por estudiar otras lenguas le viene desde muy pequeño cuando en EGB empezó a estudiar inglés, el primero en el que empezó a desenvolverse con soltura. Cuando empezó a trabajar como taxista hace más de 20 años, volvió a retomar el inglés y en una academia estudió este idioma para perfeccionarlo. Por su trabajo, y más desarrollándolo en la Costa del Sol, desenvolverse en inglés se hacía casi necesario.
“Mi plan es siempre aprender la lengua con un nivel suficiente para que me sirva para aplicarla en mi trabajo”, reconoce Robles, por lo que una vez que el ya no le suponía ningún problema, comenzó su andadura por la Escuela Oficial de Idiomas de Málaga, donde ya es un viejo conocido. El idioma que escogió fue francés, y lejos de resultarle una lengua fácil, empezar de cero le resultó complicado: “Llevaba mucho tiempo sin estudiar y me costó mucho trabajo”. Pero lejos de plantarse aquí y tras retomar de nuevo el inglés para obtener el título de la EOI, se inclinó por el alemán y ahora, en este curso estudia su primer año de italiano.
Después de todos estos largos periodos formándose en idiomas, Robles asegura que la lengua que más le ha costado de todas las aprendidas hasta el momento ha sido, sin duda, inglés “porque fue el primer idioma que estudié”, aunque el alemán fue “la más difícil”. Compatibilizar trabajo, familia y estudios es complicado pero él busca tiempo para estudiar idiomas, sacrificando sus momentos de ocio.
Todos estos conocimientos que Robles ha ido adquiriendo, sobre todo durante los últimos 13 años, no caen en saco roto y los aplica diariamente a su trabajo. Este taxista trabaja por encargo para las tres escuelas de idiomas de la capital –Cervantes, Deutsch Schule y Cile– y para empresas de alquiler de apartamentos para extranjeros. Su función consiste en recoger a personas extranjeras en el aeropuerto en un servicio que incluye, si el cliente lo desea, una visita con el taxi por la ciudad, en la que les enseña las zonas más características de la ciudad, incluyendo siempre algo de historia, y les facilita información de servicios para que empiecen a moverse por la ciudad. Durante estos viajes, Paco recuerda que alguna vez ha acabado con el cliente en el hospital porque ha tenido alguna urgencia y se ha visto obligado a “entrar como familiar para que pudiera tener una asistencia adecuada sin la barrera del idioma”. Por eso, más que como taxista en las empresas para las que trabaja lo consideran “un resolvedor de problemas”.
Para Paco conseguir trabajo no supone un problema, pero denuncia que la Administración local y propio sector del taxi no valoran el “componente humano” de los compañeros que saben idiomas. “El aeropuerto de Málaga es un mercado que lo tienen los taxistas de fuera y los coches alquilados con conductor”, añade en este sentido.
También te puede interesar
Lo último
Contenido ofrecido por Caja Rural Granada