La travesía de un estudiante malagueño para salir de Jordania por la guerra de Oriente Medio: ''La Embajada nos recomendó volver en ferry''

Pablo Gómez, de Erasmus en Praga, tomó la ruta por mar hasta Egipto y, posteriormente, voló a su destino

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El malagueño Pablo Gómez (izquierda) con su grupo de amigos en Jordania. / M. H.

Un ferry desde Jordania a Egipto. Un trayecto en furgoneta desde el puerto a El Cairo con cinco viajeros de nacionalidad inglesa y una mexicana. Y un vuelo desde la capital egipcia hasta Praga. Así fue la travesía del estudiante malagueño Pablo Gómez Cívico, actualmente de Erasmus en la ciudad checa, y tres amigos que, por el cierre del espacio aéreo motivado por la guerra de Oriente Medio, se vieron obligados a tomar esta ruta para salir del país asiático que hace frontera con Israel. ‘‘Hablamos con la Embajada y nos dijeron que al 99% no iba a salir nuestro vuelo. La único opción que nos propusieron para salir de Jordania era pillar un ferry’’, cuenta el malagueño a este periódico, ya desde su residencia en Praga a la que llegó este miércoles después de tomar un vuelo a las 6:00 horas.

Llegaron a Petra, la capital jordana, el pasado miércoles 25 de febrero, tres días antes del estallido de la guerra. Hasta ahí, Gómez relata que el viaje se produjo sin ninguna complicación: ‘‘Jordania espectacular y muy seguro, pero jamás nos esperábamos que iba a pasar esto’’. La noticia le llegó por una llamada teléfonica. Su tía, desde Málaga, contactó con el estudiante para hacerle llegar la información y conocer su situación. ‘‘Más tarde escuchamos las alarmas de bombas y nos asustamos. Además, Ryanair nos canceló el vuelo’’, añade. Gómez viajaba junto a un grupo de amigos compuesto por dos chicas, de Zaragoza y Lleida, y otro chico, de Asturias. El viaje de vuelta estaba programado para el martes 3 de marzo y lo pospusieron para el día siguiente. ‘‘Cuando pasaron los días y vimos que la cosa no se calmaba fue cuando contactamos con la Embajada’’, relata.

Este estudiante del Grado de Ingenieria Química cuenta que otro grupo de españoles en Jordania habían llegado, incluso, a ver misiles por el cielo la noche que comenzó todo: ‘‘En ese momento, nuestro cuerpo se quedó helado. Estábamos muy asustados’’. A pesar de todo, el joven celebra la ‘‘piña’’ que creó con sus amigos: ‘‘Nos mantuvimos unidos. Conseguimos, después de una odisea bastante extraña y difícil, solventarlo y estamos de vuelta’’.

El malagueño Pablo Gómez en Jordania. / M. H.

La ruta en ferry no la contemplaron en ningún momento. Es más, la desconocían hasta que la Embajada se la propuso. Eso sí, el joven relata que se dejaron ‘‘una pasta’’. Entre el visado para entrar a Egipto, el ferry, el traslado hasta el aeropuerto de El Cairo y el vuelo hasta Praga, estos jóvenes pagaron 350 euros: ‘‘Para un estudiante que está de Erasmus es mucho dinero’’. El viaje por el mar fue corto, con una duración aproximadamente de 40 minutos, pero asegura que había mucha gente, ‘‘estaba muy petado, incluso otros españoles, que estaban intentando huir de Jordania’’, cuenta.

Mientras tanto, su familia esperaba en Málaga que pudiese salir sin ninguna complicación del país. Gómez asegura que estaban preocupados, aunque tras trasladarle que estaban en contacto con la Embajada se quedaron más tranquilos. Precisa que a su familia le relajó saber que los chicos estaban en contacto con la Embajada. ‘‘Hasta que no se lo dije estaban agobiados porque su hijo estaba en otro país y no sabía cómo iba a salir’’, matiza.

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