La UMA participa en el hallazgo de un dinosaurio con cresta de colores

Alejandro Granados, investigador en Geología, asegura que ha sido un descubrimiento "emocionante"

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Descubrimiento de un cráneo de Spinosaurus mirabilis en Níger / M.H.

2022 fue un año determinante para la historia. Un equipo compuesto por investigadores de todo el mundo, entre ellos ocho españoles, se dirigió al desierto del Sáhara en busca de fósiles y restos que condujeran a la época de los dinosaurios. El hallazgo fue aún más revelador: apareció un cráneo de Spinosaurus mirabilis, característico por sus crestas coloridas, entre la arena y las rocas, desvelando misterios de una nueva especie que se creía más "acuática" y ahora parece ser "más terrestre".

"Fue una experiencia bastante emocionante. Iban dos compañeros mirando, se agacharon y efectivamente eran restos de cráneo. No te lo esperas, sabes que es posible, pero aquí no estamos tan acostumbrados a que todo esté tan expuesto", destaca a este periódico Alejandro Granados, geólogo almeriense y doctor investigador de la Universidad de Málaga (UMA), que participó en la expedición orquestada por el paleontólogo estadounidense Paul Sereno, de la Universidad de Chicago.

Publicación revista Science sobre el descubrimiento de un cráneo de Spinosaurus mirabilis en Níger / M.H.

El descubrimiento ha permitido conocer más sobre esta especie, solamente vinculada a otra similar - Spinosaurus aegyptiacus- hallada en 1915, en Egipto, y suponiendo la segunda parecida en más de un siglo, también según esclarece el artículo sobre el hallazgo publicado por la revista Science.

"La geología ha colaborado mucho en averiguar una característica importante. En las últimas dos décadas se pensaba que los espinosaurios eran organismos que vivirían prácticamente su vida en un medio acuático, pero gracias al estudio que hemos hecho sabemos que esto no era del todo así, este individuo estaba lejos del río. Quiere decir que se movían por la tierra, salían del curso de agua", distingue.

Descubrimiento de un cráneo de Spinosaurus mirabilis en Níger / M.H.

"Ha habido controversia desde artículos que pisaban a otros. Este es un estudio muy completo, va desde el campo, desde la geología más básica, al estudio anatómico más preciso, al estudio a través de TAC, de comparaciones, de medición. Se han refinado todas las líneas de investigación posibles para que no quepa ninguna duda de que el trabajo se ha hecho bien y de que todo está correcto", indaga.

Un viaje a "más de 90 millones de años"

Desde ahí y partiendo del análisis de los restos, el equipo llega a constatar que se trataba de una especie con una antigüedad estimada en "unos 95 millones de años" procedente del norte de África; con un tamaño de "unos 13 metros" y un peso de 6 ó 7 toneladas. Así, se concluye que es carnívora, especialmente alimentada de peces, por la forma de sus dientes ("delgados, muy largos y con una posición abierta denominada 'trampa de peces'"); y que se desplazaba "principalmente sobre las dos patas traseras" pero tendría extremidades "bastante grandes y fuertes en la cintura pectoral", y podría utilizar las cuatro para moverse.

Además, sus crestas características eran "coloridas" para "llamar la atención" y al estar "irrigadas" (llenas de vasos sanguíneos) podrían servir "para diferenciar macho y hembra" como parte de un "dimorfismo sexual" que manifiestan, por ejemplo, las aves que son "sus parientes más cercanos" y tienen muchas veces "colores llamativos" para fomentar "el apareamiento".

Alejandro Granados, geólogo, en la excavación en Níger / M.H.

En este contexto, para llegar al hallazgo y a la consecuente investigación de los restos, el equipo se desplazó a cientos de kilómetros de la civilización en Níger con una expedición que duró tres meses y excavaciones de cinco o seis días. Ello implicaba que los expertos biólogos, geólogos y ambientólogos debían contar "con experiencia" para que el trabajo fuese "rápido, efectivo y bien hecho", en un lugar donde "no hay comodidades" y solo se cuenta con "una tienda de campaña, una cocina portátil y pocas cosas más".

"La persona tiene que estar acostumbrada o por lo menos dispuesta a tener varios días en los que no te duchas o en los que te das una lavada así rápida con unas toallitas y aguantar temperaturas extremas. Íbamos con ropa de verano y por las noches hacía falta chaqueta porque se estaba por debajo de 7 u 8 grados", comenta.

Un descubrimiento "guiado"

Según revela Granados, la expedición de Sereno se planteaba ya en 2020. Sin embargo, se vio retrasada por la pandemia de Covid-19 y pospuesta hasta 2022, cuando finalmente le plantearon el proyecto a raíz de un un trabajo suyo en el yacimiento paleontológico de Venta Micena, en Orce (Cuenca de Baza) que les llamó la atención. Por tanto, el terreno ya había sido planteado y estudiado previamente por el estadounidense que gestionó e hizo los preparativos para llevar a cabo el viaje. Eso sí, también de manos de "guías locales" que realmente conocían la zona y les llevaron hasta donde se encontraban los fósiles, en mitad del desierto.

"Un guía de allí iba con una motillo y nosotros con los land rover, a lo mejor en el camino se nos iban tres días. Níger es un país muy seguro, últimamente está habiendo más problemillas, pero cuando fuimos no había y aún así nos pedían que nos acompañasen militares con sus coches sirviéndonos de escolta. Lo único que veía eran cordones de dunas amarillas y decía para allá está Argelia y después el mar de Alborán o el Mediterráneo y ya España, pero no veía otra cosa que no fuese arena", narra el geólogo.

Equipo en el descubrimiento de un cráneo de Spinosaurus mirabilis en Níger / M.H.

A ello añade que iban surgiendo complicaciones desde el principio, ya que el primer día "tuvimos que esperar unos días" para que llegasen los materiales y herramientas de excavación (sacos de yeso, telas con las que se hacen las momias o se extraen los fósiles): "Cualquier cosa que puedas imaginar que puede salir mal, pero al final todo se compensa con cosas con hallazgos como este, con momentos con los compañeros. El estar con una silla delante de una fogata y disfrutarlo, vivirlo y ver probablemente los que sean los mejores cielos del planeta".

Tras el trabajo realizado, según cuenta, de momento Chicago cuenta con "un museo laboratorio" con réplicas y materiales, que puede adquirir un carácter de exposición "itinerante" en Estados Unidos o del resto del Mundo. Posteriormente, la idea sería "crear dos museos" en Níger, uno en Niamey (la capital) y otro en Agadez, para la población de allí y a modo de atractivo turístico. Así, Paul Sereno, el artífice de la excavación, tiene la intención de "formar a gente local" en Estados unidos "para que conozcan su patrimonio y sepan lo que tienen", concluye Granados.

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