Un detenido en Málaga por asesinato en Montenegro se opone a su deportación por riesgo de tortura de clanes criminales
La Audiencia Nacional avala la extradición del investigado, que niega las acusaciones y alega que sabe de "casos de abusos en las cárceles" de su país
La víctima, tras permitirle arrodillarse para rezar, fue ejecutada de varios disparos por la espalda
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La Audiencia Nacional ha autorizado la extradición a Montenegro de un ciudadano detenido en Málaga por su presunta participación en un secuestro, tortura y asesinato cometido en el verano de 2020. Según la acusación, la víctima fue golpeada brutalmente, atada y trasladada por varios miembros de una organización criminal. El reclamado se había opuesto a la deportación a su país alegando ante el tribunal que teme sufrir represalias a manos de clanes criminales y no someterse a un juicio justo.
Los secuestradores habían advertido a la víctima que iba a ser ejecutada y le permitieron arrodillarse para rezar. Después, le descerrajaron varios disparos por la espalda que le causaron la muerte. Durante su cautiverio, torturaron a la víctima con puñetazos en la cabeza y patadas e incluso llegaron a sentarse sobre su cabeza para someterla. Todo ello para obtener información sobre los planes una banda rival y el código de acceso de un teléfono encriptado que portaba.
La acusación sostiene que la estructura delictiva, creada en 2020 y con actuación en Montenegro, Serbia y España, estaba organizada jerárquicamente y que sus miembros cumplían funciones concretas. Al detenido en Málaga se le atribuye haber aceptado ejecutar instrucciones de los dirigentes, facilitar bienes inmuebles para ocultar pruebas y haber entregado la barra de hierro utilizada para derribar a la víctima en la emboscada inicial.
La estructura delictiva, creada en 2020 y con vínculos en Montenegro, Serbia y España, sostiene la acusación, estaba organizada jerárquicamente. Al detenido en Málaga se le atribuye haber aceptado ejecutar instrucciones de los dirigentes, facilitar bienes inmuebles para ocultar pruebas y haber entregado la barra de hierro utilizada para derribar a la víctima en la emboscada.
Tras su arresto, el reclamado rechazó la extradición y alegó ante la Audiencia Nacional que teme sufrir torturas y malos tratos si es entregado a Montenegro. Manifestó que tiene miedo a ser entregado a porque es acusado de algo que no ha hecho y teme torturas y malas condiciones de las prisiones en su país de origen. Aseguraba conocer casos de abusos y torturas en las cárceles y manifestó incluso que él había soportado malos tratos y coacciones para declarar. Sin embargo, la Sala concluye que no existen indicios concretos y acreditados de un riesgo individualizado que justifique denegar la entrega, al considerar que las alegaciones no están respaldadas por pruebas suficientes.
La extradición queda así autorizada en fase judicial, aunque la decisión definitiva sobre la entrega corresponde al Gobierno de España.
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